Todo el mundo lo sabe y los #littlesecretfilm

TEMLS

He pasado este fin de semana en Madrid porque el pasado jueves 26 se proyectaba 160 metros en la Taberna Alabanda dentro de la 11ª Muestra de cine de Lavapies y SGAE en Corto programaba 3665 en la sala Berlanga el viernes 27. Se ha demostrado que las películas de “numeritos”, que diría Izaskun Arandia, siguen teniendo una buena acogida allí donde se proyectan.

Además el sábado, el director de cine Miguel Larraya (en la foto el segundo por la izquierda, entre Pablo Maqueda y los actores Bárbara Santa-Cruz, Diego Toucedo y Luis Blanco) nacido en Gasteiz pero afincado desde su infancia en Madrid, estrenaba su película Todo el Mundo lo sabe en la Cineteca del Matadero de Madrid dentro del marco de los #littlesecretfilm, un proyecto de ejercicio cinematográfico creado por Haizea G. Viana y Pablo Maqueda a principios de 2013 y basado en un modelo de producción low-cost, limitando el rodaje a tan solo 24 horas ininterrumpidas, sin guión dialogado previo (con lo que los actores deben improvisar sobre las pautas marcadas por el director en cada una de las secuencias) y así hasta 10 normas que conforman los #littlesecretfilm, cuyo decálogo se puede ver aquí.

Todo el mundo lo sabe gira en torno a una trama de escuchas relacionadas con un caso de corrupción en la que solo escuchamos a los personajes periféricos y no a los directamente implicados. Como indicó Miguel Larraya (Larry para los amigos, como nos lo recordó la actriz Bárbara Santa-Cruz) en el coloquio posterior, al contrario de la obra maestra de Francis Ford Coppola La Conversación (1974), película por la que siente una gran admiración, se planteó la premisa de dar voz a los escuchados más que a los que escuchan.

Rodada con dos cámaras Canon 5-D, Todo el mundo lo sabe tiene momentos álgidos en las improvisaciones de todos los actores, además de una fotografía y un sonido en sintonía, nunca mejor dicho, con el propósito de la película; que no sería el de darnos todos los elementos de la trama corrupta, sino el de mostrarnos esa atmósfera de las escuchas.

Está producida por Llanero Films (Fernando Lueches), por Calle 13 y por #littlesecretfilm, y supone en definitiva un interesante ejercicio cinematográfico para directores emergentes. En absoluto se trata de un nuevo modelo de producción, ya que se sustenta en que nadie cobre, y eso imposibilita poder vivir de esto. Como ejercicio es muy válido, repito, pero para mí es un medio y no un fin.

Gracias a él, Miguel Larraya ha demostrado tener capacidad como director, tanto técnicamente como dirigiendo actores, y ha conseguido en cierta forma sobreponerse a su debut en el largometraje (Afterparty (2013)), que no fue quizá la opera prima que de él se esperaba, después de sus interesantes cortos Estocolmo (2008) y Para no dormir (2010).

Tenemos una gran cantera de guionistas y directores de cine de género. Es el momento de que se apueste por gente como Larraya para que pueda hacer sus siguientes películas con las mejores condiciones de producción posibles y para que que podamos seguir llamando a esto industria.

Esta noche se estrena Todo el mundo lo sabe en Calle 13 a las 00:15.

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