Oteiza y el Centro Cultural de la Alhóndiga de Bilbao

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Hace ahora casi tres años, en los inicios de este blog, escribí un texto conjeturando sobre el Bilbao en el que viviríamos hoy en día de haber salido adelante el malogrado proyecto de la Alhóndiga de Bilbao, también conocido popularmente por El cubo de la Alhóndiga (en la foto de abajo, la maqueta del mismo), proyecto del que mi padre, Jose María Gorordo, entonces alcalde de la Villa (lo fue desde 1987 hasta 1990), fue su principal impulsor.

En 1988 presentó el Centro Cultural para la Villa de Bilbao en la Alhóndiga (CCAB), un proyecto que pretendía reutilizar los espacios de la antigua Alhóndiga y el solar del antiguo colegio Santiago Apóstol, para convertirlos en una “factoría de arte”, y cuyas pretensiones se posicionaban del lado de una “cultura participativa” frente a una “cultura espectáculo”. El entonces alcalde solicitó al escultor Jorge Oteiza su colaboración para el desarrollo de este proyecto, quien formó, junto a los arquitectos Juan Daniel Fullaondo y Fco. Javier Sáenz de Oiza, un equipo de colaboración entre el arte y la arquitectura que proyectaría el complejo edificio y su contenido.

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El proyecto no estuvo exento de polémica y quien quiera tener la versión de todo aquello de mi padre está su libro La política de otra manera (1993), en el que ahonda en las cuestiones políticas que hicieron, no solo que no fructificase el proyecto, sino que presentara su dimisión como alcalde de Bilbao en diciembre de 1990.

Por otro lado, en fechas recientes, Iskandar Rementería (en la foto de abajo), que además de músico e integrante del grupo de rock Split77 es también doctor en Bellas Artes por la UPV/EHU, presentó su tesis doctoral Proyecto no concluido para la Alhóndiga de Bilbao. La estética objetiva de Jorge Oteiza como método de investigación, cuyo propósito en palabras de su autor, “es recuperar el proyecto como mecanismo para reflexionar sobre el modelo de colaboración entre el arte y las instituciones que construyen nuestra ciudad, cuestionando el hecho de que el modelo desarrollado hasta ahora en Bilbao suponga el único posible, o si, por el contrario, existen otras alternativas cuya verdadera finalidad esté más orientada al ciudadano y no tanto al marketing de ciudades”.

El proyecto en el que colaboró Oteiza “marca un punto de inflexión en la historia reciente de la ciudad, porque coincide con un momento en el que está sumida en el final del proceso de desindustrialización, y se comienza a ver que la cultura, el arte, etc., pueden suponer un motor de reactivación económica”, según Rementería.

Además, paralelamente a esta investigación, Iskandar Rementería también realizó el audiovisual Oteiza y el Centro Cultural Alhóndiga. Proyecto estético para Bilbao que fue presentado en el festival Zinebi 50.

El proyecto consiguió concitar los intereses de otras instituciones públicas para centralizar en el CCAB; la Biblioteca Foral, el Conservatorio de Música y el Museo Vasco de Arte Contemporáneo (que finalmente llegaría como Museo Guggenheim). Es decir, la prueba evidente de que el Museo Guggenheim no surgió de la nada. Idea que también se desarrolla en el ensayo del antropólogo vasco Joseba Zulaika Crónica de una seducción: El Museo Guggenheim de Bilbao (1997).

Por Proyecto no concluido para la Alhóndiga de Bilbao. La estética objetiva de Jorge Oteiza como método de investigación (tesis que será publicada próximamente) Iskandar Rementeria obtuvo el doctorado cum laude en la facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU. Un trabajo que estudia y recorre los impulsos y porqués de Oteiza a la hora de trazar su proyecto, una “fábrica de arte”, como su visión pedagógica del mismo, en un intento de ver el arte como vía hacia una ciudadanía crítica y libre.

Preocupaciones estas, del escultor de Orio, que siguen teniendo vigencia hoy en día.

