Estreno de Fuego en el Festival de Gijón

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Esta noche se estrena la película Fuego (escrita, dirigida y producida por Luis Marías) dentro de la Sección Oficial del 52 Festival Internacional de Cine de Gijón que comenzó anoche y concluirá el próximo sábado 29 de noviembre.

Fuego es una producción de HISTORIAS DEL TIO LUIS, FAUSTO PRODUCCIONES, TORNASOL FILMS y EUSKADI MOVIE AIE con la participación de ETB y la TV3, con el apoyo del ICAA, del Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura del Gobierno Vasco y del Ayuntamiento de Bilbao.

Su rodaje tuvo lugar en localizaciones de Bilbao, Lekeitio, Gatika, Gorliz y Bermeo en los meses de marzo y abril de este año.

Esta es la sinopsis de Fuego: “Carlos es policía. Un día, una bomba en su coche mata a su mujer y deja sin piernas a su hija de 10 años. El resulta intacto. Once años más tarde parece otra persona. Vive en otra ciudad, Barcelona; tiene otro trabajo, en una importante empresa de seguridad y su hija parece haber superado aquel duro trauma, aunque ciertas secuelas sean imborrables. El, tras años de severo tratamiento psicológico, también parece volver a ser una persona a la que han dado una segunda oportunidad. Nada más lejos de la realidad. En lo más profundo de su ser solo hay cabida para un sentimiento que consume a los demás: el odio. Y un único objetivo: la venganza.”

Esta noche es entonces la presentación en el marco del festival, en el que tendrá lugar el photocall y la rueda de prensa. Allí estarán, entre otros, Jose Coronado, Aida Folch, Leyre Berrokal (en la foto de abajo estas dos) y Gorka Zufiaurre, el elenco principal de la película arropando a Luis Marías y Eduardo Carneros, productor ejecutivo y director de producción de Fuego, al que quiero mandarle un mensaje de enorme agradecimiento por haber confiado en mí como jefe de producción de esta valiente película.

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Todavía recuerdo cuando a principios de Febrero estábamos trabajando con la incertidumbre de no saber si íbamos a llegar al día señalado para empezar la pre-producción, cerrando la financiación y buscando localizaciones y unas oficinas centrales, que finalmente fueron las antiguas oficinas de Viviendas Municipales de la calle del Cristo.

También quiero agradecer al Ayuntamiento de Bilbao por que nos haya hecho posible sacarlo todo adelante, con un gran apoyo a nivel de logística y contactos, y espero no olvidarme de nadie: Agustin Atxa, Juan Baliño, Marije del Blanco y Sergio Braceras de Bilbao Ekintza; Javier Scheifler de Hacienda y Patrimonio del Ayuntamiento y la concejala Marta Ajuria; Andoni Aldekoa, consejero delegado del Ayuntamiento: Jose Luis Sabas, concejal de Obras y Servicios; Ernesto del Río, director del Zinebi; Andoni Madariaga e Iñigo Mujika de Espacio Público; Jesús Torre, de alumbrado público. Y también a Ibai Gómez, en la centralita de la policía municipal.

Y por supuesto, un agradecimiento muy especial a Viviendas Municipales, a Jose Mari Escolástico, Fernando Negrete y Félix Madariaga, que una vez más (después de Un mundo casi perfecto) vuelven a confiar y a colaborar con nosotros.

Por último, pero no les hago de menos (traducción absurda del inglés last but not least), un agradecimiento especial a todo el equipo de producción, y en especial, por su trabajo y profesionalidad, a Ángel González y a Mikel Alonso, sin olvidar también a Javier García O’Brien, Aritz Reyna, Manu Duarte y por último los hermanos Ander e Íñigo De la Fuente. Y por supuesto, en la oficina a mis queridos Jose Ortega, Rosa Landaburu y a María Maestre.

El estreno en salas de cine de Fuego tendrá lugar el próximo viernes 28 de noviembre y u distribución correrá a cargo de Syldavia Cinema. Aquí está el trailer:

Encuentro de guionistas: Promoción Fantasma

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Desde mañana viernes 7 de noviembre hasta el próximo 14 tendrá lugar el Prezinebi, la semana de calentamiento antes del Festival Internacional de cine de Bilbao, el Zinebi, que este año celebra su 56ª edición.

