Borja Dolara intentándolo

Conozco a Borja Dolara de la uni de Sarriko donde ambos estudiamos Economía, profesión que ninguno de los dos hemos ejercido. Recuerdo que el primer fin de semana después de empezar el curso, allá por septiembre de 1995, salí por Luzarra (Deusto) con los amigos de toda la vida (léase, Txus Barrio, Iker Seisdedos y Gonzalo Vidal), y ví a Dolara en las escaleras del Gaztetxe con, a su vez, sus amigos de toda la vida. Me levantó la mano en gesto de saludo cordial, algo que me sorprendió y me agradó ya que pensaba que no me iba a reconocer puesto que éramos más de 100 alumnos. Somos amigos casi desde entonces.

En el 2004 Borja regresaba a Bilbao después de una doble estancia en Londres (donde aprendió sus primeros acordes aporreando una guitarra española) y en Buenos Aires, donde empezó a tocar en la calle y llegó perfeccionando su estilo de cantautor a lo Aute, Silvio Rodríguez o, incluso, Charly García. El 11 junio de aquel año, organizamos un concierto en elBullitt, regentado entonces por el aficionado al soul y “fabricante” de la noche bilbaina, Adrián Medrano. El concierto, lleno de amigos, familiares y gente variopinta del barrio, fue bastante entrañable. Han pasado casi 7 años de aquel día y aún lo tengo muy presente, seguramente porque se trata uno de mis últimos momentos en Bilbao antes de marcharme a París. Dolara después de aquello se marchó con su sempiterna guitarra a Granada en donde estuvo hasta hace un año. Ahora, de nuevo aquí, vive en pleno corazón del casco viejo y suele cantar una vez al mes en La bodeguilla de Joserra, tasca situada en un cantón entre tendería y artecalle.

Repleta de carteles y fotos de grupos de bilbainadas (Indarra, Los Chimberos, Los Bocheros o Los Txikis), este pintoresco enclave fue el escenario de Humanos intentándolo (proyecto musical y vital de Borja) que se atrevió con versiones en euskera de Mikel Laboa, Benito Lertxundi, algún tema en inglés y hasta alguna habanera como guiño al lugar en donde nos encontrábamos. Algunos de sus mejores temas los presenta en un disco (de nombre, cuentacanciones) y en venta directa.

Al final del concierto Borja sonríe, se ha sentido muy a gusto tocando para los txikiteros. Sigue fiel a su estilo, sus canciones son como él. Dolara expone sus miedos para esconderlos mejor, muestra sus heridas para cicatrizarlas mejor. Borja Dolara sigue intentándolo.

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6 pensamientos en “Borja Dolara intentándolo

    • Por supuesto, hay que verla aunque no se haya rodado en nuestra calle. No se ha rodado en Rodríguez arias, en Elcano, en la plaza Erkoreka, pero “Un mundo casi perfecto” tiene mucho de estas calles…

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