Sobre la marca Bilbao

Álvaro Fierro, además de ser periodista musical, y de co-escribir y co-dirigir conmigo 160 metros, una historia del rock en Bizkaia,  también está detrás de un proyecto de lo más interesante: su tesis doctoral «Métodos Cuantitativos Para El Análisis De La Reputación Online: Las Ciudades Como Marca», que nos la explica en su tercera colaboración en Bilbao Me Mata:

¿Se puede estimar el tiempo que va a tardar la gente en cambiar la percepción de un lugar? ¿Existe el Cultural Heritage Change (CHC)? La marca Bilbao como ejemplo.

Por Álvaro Fierro, alvaro.fierro@brand-mathematics.com.

Hace aproximadamente cinco años, mientras realizaba mi tesina de máster, preludio de a su vez mi tesis doctoral «Métodos Cuantitativos Para El Análisis De La Reputación Online: Las Ciudades Como Marca», empecé a leer revisión bibliográfica sobre imagen de marca de ciudades, place branding, destination brand o city marketing. En casi todos los artículos, algunos fechados en los años setenta, el común denominador era que la marca o las percepciones que se tienen de un lugar (municipio, región, ciudad, país, nación, etc.) eran tratadas desde un punto de vista conceptual y, por supuesto, cualitativo. Las múltiples definiciones, siempre acuñadas por autores anglosajones, sintetizaban el comportamiento del turista -consumidor a la hora de elegir un destino vacacional basándose en analizar el imaginario colectivo desde una perspectiva sociológica y antropológica, soslayando la condición económica del topic. A partir de ahí, tanto mi directora de tesis doctoral Beatriz Plaza como el autor de este artículo, unidos al experto en ciencia cuantitativa y compañero en la empresa Sergio Sánchez Herrero, vimos que se podían plantear modelos econométricos para orientar numéricamente esta percepción: inocularle un carácter cuantitativo a algo tan subjetivo como son las opiniones y calcular predicciones sobre la marca Bilbao (o cualquier otra) a corto, medio y largo plazo.

Sabemos qué una marca existe cuando una cantidad suficientemente grande del target la percibe de la misma manera, y que esto depende de las asociaciones que automáticamente hagamos de dicha marca. Por eso, un producto made in Germany nos da más seguridad que un made in Bangladesh; por eso París es la ciudad del amor y Andalucia está indefectiblemente unido al flamenco. Pero, ¿qué pasaba con Bilbao antes de la instauración del museo Guggenheim? Mejor dicho, ¿qué sucede actualmente en lo que respecta al cambio de opinión que tiene el foráneo y el propio ciudadano? Ya no metemos Bilbao dentro del saco de adjetivos grises. La impresión generalizada ha variado. Y a mejor.

Hace quince años, ni los gestores de política económica más optimistas estimaban el efecto tractor que este flagship bulding iba a reportar a Vizcaya y el País Vasco en general. En octubre de 1997, con un economista a los mandos, pocos creyeron que el arte vanguardista iba a convertirse el eje económico de una ciudad post fordista, y menos que a partir de ahí, la fertilización cruzada de esta tracción llegara a darle una vuelta de 180 grados al llamado botxo. Un moderno tranvía surcando la ciudad de una punta a otra, el dinamismo de un lujoso Palacio de Artes y Congresos antaño un astillero o la proliferación institucional de industrias creativas son la materialización de este efecto colateral al rebufo de la pinacoteca. Así pues, utilizando lo que en ciencias cuantitativas se denominan variables proxys, analizamos la web 2.0 de cara a buscar una serie temporal de opiniones sobre los distintos ítems que conforman la marca Bilbao (Guggenheim, por supuesto, pero también Teatro Arriaga, Plaza de Toros, Casco Viejo, Gastronomía, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria o algunos con carácter negativo como Violencia) y estudiar así los cambios de tendencias estructurales que se han venido dando desde hace unos años a esta parte. Y es que vivimos no ya en el world of mouth, sino en el world of mouse. Entendemos que cuanto más “ruido” exista en la web sobre un elemento cualquiera, más importante es, tanto en lo bueno como en lo malo. O lo que es lo mismo, que haya mucha información web sobre Siria en estos momentos no quiere decir que esta sea positiva.