Un año más, la Asociación de Guionistas Vascos, en colaboración con el Zinebi, organizará un encuentro con los guionistas de Promoción Fantasma (Javier Ruiz Caldera, 2012), Cristóbal Garrido y Adolfo Valor, en la Sala Cúpula del Teatro Campos este viernes 7 a las 20:00. Después de la proyección habrá un coloquio que contará con la presencia de los autores citados.

Promoción Fantasma es a la vez una comedia fantástica y una teen movie bastante menos tonta de lo que suele ser habitual. En mi opinión se trata de una película fresca, en absoluto grosera ni vulgar, muy respetuosa tanto del género fantástico, como de esa época de los años 80 bendecida por la nostalgia. Sin llegar jamás a pasarse de rosca, la historia juega con los códigos del género de películas de adolescentes e incluye números musicales como este “Ahora estoy aquí” de Shakira:

Por supuesto es evidente el homenaje a El club de los cinco (John Hughes, 1985), tan evidente por la foto de arriba, como por el hecho de que su punto de partida sea el siguiente: “¿Qué habría pasado si los personajes de El club de los cinco nunca hubieran salido de la biblioteca, si hubieran muerto en un incendio?”

También se tuvo muy en cuenta a Carrie (Brian De Palma, 1976) e incluso guiños a películas que están en el ADN de muchísima gente como Cazafantasmas (Ivan Reitman, 1984) o Regreso al futuro (Robert Zemeckis, 1985).

Seguramente no revolucionará su género, pero parece obvio que este nunca fue el objetivo ni de los autores, ni del director de esta película Javier Ruiz Caldera (responsable de la exitosa Spanish Movie, 2009). Promoción Fantasma es honesta con su público, en el que me incluyo, que tuvo la ocasión de disfrutarla mucho cuando se estrenó en cines.

Por último, no sé en qué andará aquel rumor del supuesto remake de Will Smith, pero será sin duda una de las preguntas que podremos hacerles a Cristóbal y a Adolfo al final de la proyección.

 

Loreak. Solo son flores

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El pasado 31 de octubre se estrenó Loreak (Joxe Mari Goenaga, Jon Garaño) una de las películas vascas más esperadas de los últimos años, por ser la primera en euskera en sección oficial en la historia del Zinemaldia, pero sobre todo por el reconocimiento que está teniendo entre la crítica y el público.

El día de su estreno fue la película más vista en Gipuzkoa, y puede convertirse, si sigue esta buena acogida, en la película más taquillera en euskera hasta la fecha, teniendo que superar para ello los 70 000 espectadores que vieron en cine Aupa Etxebeste! (Asier Altuna, Telmo Esnal 2005). También puede rebasar esta cifra Lasa eta Zabala, que lleva por ahora, más de 55 000 espectadores.

Los guionistas y directores de Loreak (además de los arriba citados también comparte con ellos el crédito en guión Aitor Arregi) no son en absoluto unos recién llegados. Llevan ya un tiempo con una autoría consolidada, con un estilo, el de Moriarti Produkzioak, que ha dado algunos de los mejores momentos de cine vasco actual: desde los cortometrajes Sintonía (Goenaga, 2005) o Lagun mina (ídem, 2012), pasando por los documentales Lucio (Arregi, Goenaga, 2007) y El método Arrieta (Jorge Gil, 2013), hasta su asentamiento en la categoría grande, la del largometraje de ficción, con 80 egunean (Goenaga, Garaño 2010) y Loreak producidas ambas junto a Irusoin.

La premisa de Loreak tiene ciertas similitudes con Carretera perdida (David Lynch, 1997) o con Caché (Michael Haneke, 2005). Sin embargo, en lugar de cintas de video, en Loreak Ane recibe flores de un anónimo en su domicilio conyugal. Lo que se convierte en una amenaza para su marido Ander, para Ane será una inesperada alegría…

Además de una magnífica puesta en escena, Loreak es ejemplar en la dirección de actores, o de actrices más bien. Cuesta encontrar una referencia cercana. ¿Almodóvar? Pues quizá sea exagerar demasiado, o quizá mejor no comparar, pero es que las interpretaciones de Itziar Aizpuru, Nagore Aranburu e Itziar Ituño, cuyos mundos interiores se cruzan en torno al personaje de Josean Bengoetxea, es lo que mejor se recuerda de la película, y están muy por encima de otros elementos simbólicos, próximos al realismo mágico, como por ejemplo, el tema de las ovejas, que quizá no funcionen tan bien, o que yo no acabé de entenderlos muy bien.

