Todos los trenes van a París

En la primavera del 2009, cuando vivía en París, solía quedar bastante con el director de cine Carlos Ceacero. Le conocía de las reuniones de la asociación Espagnolas en París, de la que seguimos formando parte ambos. Fuimos presentados por José María Riba, director de la asociación y subdirector del Festival de cine político de Ronda, un tipo que congrega a la numerosa colonia española que se dedica (con mejor o peor suerte) al (siempre difícil) mundo del audiovisual en París, y que, en particular hacia mí, siempre se dignó a “echarme un capote” (como suele decir él), presentándome a mucha gente.

Carlos y yo quedábamos para ver partidos de fútbol en un viejo bar, el café La Liberté situado en rue Saint Sebastien en el barrio once, un pintoresco refugio de inmigrantes españoles, donde se seguía únicamente al Real Madrid y al Barça como ocurre también aquí en las secciones de deportes de todas las cadenas de televisión.

Aquella temporada, la 2008-2009, había una fecha marcada para la historia, la final de la Copa del Rey entre el Athletic y el Barça el 13 de mayo en Valencia. Era la primera vez que el Athletic llegaba a la final de Copa después de 25 años y perdió por 4-1 después de haberse adelantado gracias a un gol tempranero de Toquero. Al día siguiente, los optimistas pensarían que ya quedaba menos para la siguiente final (24 años y 364 días) y los pesimistas nos lamentábamos del poco empuje demostrado por los jugadores del Athletic en el momento más importante de su carrera deportiva. Por supuesto, fuimos a ver la final al Liberté.

Pero aparte del fútbol, a Carlos y a mí nos unía la misma pasión por el cine y por las ganas de contar historias. Aunque no bebiéramos de las mismas fuentes (él es bastante más “cine de autor”), teníamos muchas ganas de hacer un proyecto juntos. Y en esto surgió Todos los trenes van a París, una historia escrita y muy bien dirigida por él que daba su primera oportunidad a la joven actriz Irene Aguilar, rodada con una Canon 5D y con una cámara Super8 por Raúl Bartolomé y Nacho López.

Sin tener en absoluto grandes expectativas, la película ha ganado numerosos premios. Y por ello, les invito a ver esta película aquí (en el link que se encuentra más abajo), me siento orgulloso de haber sido el director de producción y de que haya sido, además, preseleccionada para los premios Goya.

Al final ha sido una sorpresa positiva. (Justo al contrario de la derrota del Athletic de aquel fatídico 13 de mayo que no fue ni una sorpresa ni nada positiva). Espero que Todos los trenes van a París sea seleccionada para la final de los Goya, me alegraría mucho por Carlos y por lo mucho que ha trabajado en este proyecto:

http://fibabc.abc.es/videos/todos-trenes-paris-446.html

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4 pensamientos en “Todos los trenes van a París

  1. Cómo está el mundo de la cultura… el colectivo gafapástico interesado en el fútbol en lugar de ir a ver masterpieces mudas y en blanco y negro.

    Señor, señor… 😉

    Bueno, este año por los menos hay derby.

    Un saludo,
    Celestino Martínez.

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