Por tanto, lo que se trata es de analizar día a día la neutralidad, negatividad o el deje positivo de los comentarios de la gente desde que desde que el e-tourism empezara a cobrar fuerza y los servicios de banda ancha crecieran en calidad de megas.

Las predicciones econométricas no daba lugar a dudas: a medio plazo, siempre sin tener en cuenta los shocks exógenos que puedan surgir y su previsión sea imposible de computar, a no ser que la astrología o el esoterismo sean consideradas ciencia, se puede concluir que el CHC de Bilbao es de tendencia positiva y creciente. Posteriormente, con técnicas estadísticas reducimos la multidimensionalidad de la muestra y llegamos a afirmar la fuerte y positiva correlación que existe entre noticias genéricas sobre Bilbao e incremento de turistas, o que un aumento de comentarios sobre el Athletic de Bilbao es más importante que las citas sobre el propio museo franquicia en pos de atraer más gente a la villa.

El CHC por tanto, permite baremar modelos matemáticos de simulación diferentes para, a la hora de plantear políticas públicas urbanas con objeto de polarizar gente, capital humano, crecer en exportaciones o gozar de mayores inversiones estimamdo el tiempo que la gente va a tardar en asociar una marca con lo que se está buscando. Lo que, obvia decir, no surge efecto de la noche a la mañana. Ni de un año para otro. Pero la apuesta va a ser más segura.

Diario de un festival: El último hombre

Desde hoy, hasta el viernes 23 de noviembre, voy a tratar de escribir un post diario pues comienza el Festival Zinebi que, además de presentar un cartel y unos invitados de lo mejorcito de los últimos años (Carlos Saura, Pedro Olea, Jean-Claude Carrière o Patrice Chereau), también será la cita en la que por fin se estrene mi segundo documental como guionista y director, La Otxoa, sin complejos (el jueves 22 de noviembre a las 20:00 en el Museo Guggenheim) y asimismo se presentará en la sección informativa un cortometraje, El último hombre (de Alain Garibi), del que soy productor, este domingo 18 de noviembre a partir de las 22:30, en los Cines Golem de AlhóndigaBilbao.

Por lo tanto, por un lado, mucho evento y compromiso pero, por otro lado, muchas ganas también de vivir a tope y de disfrutar de estos 9 días que igual no se vuelven a repetir.

El último hombre es la historia de Frank, un hombre que lleva un tiempo encerrado en su morada. Aislado del mundo, ha construído una fortaleza a su alrededor que, hasta el momento, le ha permitido resguardarse de los peligros provinientes del glacial exterior. Se trata de una adaptación libre del cuento La Madriguera de Franz Kafka.

El corto, de muy bajo presupuesto, nace del ímpetu de gente como Mapi Plou (directora de arte), Félix Guede o Jaime Azpiazu (directores de fotografía) en crear pequeñas historias, sin tener que esperar las (cada vez menos frecuentes) subvenciones. Fue seleccionado en el pasado FANT2012 y formó parte también del mercado Shortlatino del Festival Alcine2012.

Además de ser una carta de presentación de Alain Garibi, que muestra sus credenciales como director de relatos insólitos, raros, pero que no dejan indiferente a nadie, El último hombre se centra en la interpretación (para mi, magistral) de Juan Viadas (en la foto de arriba).

El otro día Alain y yo fuimos a probar el DCP a los cines Golem. El DCP (Digital Cinema Package) es un formato de proyección que es el equivalente digital a la proyección analógica en 35 mm. Nos quedamos impresionados con la calidad de la imagen y también del sonido con la música original de Joseba Gardeazabal y el gran trabajo de mezcla de sonido, de Xanti Salvador.