Loreak es la prueba junto a Lasa y Zabala, también en selección oficial en el Zinemaldia, aunque en un peldaño abajo al quedarse fuera de concurso, de que se puede arriesgar haciendo cine de alta calidad y que hacerlo además en versión original en euskera no tiene porque estar reñido con la taquilla.

De Burgos para abajo

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Durante el pasado Zinemaldia tuve la ocasión de asistir a la proyección en Sección Oficial (aunque fuera de competición) de Lasa eta Zabala largometraje dirigido por Pablo Malo, escrito por Joanes Urkixo y producido por Joxe Portela (Abra Producciones). En la foto de abajo, estos tres últimos junto al elenco principal.

Lasa y Zabala (en Euskadi se mantendrá su versión 50% en euskera, 50% en castellano, mientras que en el resto del Estado será doblada al castellano), se estrena comercialmente este viernes 17 de octubre en salas de cine.

La proyección congregó a mucha gente que conocía, conocíamos, en mayor o menor medida, los hechos reales de la historia, y también a muchos de los que fueron sus principales protagonistas, como el abogado Iñigo Iruin (al que daba vida el actor Unax Ugalde), el forense Paco Etxeberria o los familiares de Lasa y Zabala.

Además el marco de la ciudad de Donostia-San Sebastián (la misma donde se encuentra el Palacio de la Cumbre, que fue sede del Ministerio de Asuntos Exteriores durante las estancias veraniegas de Franco allí, también la residencia del Gobernador civil de Gipuzkoa y donde fueron llevados y torturados Lasa y Zabala) lo hacía aún más significativo.

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La historia comienza en octubre de 1983. Los refugiados vascos (se intuye que estaban a punto de, o ya integrados en ETA, pero que eran sin duda dos chicos recién llegados al otro lado), Joxean Lasa y Joxi Zabala desaparecen en Bayona sin dejar rastro, precediendo a una oleada de atentados reivindicados por el GAL. Iñigo, el joven abogado de las familias, deberá enfrentarse a la creciente convicción general de que los dos jóvenes no aparecerán nunca…

Basado en el sumario del juicio, en el guión de Urkixo también hay algunos elementos de ficción, como la figura del ayudante del abogado. El filme está realizado de forma cruda y honesta, con un montaje directo y sin contemplaciones. En cuanto a las interpretaciones cabe destacar las de Oriol Vila y Francesc Orella en los papeles de Bayo y de Galindo, respectivamente, y sobre todo, la de Unax Ugalde, que en mi opinón es su mejor composición desde La Buena Nueva (Helena Taberna, 2009).

Sin ser ninguna obra maestra, Lasa eta Zabala es una de las mejores producciones vascas de los últimos años. Durante el Festival compartió protagonismo con otra producción vasca de altísimo nivel, Loreak, también en competición oficial pero en concurso, con El Negociador o Los tontos y los estúpidos, tres películas que aún no he visto, y finalmente con las premiadas Magical Girl y La Isla Mínima.

Lasa eta Zabala forma parte de ese tipo de películas (como En el nombre del padre, Jim Sheridan, 1994) que te remueven las tripas porque muestran, sin ningún atisbo de indiferencia, lo terrorífico de la condición humana, y te hacen reflexionar sobre la vigencia en nuestros días de la tortura (la violencia física y moral).

Como así lo indican las intérpretes de las hermanas de los asesinados al inicio de la película: “si de algo sirve esta infamia, que sea para que no vuelva a pasar algo así”.

Después de la proyección fuimos un grupo de gente a tomar algo a un bar para hablar de la película. Alguien dijo que esta película no será entendida de “Burgos para abajo”, y que pasarán más de 30 años para que en el resto de España se vean las cosas como se ven aquí.

