Asier eta biok

13892108919213

Ayer fui a los cines Zubiarte a ver el documental Asier eta biok (Amaia Merino y Aitor Merino, 2013), un largometraje sobre el conflicto vasco narrado cámara en mano y en primera persona por el actor (y a partir de ahora documentalista) Aitor Merino sobre su relación con su amigo de infancia Asier Aranguren, antiguo preso de ETA que fue de nuevo detenido hace apenas dos semanas

Ambos crecieron en Barañain, cerca de Iruña, iban a la misma escuela y sacaban parecidas malas notas. Años después, cuando Aitor Merino ya era una cara conocida del cine español (gracias sobre todo a Historias del Kronen (Montxo Armendariz, 1995)), Asier desaparece y Aitor recibe una carta de aquel, contándole que había ingresado en ETA y esto le hace a este plantearse interrogantes como el tener que explicárselo a sus amigos de Madrid, pero también y sobre todo a sí mismo.

El documental está lleno de emoción; de momentos como en el que la madre, en torno a la mesa de la cena de Nochevieja, confiesa que se siente orgullosa de que su hijo fuera encarcelado por antimilitarista pero no por su militancia en ETA; o el reencuentro de Asier, tras 8 años de prisión en Francia, con su tía abuela…

Es interesante también cuando Asier recupera su DNI, tras su paso por la cárcel, y esto le produce sentimientos encontrados: en absoluto se siente español pero no puede evitar una sensación de alivio por haber vuelto a una cierta “normalidad” ciudadana.

Por otro lado, en junio del 2011 rodamos en exteriores de Pamplona el largometraje La Conspiración de Pedro Olea. Recordemos esta historia: el general Mola dirige una conspiración destinada a derrocar al Gobierno Republicano y para ello se centra en unir las fuerzas de los militares anti-republicanos, de los falangistas, de los requetés y sí, también de… la Iglesia.

Para ello necesitábamos recrear aquella Pamplona republicana de 1936 en localizaciones como la Catedral, y también debíamos izar la bandera republicana en la Diputación de Navarra y en el balcón del Ayuntamiento. Nos fueron denegadas las dos primeras peticiones, pero en cambio, se nos permitió izar la bandera republicana en la Casa Consistorial con una frase lapidaria, por parte de la persona que nos concedió la autorización, que no olvidaré nunca: “mientras no sea la ikurriña”, dijo.

En Asier eta biok, Asier Aranguren, tres días después de su liberación, asiste al chupinazo de los sanfermines de 2010, y ve desde un balcón cómo la policía se lleva una ikurriña: “dejan izar cualquier bandera, todas, menos la ikurriña.”

Lo irónico de la historia es que Aitor Merino era uno de los actores de La Conspiración, y me imagino que se encontraría editando en aquellos momentos Asier eta biok que posteriormente obtuvo el premio Irizar (destinado a promover la creación vasca) en la pasada 61 edición del Zinemaldia de Donostia.

Sin duda es esta una historia que muestra, a través del prisma de la amistad y la historia personal, que es posible un presente y un futuro de entendimiento y de reconciliación.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s