La sesión (domingo 18 de noviembre a las 22:30) está compuesta por otros 5 cortos vascos. Ya he visto uno (la pieza experimental IIII de Zuriñe Goikoetxea e Ieltxu Armendáriz) y tengo ganas de descrubir, entre otros, Al otro lado, de Neftalí Vela, que obtuvo una mención del jurado en el pasado Festival PNR (Plataforma de Nuevos Realizadores) de Madrid.

Recuerdo una anécdota divertida del rodaje de El último hombre. Se estaba preparando Juan Viadas en la sala de Maquillaje y estaba ya metido en el papel de personaje, se notaba su gran trabajo en la composición de Frank. Al igual que él, Juan parecía que llevara mucho tiempo en una guarida porque nos decía (a Onintze Abando, a Idoia Aizpiri, de vestuario y maquillaje respectivamente, y a mí) cosas como “aprovechad el momento, vivid la vida plenamente porque después ya será tarde”, etc.

Pues eso, a partir de hoy a aprovechar el momento y a disfrutar de estos 9 días… Comme il faut !

(Exterior de la casa de Víctor Cabaco en la que rodamos El último hombre. De izquierda a derecha, Javier Arriaga (ayudante de dirección), Javier García O’Brien (ayudante de producción y de cámara), Mapi y Alain).

Artists Killed Media Stars

Organizado por la productora de arte Consonni, AlhóndigaBilbao presenta el seminario “Artists Killed Media Stars“, desde hoy 12 de enero hasta el 14 sábado. Su temática es de lo más estimulante: se abordarán las complejas y cambiantes relaciones entre la televisión, el cine, el vídeo y el arte. No sé si serán complejas estas relaciones, pero desde luego que sí son cambiantes y mucho, y más con la que está cayendo.

Lo más destacado de “Artists Killed Media Stars” es ElectroClass, una película dirigida por la artista María Ruido y producida también por Consonni, que toma el archivo de ETB como material de base. Se trata de una reflexión sobre la disolución del concepto de clase trabajadora tradicional y sobre la radical transformación de la ciudad de Bilbao en las tres últimas décadas. Tuvimos la oportunidad de ver parte de este trabajo en primicia en el pasado Zinebi, y se pudo apreciar que el proyecto ElectroClass tiene el poder de trasladarnos en el tiempo, gracias al poder magnético que tienen esas imágenes aéreas de los Altos Hornos o de los disturbios por el cierre de Euskalduna (como en la imagen de aquí abajo).

Durante el seminario, habrá conferencias y mesas redondas sobre el pasado y presente de la televisión y su relación con el arte, por parte de ponentes como la propia María Ruido, Martha Rosler, Jeanne Van Heeswijk, Fito Rodríguez, Ingrid Guardiola, Angel Quintana, Patrick Watkins, Félix Pérez-Hita o María Mur Dean.

Y por último, también habrá proyecciones. En la sala Bastida, se proyectará el largometraje documental La commune (de Paris, 1871) de Peter Watkins que será presentado por su hijo, Patrick. Watkins es un maestro del docu ficción o del docudrama como así lo llaman en el mundo anglosajón y un visionario sobre el impacto y la influencia de los mass media en nuestros días. Obras como Culloden (1964) y, sobre todo, Punishment Park (de 1971 y en la imagen de abajo, en la que una decena de hippies son enjuiciados y condenados a un campo de castigo… y de algo más) es de lo mejor del cine documental moderno.

Para quien no haya visto ninguno de los documentales de Watkins, La Commune puede resultarles un poco duro para ir abriendo boca. Rodada en estudio y en blanco y negro, se trata de más de 3 horas (originalmente, duraba 5 h y 45 minutos) del relato de la revuelta de los ciudadanos franceses y los acontecimientos que vinieron después. A modo de reportaje televisivo, un equipo de TV (sí, sí de televisión… ¡Y en 1871!) se sumerge en un grupo de revolucionarios del barrio obrero de Belleville, lugar donde se sitúa la génesis del movimiento comunista. Aunque puede hacerse demasiado largo, poder ver esta película hoy en día, tiene su aquel. Sobre todo, con la revuelta de los indignados latente aún en nuestras calles. Aquí está la declaración de Watkins a raíz de la nueva edición que se hizo de La Commune en el 2004.