Es verdad que a día de hoy existen dos realidades muy distintas, casi antagónicas. Por poner un ejemplo, en la pasada Semana Grande de Donosti, el alcalde de EH Bildu se tomaba una copa con una concejala del PP de la misma ciudad. Esto, que es asumido por parte de la mayoría de la sociedad vasca, no lo es tanto (en absoluto diría yo) de Burgos para abajo…

Sin embargo, estoy seguro de que pasará mucho menos de 30 años para que se perciban de forma similar ciertas cosas. La aparición de opciones políticas nuevas como Podemos, que promueven entre otras cosas que no se siga utilizando a las víctimas como arma política, servirá para que películas que hagan un ejercicio de memoria, como en el caso de Lasa y Zabala, sean vistas con normalidad en nuestro presente y futuro hacia la reconciliación.

Robin Williams: Carpe Diem


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Justo este pasado domingo viendo La mujer del quinto con Ethan Hawke de protagonista volví a pensar en El Club de los Poetas Muertos (Peter Weir, 1989), una película que habré visto decenas de veces, la mayoría de ellas en su versión original y sin subtítulos pues me compré el VHS inglés justo cuando salió. Vi Dead Poets Society tantas veces que me aprendí de memoria los diálogos y todavía hoy, cuando tengo que hablar en inglés, me sirvo de algunas expresiones de la película.

Hay dos escenas que comparten Robin Williams (el profesor Keating) y Ethan Hawke (Todd Anderson) del maravilloso guión de Tom Schulman (por el que ganó un Oscar) que me apetece recordar:

Empiezo por la del final, cuando Keating irrumpe en la clase de la que ha sido expulsado y va a a recoger sus cosas. Si no la has visto y estás leyendo esto, posiblemente te esté arruinando el final de la película… Dice Keating: “I came for my personals, should I come back after class?”, “Get them now Mr. Keating!” le responde Mr Nolan. Cito estas réplicas de memoria, no he ido a buscarlas a ningún sitio. Una vez que Mr Keating ha recogido sus “personals” y se dispone a marcharse, Todd Anderson se levanta y le pide perdón por haber firmado los papeles de expulsión, y en seguida dirigirse a Mr Nolan (“But it wasn’t his fault!”, le dice)… Se vuelve a sentar, pero de nuevo justo cuando Keating está a punto de cruzar el umbral de la puerta, Todd se levanta y grita: “Oh captain, my captain!”

La segunda es cuando Keating saca a Todd a la pizarra y le hace gritar, sacar lo que lleva dentro, “a barbaric Yawp”. Izaskun Arandia me envió este enlace que es una entrevista que le hicieron a Tom Schulman. A partir del minuto 15:00 hay una lectura de la escena en cuestión por parte de tres estudiantes…

También es inolvidable la escena del Carpe Diem: Keating les muestra a sus alumnos fotografías de antiguos estudiantes para decirles a los nuevos que aquellos alumnos, aquellos que tenían los mismos sueños y las mismas ganas de comerse el mundo que ellos, se encuentran ahora criando malvas : “Carpe diem, boys. Make your lives extraordinary!”.

El primer día de rodaje de Zu Zara Nagusia (en abril de 2008), los protagonistas del documental Gorka Vélez y Lander Saez se encontraban con el jugador histórico del Athletic Rafa Iriondo en la bodeguilla de Indautxu, en cuyas paredes hay fotos antiguas de jugadores del Indautxu FC y del Athletic Club. Hay una foto de cuando el Athletic ganó la Copa en 1944 en la que aparece toda la plantilla de jugadores, técnicos y  la directiva. Es conmovedor (y bastante triste) cómo Iriondo va enumerando a los que están ya muertos de la vieja foto, que son todos salvo él.

En La Otxoa, sin complejos hay otra escena parecida. Jose Antonio, La Otxoa, está en su bar viendo fotos de sus amigos y dice mientras ve las fotos algo así como que le hubiera gustado recordar los viejos tiempos con sus amigos ya desaparecidos.

Pero no son los únicos ejemplos de “escena-carpe diem”. También en una de las últimas secuencias de Los Descendientes (Alexander Payne, 2012), George Clooney regresa al hogar y se queda mirando viejas fotos de la familia.

