Nuestra chispa de la vida

En este blog he hablado varias veces de Alex de la Iglesia. Alex es uno de mis directores favoritos y un ejemplo a seguir para los que venimos detrás tratando de encontrar un sitio en este difícil mundo del cine.

No me canso de ver El día de la bestia o Crimen ferpecto y por culpa de, o gracias a, 800 balas, Asier Guerricaechebarria y yo decidimos irnos a vivir a París, a buscarnos la vida haciendo cortos.

Recordemos 800 balas: un grupo de locos comandados por Julián Torralba (Sancho Gracia), dispuestos a llegar hasta el final de sus sueños. Cuando el personaje del enterrador interpretado por Luciano Federico le dice a Julián que se queda con él hasta donde lleguen, argumentando que siempre ha llegado tarde a todos los sitios y que no se quería perder aquello, pensé en todo el tiempo que había perdido yo mismo pensando en hacer muchas cosas que luego no hice.

También fue importante la pletórica celebración de mi cumpleaños en el bar bullitt, cuando el bueno de Asier y yo prometimos marcharnos a París en cuanto pudiésemos. Parecía una promesa de barra de bar que abandonas al día siguiente, pero mantuvimos la palabra. Además en mi caso ayudó mucho que empezara a salir con Linda, mi novia francesa, a la que había conocido en Bilbao cuando ella estaba de estudiante del programa Erasmus. No fue una coincidencia, puesto que Asier y yo conocimos muchos estudiantes erasmus los jueves en el Dubliners, y era la época de la película L’Auberge espagnole (de Cédric Klapisch, que aquí se llamó Una casa de locos).

En definitiva, salir de casa, marchar fuera, en este caso a París (Pa-guí como escribe Fermín Etxegoien) fue nuestra “chispa de la vida”.

Tuvimos mucha suerte en la capital francesa. A través de varios amigos contactamos con gente que salía de la escuela La Femis, y con un buen guión escrito por Asier para que fuera inicialmente rodado en el parque de los patos de Bilbao, pero que adaptamos al parque Buttes-Chaumont de París, hicimos Echec et mat. No entendíamos nada o casi nada de lo que decían nuestros nuevos amigos franceses porque por aquel entonces no sabíamos ni pronunciar bien la calle donde vivíamos. Después mejoramos bastante y hemos seguido manteniendo relación con aquellos que colaboraron en aquel primer corto, sobre todo con uno de los directores con más talento con los que nos hemos cruzado: Guilhem Amesland.

Asier decidió volver a Bilbao en Mayo del 2005 y yo me decidí a estudiar Producción y Distribución Europea en La Femis. Y justo por aquella época Alex de la Iglesia presentaba en Francia Un crime farpait, y en el prestreno tuve la oportunidad de darle la chapa como se puede ver en la foto. En la misma, aparezco junto a él con la mítica pajita azúl-láser…

El sábado fui a ver La chispa de la vida a los cines Golem. Me alegra que, aunque la película no sea ninguna obra maestra, ni José Mota esté tan espléndido como algunos dicen (sinceramente, no me lo parece), al menos Alex sigue teniendo esa mala hostia tan suya. Espero y deseo que la película funcione en taquilla y también espero que siga haciendo muchas películas. Seguiremos yendo a verlas.

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2 pensamientos en “Nuestra chispa de la vida

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