Las inscripciones pueden hacerse a través de la web de Consonni (www.consonni.org) hasta completar aforo, y tienen un precio de 5 euros la tarde del jueves, 15 euros la jornada completa del viernes (incluida la comida con ponentes y asistentes), y 5 euros la sesión del sábado por la tarde. Asimismo, existe la posibilidad de adquirir el bono para todas las sesiones, con un coste de 20 euros.

Berlinale 2011

Ayer finalizó el Festival de Cine de Berlín, la Berlinale, con la concesión del Oso de Oro a la película iraní Nader y Simín, una separación del cineasta Asghar Farhadi y el Oso de Plata a las mejores interpetraciones femenina y masculina, al conjunto de actrices y actores de esta misma película. Estuvimos en la Berlinale pero no vimos ni este film ni ningún otro, ya que por encima de todo, estuvimos presentes en el mercado, el EFM (European Film Market), al que acudimos a vender nuestras películas. Y en el mercado (en la foto de abajo) se hace de todo menos ver una película. Se está allí para encontrar una TV suiza, un coproductor alemán, un agente de ventas francés o alguien que te haga caso durante, al menos, 2 minutos.

En el mercado se practica lo que conocemos como el arte del pitching (que es, resumiendo, la presentación verbal de una idea, un proyecto o un guión para conseguir financiación). Le dije a mi madre que me iba a Berlín a hacer un pitching y esta me preguntó si era necesario irme tan lejos para hacer eso…

Acudí a la cita de la capital alemana con mi jefe en ARMONIKA, Eduardo Carneros (ataviado con un gorro del ejército soviético, posa en la foto, con el director sevillano Miguel Angel Vivas que estrena Secuestrados el viernes que viene, y que esperamos que sea un gran éxito), con el doble objetivo de presentar nuestras últimas producciones y de buscar coproductores internacionales para montar financieramente el que será nuestro próximo largometraje: Los Ojos del Relojero de Aitor Zabaleta. Estamos con muchas ganas de poner todas nuestras energías en este nuevo proyecto en el que creemos ciegamente. Iré contando en este blog los avances en la financiación y alguna pista más sobre esta fantástica historia.

El 2010 ha sido un buen año para nuestra productora ya que hemos conseguido terminar el largometraje Un mundo casi perfecto de Los Hermanos Ibarretxe  y dos coproducciones con Argentina: el western gaucho Aballay, el hombre sin miedo de Fernando Spiner y Las Acacias de Pablo Giorgelli. Teniendo estas películas recién sacadas del horno; tan diversas, tan diferentes y especiales, acudimos a Potsdamer Platz (epicentro de la Berlinale, en la foto de abajo) con la maleta llena de sueños y de buenas películas, dispuestos a comernos el mundo…

 

La misión de ARMONIKA es salir fuera: creando películas orientadas al mercado nacional e internacional (producidas mayoritariamente por nosotros mismos, como es el caso de Un mundo casi perfecto y será el de Los Ojos del Relojero), y participando en coproducciones internacionales con otros países como Argentina (con Aballay, el hombre sin miedo y Las Acacias).

Y este es, en definitiva, nuestro valor añadido: ser capaces de crear y participar en historias cuyo lenguaje universal, trascienda nuestras fronteras.

Tango a dos pianos

No sé si es porque en la productora acabamos de realizar dos largometrajes en coproducción con Argentina (Aballay, el hombre sin miedo de Fernando Spiner y Las Acacias de Pablo Giorgelli) o qué, pero cada vez me gusta más el tango. Este género musical me ha reconfortado en algún momento de bajón: ya que expresa, como el fado portugués, la tristeza y el sufrimiento por amor. También me ha fascinado su evolución hacia otros géneros como aquel inolvidable acordeón del tema Suite Punta del Este del renovador Astor Piazzola que acompaña los títulos de crédito de inicio de 12 monos (Terry Gilliam, 1995):

 

Por todo esto y por hacer algo distinto de lo de todos los sábados, asistiré al espectáculo Tango en el café tortoni, que llega este viernes 18 de febrero (en dos únicas funciones) al Teatro Campos Elíseos de Bilbao. Se trata de un concierto entre dos pianistas (uno frente al otro), el dúo tangopuntodos, formado por Jorge García Herranz y Angel Huidobro Vega. Junto a ellos, en el escenario, habrá una pareja de baile y detrás, veremos una sucesión de proyecciones.