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Volviendo a Robin Williams, después de El club de los poetas muertos llegaron Hook, El rey pescador y El indomable Will Hunting por la que ganó el Oscar a mejor interpretación secundaria en 1998, pero aquel Mr Keating quedará para siempre. En la época en la que vi la película tantas veces, creía que estas las hacían los actores, no sabía ni qué era un guión, ni lo que hacía un director. Ese interés por cómo se hacían las películas me vino bastante más tarde.

No sé qué significado puede tener la muerte de Robin Williams a los 63 años pero como Mr Keating les susurraba al oído a sus alumnos en la escena-carpe diem: “Aprovechad el momento, chicos… Haced de vuestra vida algo extraordinario!”.

Begin Again de John Carney

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Hace siete años vi una de mis películas preferidas de todos los tiempos, una historia de lo más inspiradora, el debut en el largometraje de un tal John Carney: Once.

El pasado viernes se estrenó su segundo largo Begin Again en la que el director irlandés vuelve con una nueva obra musical, la historia de dos almas al borde del precipicio vital-sentimental. Carney había establecido en aquel 2007 las reglas de su cine: los personajes cantan pero no bailan; la música es un medio de expresión para los actores Glen Hansard y Marketa Irglova pero también contribuye al lenguaje cinematográfico porque sirve para narrar y para emocionar.

En Begin Again pasa tres cuartos de lo mismo, pero, gran mérito de su autor, no será nunca una repetición, a pesar de sus elementos comunes: un encuentro entre dos personas, concebido en tono realista, que juntas son más felices que separadas, y en una ciudad (en este caso Nueva York en lugar de Dublin) que es su escenario. Nada de recintos cerrados ni elitistas, la música está en la calle, en la vida de la gente…

Descubrimos a Gretta (Keira Knightley), joven cantautora inglesa a la que acaba de plantar su novio Dave (Adam Levine) convertido en rockstar. En la primera canción que interpreta, con una melodía cantada a flor de piel, la dedica a “aquellos que alguna vez se han sentido solos en la ciudad” y consigue atraer la atención del productor musical venido a menos Dan (Mark Ruffalo) que le propone después producirle un álbum.

Así comienza Begin Again en donde asistiremos a una concatenación de actuaciones musicales en diversos lugares de la Gran Manzana, canciones que hablan de amor, de sueños, de remordimientos pero también de esperanza.

Hay una escena memorable (en la foto de arriba) en la que Gretta y Dan se pasean por las calles provistos de auriculares escuchando las canciones y la música del otro. Terminan sentados en un parque en el que Dan dice que lo peor de hacerse mayor es no saber disfrutar de momentos (de “perlas”, los llama él) que nos regala la vida.

Begin Again es una sublime continuación de Once, por su sensibilidad y su frescura, elementos estos inherentes al cine de Carney. También es una comedia romántica de verano pero alejada de las convenciones del género, con un lirismo exacerbado y un romanticismo post-moderno.

Si esta no es una obra maestra, no se cuál puede ser.

 

Jimmy Barnatán y el verano

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“Uno se anima simplemente mirando”, dijo una vez Woody Allen. Se refería a que en todas las crisis de su vida, él siempre se precipitaba a la calle yendo a pasear por Nueva York para despejarse un poco la mente. Viendo el discurrir de la gente anónima por la vida, Woody relativizaba un poco sus problemas.

Hace un par de semanas bajaba por la calle Iturribide, pensando en mis cosas, y observé en la terraza del bar Melilla y Fez que estaba sentado el actor y músico Jimmy Barnatán charlando tranquilamente con dos amigos suyos. La conversación parecía bastante animada, y por un momento se me olvidaron las preocupaciones que llevaba en la cabeza.

En el momento en que le vi no sabía ni que se llamaba Jimmy, ni que fuera músico, ni escritor, tan solo me sonaba de secundario en El día de la Bestia (el niño al que exorcizan en el clásico de Álex de la Iglesia) y que había aparecido en la serie Los Serrano. Dos días más tarde, viendo Pasapalabra, Jimmy era uno de los invitados y era de lejos el que más preguntas respondió de los invitados famosos. Y me cayó bien otra vez.

