Antonioni y la incomunicación

Vemos llegar a Lidia (Jeanne Moreau) y a Giovanni (Marcello Mastroianni) a un hospital. Sin hablarse y sin cruzarse la mirada, entran en el ascensor; ella le hace una mueca de afecto pero él no responde. En el pasillo, se cruzan con una enferma (una loca) que les invita a pasar a su habitación. Ella la mira con compasión, él la ignora al principio pero luego la observa atentamente marcharse.

La pareja entra en la habitación del amigo. Es la primera vez que oímos a alguien hablar, pero su diálogo solo nos indica que Giovanni y el enfermo son escritores. De pronto Lidia se tiene que ir y el enfermo la besa y da grandes muestras de afecto por ella. Su marido no hace ni la más mínima mueca de celos y ella se da cuenta de esto; se disgusta y sale de la habitación.

Un momento después sale su marido y se topa en el pasillo con la enferma de antes, que le entra y consigue meterle en la habitación, a lo que Giovanni, muy excitado, no se opone. Ya dentro, él la besa; la tumba en la cama y comienza a desnudarla, en el momento en que entran dos enfermeras y empiezan a pegarle a la loca. Giovanni pone entonces cara de “quitadme de encima a esta loca” y abandona la habitación.

Por corte, Lidia está llorando en el exterior del hospital y cuando aparece su marido esconde sus lágrimas. Este, aún advirtiendo que su mujer ha llorado, va y le cuenta (y es la primera vez que se hablan en los más de 12 minutos que llevamos de película), con todo el morro del mundo, que ha pasado por un momento “desagradable” con la loca del pasillo y describe lo que le ha pasado omitiendo que se ha puesto muy cachondo. Lidia le pregunta que “¿qué tiene eso de desagradable?”, pero su marido no contesta. Al final de la secuencia del hospital sabemos que: A. Él ya no está enamorado de ella y B. Ella lo sabe y no sabe qué hacer para recuperarlo y 3. Él y ella se aburren. Y mucho.

Se trata del prólogo de La Noche (Michelangelo Antonioni, 1961). Después del mismo la película se desarrolla de la misma forma, con Lidia y Giovanni huyendo entre sí y persiguiéndose, incapaces ni el uno ni el otro de poner sus sentimientos encima de la mesa. Esta secuencia muestra bien lo que entiende el autor italiano por narración y puesta en escena; le bastan 4 pinceladas para describirnos la situación, dos o tres líneas de diálogo y el tema queda expuesto de forma magnífica: una pareja en crisis, incapaz de comunicarse, va poniendo parches al cansancio, aburrimiento y degeneración de su historia de amor.

La noche es la segunda entrega de la tetralogía que sobre la incomunicación y el amor conforman La Aventura (1960), El eclipse (1962) y El desierto rojo (1964). Estas cuatro obras maestras del cine europeo cuentan además con la interpretación de actores de la talla de Monica Vitti, Alain Delon, Paco Rabal o Richard Harris y hemos tenido oportunidad de verlas en el ciclo sobre el director italiano Antonioni de la Zinemateka de los cines GOLEM en la Alhóndiga de Bilbao.

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