El repertorio recorre la historia de esta música universal, Patrimonio de la UNESCO: de la vieja guardia como Juan d’Arienzo, Anibal Troilo, Horacio Salgán, o el propio Piazzolla, entre otros, al tango de hoy. En definitiva, se trata de un recorrido por el tango clásico y moderno, para deleite del aficionado y descubrimiento del neófito.

El tango parte de una premisa poética: es una música triste que se baila.  . 

Bilbao preposapocalíptico

La banda de rock alternativo Yellow Big Machine presentaron hace escasas fechas su nuevo videoclip Turn off the Light. La gracia de este corto de animación, perpetrado con gracia y estilo por Andrea Martínez y Roberto Villar, reside en que aparecen los principales elementos arquitecturales de Bilbao (San Mamés, Zubi-zuri, funicular de Artxanda, torre de Iberdrola, y muchos más) siendo atacados por VILLABOT, una especie de robot iglesia que se fuma la chimenea del Parque de Etxebarria como si fuera un puro.

El texto que acompaña al videoclip no tiene desperdicio: “En un Bilbao preposapocalíptico (sic), donde la gente ha perdido la fe en la ciudad, una rebelión de iglesias robot, devolverán la cordura y la esperanza a la raza humana.”

Sobre la dimisión de Alex de la Iglesia

“Uno no se levanta un día y decide marcharse. No piensas nunca; hoy dimito. (…) La decisión ya la tenía tomada de hace algún tiempo”. No sé si son estas las palabras exactas pero con algo parecido a esto comenzaba el capítulo que mi padre, Jose Mari Gorordo, dedicó a su dimisión como Alcalde de Bilbao, en el libro autobiográfico La política de otra manera.

No es fácil dimitir. Es muy fácil irse, rehuir las responsabilidades, abandonar. Gobernar es bastante jodido, a menudo se toman decisiones impopulares pero hay que seguir. Entonces, ¿por qué se dimite? Pues no lo sé muy bien pero siempre hay que dejarlo reposar y valorarlo en su justa medida más tarde. Nunca hay que fiarse de las reacciones en caliente.

Cuando dimitió mi padre, hace ahora poco más de 20 años, se dijo que lo hacía por “discrepancias con la cúpula del PNV”. Esa fue la versión oficial que era verdad pero no lo explicaba todo.

Mi padre reclamaba con su acción un mayor gasto público en nuestra ciudad (al menos proporcional a los impuestos que pagábamos) y que se activara el sector terciario (el de servicios) como respuesta a la destrucción del tejido industrial del Nervión: de ahí el malogrado proyecto de “El cubo de la Alhóndiga“. El cubo pretendía convertirse en el referente cultural de Bilbao (proyecto conjunto con el escultor Jorge Oteiza y el arquitecto Paco Saenz de Oiza) pero al final no se hizo. Sin embargo, apenas 3 años más tarde se firmó el acuerdo con la Fundación Guggenheim para la creación de un Museo de Arte Contemporáneo en Abandoibarra.

A veces pienso, con la perspectiva del tiempo, que la dimisión de mi padre desembocó en la construcción del Guggenheim. Un poco como ocurre en la estupenda película Origen (Christopher Nolan, 2010), en la que Leonardo Di Caprio tiene el gran poder de implantar una idea en la mente de alguien. Pues bien, podría decirse que mi padre inculcó la idea de que Bilbao necesitaba imperiosamente convertirse en una ciudad de servicios, con la construcción de un gran museo.