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Y por fin el viernes pasado, en la primera vez que acudía al Hondarribia Blues, mira por dónde me encuentro Jimmy Barnatán & The Cocooners tocan allí. En el puesto de merchandising Jimmy vendía su novela New York Blues, libro que compré pensando que quizá se tratara de una señal. Es el relato contado en primera de persona de Berkonsky, un joven guionista que investiga la vida y muerte de un oscuro músico, vuelve a New York, después de muchos años de ausencia y con un sinfín de preguntas en la cabeza.

Siguiendo los consejos del monstruo de Frankenstein, alone bad, friends good (solo mal, con amigos bien), nada tan veraniego como disfrutar de un día soleado en una terraza tomando unas birras con tus colegas. Aunque tampoco esté tan mal leer un libro de alguien que has visto hasta tres veces en muy poco tiempo.

 

 

 

El cine humanista de Laurent Cantet

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En Ressources humaines (Recursos humanos, Laurent Cantet, 2000) Jalil Lespert interpreta a Frank, hijo de obrero y estudiante de empresariales, que vuelve a su pueblo natal de Normandia para hacer las prácticas en la misma fábrica que su padre, pero en la sección de Recursos Humanos, donde tiene la función de servir de puente entre la dirección y los sindicatos en la negociación para la reducción de la jornada laboral.

Sin embargo un día descubre accidentalmente que existe un plan de re-estructuración de la empresa en el que se contemplan 12 despidos, entre ellos el de su padre. Frank se lo comunicará a los sindicatos, que comenzarán una huelga.

Hay una escena (en la imagen de arriba) particularmente significativa del conflicto en la relación padre/hijo, el tema dominante de la película. Durante la huelga Frank se encuentra con su padre, que ha aceptado su despido y sigue trabajando como si nada, y en un monólogo acusador le recrimina su pasividad y la vergüenza que siente de ser hijo de obrero, pero más aún, la vergüenza que siente de haber sentido vergüenza. “¡Esta vergüenza me la has inculcado, tú!”, le dice gritando.

Esta ejemplar escena de la primera película de Cantet resume muy bien su cine. En este, además de los conflictos paterno filiales, los de la lucha de clases (en L’Emploi du Temps (2002) o en la misma Ressources Humaines) o los de profesor/alumnos (en La Clase (2008)), siempre hay una base de guión de ficción fuerte pero que toma prestado mucho de la realidad, de lo cotidiano.

La ficción flirtea con lo real, se viste de ella. Muchas veces los diálogos son modificados en rodaje por actores tanto profesionales como no profesionales. Jalil Lespert es hoy uno de los mejores actores de Francia pero el que hace de su padre, Jean-Claude Vallod, no ha vuelto a trabajar en el cine y en cambio, es impresionante en la escena mencionada, cuando humillado por su hijo rompe a llorar y apaga la máquina totalmente abatido.

En Foxfire, que está actualmente en cartelera, también ocurre algo parecido: un grupo de chicas adolescentes deciden no pasar ni una en la sociedad americana machista de los años 50 y montan una banda en la que imperará el compañerismo y la fidelidad. Ninguna de las actrices que yo sepa son profesionales pero trasladan, en interpretaciones muy convincentes y magistralmente dirigidas por Cantet, todo el humanismo de sus personajes.

 

Todo el mundo lo sabe y los #littlesecretfilm

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He pasado este fin de semana en Madrid porque el pasado jueves 26 se proyectaba 160 metros en la Taberna Alabanda dentro de la 11ª Muestra de cine de Lavapies y SGAE en Corto programaba 3665 en la sala Berlanga el viernes 27. Se ha demostrado que las películas de “numeritos”, que diría Izaskun Arandia, siguen teniendo una buena acogida allí donde se proyectan.

Además el sábado, el director de cine Miguel Larraya (en la foto el segundo por la izquierda, entre Pablo Maqueda y los actores Bárbara Santa-Cruz, Diego Toucedo y Luis Blanco) nacido en Gasteiz pero afincado desde su infancia en Madrid, estrenaba su película Todo el Mundo lo sabe en la Cineteca del Matadero de Madrid dentro del marco de los #littlesecretfilm, un proyecto de ejercicio cinematográfico creado por Haizea G. Viana y Pablo Maqueda a principios de 2013 y basado en un modelo de producción low-cost, limitando el rodaje a tan solo 24 horas ininterrumpidas, sin guión dialogado previo (con lo que los actores deben improvisar sobre las pautas marcadas por el director en cada una de las secuencias) y así hasta 10 normas que conforman los #littlesecretfilm, cuyo decálogo se puede ver aquí.

Todo el mundo lo sabe gira en torno a una trama de escuchas relacionadas con un caso de corrupción en la que solo escuchamos a los personajes periféricos y no a los directamente implicados. Como indicó Miguel Larraya (Larry para los amigos, como nos lo recordó la actriz Bárbara Santa-Cruz) en el coloquio posterior, al contrario de la obra maestra de Francis Ford Coppola La Conversación (1974), película por la que siente una gran admiración, se planteó la premisa de dar voz a los escuchados más que a los que escuchan.

Rodada con dos cámaras Canon 5-D, Todo el mundo lo sabe tiene momentos álgidos en las improvisaciones de todos los actores, además de una fotografía y un sonido en sintonía, nunca mejor dicho, con el propósito de la película; que no sería el de darnos todos los elementos de la trama corrupta, sino el de mostrarnos esa atmósfera de las escuchas.

Está producida por Llanero Films (Fernando Lueches), por Calle 13 y por #littlesecretfilm, y supone en definitiva un interesante ejercicio cinematográfico para directores emergentes. En absoluto se trata de un nuevo modelo de producción, ya que se sustenta en que nadie cobre, y eso imposibilita poder vivir de esto. Como ejercicio es muy válido, repito, pero para mí es un medio y no un fin.

Gracias a él, Miguel Larraya ha demostrado tener capacidad como director, tanto técnicamente como dirigiendo actores, y ha conseguido en cierta forma sobreponerse a su debut en el largometraje (Afterparty (2013)), que no fue quizá la opera prima que de él se esperaba, después de sus interesantes cortos Estocolmo (2008) y Para no dormir (2010).

Tenemos una gran cantera de guionistas y directores de cine de género. Es el momento de que se apueste por gente como Larraya para que pueda hacer sus siguientes películas con las mejores condiciones de producción posibles y para que que podamos seguir llamando a esto industria.

Esta noche se estrena Todo el mundo lo sabe en Calle 13 a las 00:15.

La fiesta de la música del 2009

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París, 21 de junio de 2009, fiesta de la música. En la vida hay días que nunca se olvidan y este fue uno de ellos. Presentaba mi primera película (Zu Zara Nagusia) en la sala Reflet Medicis y tuve el privilegio de contar con Jose Antonio Nielfa, La Otxoa, que actuaba por la noche en un concierto titulado “En la puta rúe”.

Pensé que sería divertido tener a uno de los precursores del movimiento Gay del Estado hablando con pasión… de fútbol. Y realmente se emocionó recordando ante el auditorio que él pudo llegar a ser jugador profesional del Athletic “… si no llega a ser porque nací folclórica”.

Durante el concierto mis amigos franceses disfrutaron de lo lindo con un repertorio de coplas y ritmos bailones, sobre un fondo de música pregrabada, interpretado por un hombre con peluca rosa, ajustado vestido de lentejuelas y zapatos de tacón. Y allí me di cuenta del potencial cinematográfico de la vida de este personaje tan original. José Antonio se ríe con cariño de lo absurdo del destino y te enseña a vivir sin miedo, sin prejuicios ni remilgos, a vivir sin complejos.

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El resultado fue la película La Otxoa, sin complejos que la estrenamos en París un nuevo 21 de junio (2013), en el Ciné Chaplin dentro del Festival Différent (las dos fotos son de aquella tarde), con La Otxoa como estrella invitada al posterior concierto.

Me encanta una escena de Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1994) en la que Phil (Bill Murray) se lamenta ante sus beodos compañeros de barra de no poder repetir aquel día en que conoció una chica en las Islas Bermudas y que hicieron el amor como nutrias hasta el amanecer.

En mi caso volvería a aquel gran 21 de junio de 2009.