Salvando las enormes distancias, encuentro algunas similitudes en la dimisión de Alex de la Iglesia. El pasado lunes en un artículo escrito en EL PAIS, Alex manifestaba “su desacuerdo con la Ley Sinde”. A pesar de que los que estemos en este oficio nos sintamos un tanto abandonados, creo que habrá que esperar a un futuro próximo para analizar objetivamente la decisión del director bilbaino. Puede que su dimisión desemboque en una Ley Sinde mejorada (algo por lo que Alex ha luchado infatigablemente) y tengamos unas leyes de protección del autor (y de la propiedad intelectual) dignas de ese nombre.

O puede que no, puede que tal y como alguien dice en Balada triste de trompeta, sigamos siendo un país “que no tiene remedio”.

Nuevo Bilbao: Alhóndiga

Este lunes 4 de octubre se ha inaugurado la Mediateka en la AlhóndigaBilbao, culminando así la apertura de todos los espacios de esta alhóndiga de vinos convertida hoy en icono de la cultura urbana bilbaína. La Mediateka contará con varios espacios multidisciplinarios para todos los públicos donde se podrá acceder a la información y el conocimiento en todos los soportes. También habrá cabida para los más pequeños en el Txikiland o Bebeteka: elijan ustedes el vocablo que menos vergüenza les dé pronunciar; ignoro si la RAE los ha incorporado ya a su diccionario.

Si la inauguración de la Mediateka es buena noticia, también existen otros dos eventos no menos interesantes: 1. El ciclo de conferencias “Bilbao, las ciudades y sus escritores” que comienza mañana miércoles 7 de octubre con la charla entre la escritora Karmele Jaio, el cantante y compositor Txuma Murugarren (el Tom Waits de las Encartaciones) y los escritores Jon Kortazar y Jon Arretxe.

El ciclo culminará el próximo domingo 10 de octubre con el guionista y director de cine Alex de la Iglesia (su 800 balas quizá no fuera un éxito de crítica y público pero sí es una estupenda película) que nos ofrecerá su particular visión de Bilbao. También pasarán, entre otros, la escritora y periodista mexicana Elena Poniatowska, el escritor y guionista inglés Hanif Kureishi (cuyo libro El buddha de los suburbios lo leí porque se suponía que me enseñaría el “verdadero” Londres pero algo debí de entender mal en la lectura ya que nunca lo conocí el “verdadero” Londres), y el escritor y guionista bilbaíno Juan Bas, director también del I Festival de la Risa de Bilbao que concluyó la semana pasada y que éste sí que fue un gran éxito tanto de cobertura de medios como de público.

Por otro lado, 2. Una retrospectiva dedicada al cineasta japonés Akira Kurosawa (que este año se cumplen 100 años de su nacimiento) con el sugerente título “La mirada del Samurai”. A parte de algunos clásicos del gran maestro también podremos ver otras películas como Ghost Dog: The Way of the Samourai (Jim Jarmusch, 1999) o Le Samouraï (Jean-Pierre Melville, 1967) y A.K. el documental de Chris Marker en el que retrataba a un veterano Kurosawa durante el rodaje de Ran (1985).

Y por último, qué casualidad, ayer mismo estuve grabando en el hall del Auditorio de la Alhóndiga, un programa de cine en versión original subtitulado en euskera que comenzará a emitirse el próximo jueves a las 22h30 en ETB3: Zinemateka. Para ir abriendo boca este jueves se programará Faster, Pussycat! Kill! Kill! (Russ Meyer, 1965) y el cortometraje documental Dirty Martini de Iban del Campo (un retrato íntimo y humanista de la artista del burlesque Dirty Martini. En mi opinión se trata del mejor trabajo de la selección de Kimuak del año pasado). Aquí les dejo el trailer en inglés de Faster, Pussycat! Kill! Kill! :

Pero a mí me invitaron a la mesa redonda de otra película, el clásico de horror, Henry, a portrait of a serial-killer (John McNaughton, 1986). Fue una inolvidable experiencia, mi primera vez delante de las cámaras y en euskera… En fin, el resultado final se verá uno de estos jueves en ETB3. Por supuesto, les mantendré puntualmente informados. Solo faltaría…

Bebeteka, Mediateka, Txikiland y Zinemateka, un lenguaje nuevo para un Bilbao nuevo.

Llámalo romanticismo

Si las paredes del pabellón La Casilla pudieran hablar, quién sabe las historias que podrían contarnos sobre los sueños de toda la gente que íbamos a ver jugar allí al Caja Bilbao. Este emblemático establecimiento dejó de albergar los partidos de baloncesto del equipo Bilbao Basket (sustituto del extinto Caja, como así lo llamábamos los más fieles) en Mayo del 2009. A partir de Octubre 2009 los partidos del Bizkaia Bilbao Basket pasaron a jugarse al BEC y en Septiembre del 2010 lo harán en el Palacio Miribilla (Miribilla: el barrio nuevo de Bilbao donde todo el mundo quería vivir pero que se encuentra allejado de todo). Hoy en día, La Casilla es un polideportivo de barrio, un borroso recuerdo de lo que un día fue un trozo de historia de Bilbao y de Vizcaya.

El Pabellón de la Casilla se inauguró en 1967 con motivo de la celebración de un Campeonato de Europa de Hockey Patines, contando en sus primeros años con un aforo de 3.000 espectadores. Su nombre lo toma de la plaza en la que se ubica y su uso a lo largo de los años ha sido muy variado: en verano se utilizaba para dar conciertos o congresos con los que se financiaba el resto del año la instalación.

El baloncesto en Bilbao nunca lo tuvo fácil ya que tenía la competencia del Athletic casi en el mismo barrio. De hecho los partidos del Caja se programaban en función del partido del Athletic, para que no coincidieran en el tiempo porque el baloncesto siempre salía perdiendo. Sin embargo, a veces, por razones de fuerza mayor, los partidos de futbol y basket coincidían. Recuerdo una vez que durante la disputa en un partido contra el CAI de Zaragoza, cuando el juego estaba parado por tiempo muerto, por megafonía se anunció la victoria del Athletic y aquello se celebró con una gran algarabía en la Casilla, poco importó que el CAI nos estuviera machacando en el marcador. El resultado era lo de menos en La Casilla. La gente no venia solo a animar al Caja, las razones eran otras,  y estas obedecían a la necesidad de socializarse, a alejarse un poco de la rutina diaria.

Se organizaban todo tipo de acontecimientos: podías ver una tarde a todo un joven Arvydas Sabonis con el equipo Zalguiris Kaunas enfrentarse al Caja Bilbao, o también a los Harlem Globetrotters machacar a un perdedor equipo vestido de verde al que compadecías, o el espectáculo Holiday on Ice, o un concierto absurdo de Los Inhumanos y al dia siguiente, una velada de boxeo del legendario boxeador uruguayo Alfredo Evangelista; el mismo que terminara de pie después de 15 asaltos contra Muhammad Alí en una pelea por el título mundial en 1977…

Los partidos del Caja Bilbao, ver jugar a Joe Kopicki, JJ Davalillo, Darrel Lockhart “el bombardero negro” o Roman Carbajo constituye lo esencial de mis mejores recuerdos de infancia.  La Casilla nos juntaba a los bilbaínos donde se escribieron las mejores páginas de baloncesto.

Tengo dos recuerdos imborrables de la Casilla. Ramón Martikorena (el hermano de Jose Mari Martikorena de Plencia), que trabajaba allí y que me colaba día sí y día también. Y por último, el recuerdo de Javi Salgado, un chico al que ví jugar cuando apenas tenía 10 años en las canchas de minibasket de Askartza, y que ya me parecía superior a cualquiera, y que el año que viene se va a ir del Bilbao Basket para fichar por el Lagun Aro de Donosti. El sueño se acaba…

Aquí os dejo un enlace a un blog de no se quien pero del que soy fan:

http://cronicadeportivasentimental.blogspot.com/2010/01/javi-salgado.html