¿Quién es Glen Hansard?

El próximo jueves día 14 de febrero en el Kafe Antzokia de Bilbao hay un evento mayor, de los de marcar con rojo en la agenda, la actuación del cantante y compositor dublinés Glen Hansard.

A quien Hansard no le diga nada, tal vez recuerde la película The Commitments (Alan Parker, 1991) en la que un grupo de dublineses del sector norte, la mayoría en paro o con curros de poca monta, deciden montar una banda (de nombre igual que el título de la película) y para eso recurren al gran Jimmy Rabbit, experto en música soul, que será su manager.

Hansard era el guitarrista de aquel grupo y uno de sus fundadores. En la secuencia de inicio Rabbit le pregunta cómo quieren llamar a la banda. “YYY”, responde Hansard. Es memorable la réplica del otro: “¿Y, Y, y otra jodida, Y?”. “Bueno habíamos pensado poner un signo de interrogación después de la segunda Y, ¿qué te parece?”.

El éxito de The Commitments fue más allá de las pantallas de cine y la banda (músicos que se interpretaban a sí mismos) estuvo al menos una vez de gira por Europa, en la que, según la leyenda porque no queda ni rastro en internet, actuó también en Bilbao, dando un concierto en la sala Mocedades (local que era propiedad del grupo de nombre ídem) de la calle Elcano.

En el 2007 se estrenó una de las películas más inspiradoras que he visto en mi vida, Once (John Carney). Si en el epílogo de la película de Alan Parker habíamos dejado a Hansard tocando para los turistas en las calles céntricas de Dublín; en Once, le volveremos a encontrar en el mismo lugar… Pero 16 años después. Aquí es donde conoce a Marketa Irglova una joven rumana vendedora de rosas.

Glen y Marketa comenzarán a cantar juntos y se enamorarán, en uno de los relatos más emocionantes sobre la revelación del amor que continuará fuera de la pantalla.

Es más, en el 2008, se alzarán con el Oscar a la Mejor Canción Original por Falling Slowly, compuesta por ellos mismos. Fíjense en la pequeña diferencia de matiz: si en The Commitments llegaron hasta la calle Elcano, con Once lo harán hasta Hollywood y ganando un Oscar además. Casi nada.

Este premio es el punto de partida del documental The Swell Season (Nick August-Perna, Chris Dapkins, Carlo Mirabella-Davis, 2011) en el que el grupo del mismo nombre comandado por Glen Hansard y Marketa Irglova da una gira por Estados Unidos. El documental es la crónica íntima del auge y la caída de su historia de amor. Caída, propiciada en gran parte por él, por su desvanecimiento emocional y autodestructivo, como si se cumpliera la profecía de la canción oscarizada: cayendo lentamente / delante de ojos conocidos / no puedo volver atrás.

El azar ha querido que sea un 14 de febrero, día de los enamorados, en el que actúe en Bilbao. No sabemos si interpretará Falling Slowly en el Kafe Antzokia, tal vez el recuerdo siga doliendo o, por el contrario, cantar al desamor lo salve. Lo que sí sabemos es que tendremos una gran oportunidad de ver en directo a quien ha comprobado, en sus propias carnes, cómo la vida imita al arte y viceversa.

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Tener un buen timing en el mundo del cine

El pasado sábado día 18 de enero salió publicada una entrevista que me hicieron en la revista ON del Deia (y del grupo de noticias), a raíz de los estrenos de La Otxoa, sin complejos, sobre todo, y también de la preparación y búsqueda de financiación de la serie documental 160 metros.

Me preguntaron si era posible vivir de las ficciones y documentales de forma independiente, ya que parecía ésta, una profesión muy dura para salir adelante. Contesté que, a pesar de la crisis del sector del audiovisual y de la cultura, y de que muchas veces se diga que este es un oficio individualista, de francotiradores, yo siempre había tenido la suerte (o la virtud) de encontrarme con la gente idónea para cada proyecto con la que he ido colaborando a lo largo del tiempo.

http://static.deia.com/docs/2013/01/21/on190113.pdf
(La entrevista se encuentra entre las páginas 45 y 50 de este enlace).

A finales del 2008, regresaba a París después de haber terminado el documental Zu Zara Nagusia para ETB y Canal Odisea. La cosa pintaba bien. Había realizado mi primera incursión en el mundo del audiovisual y además contando una historia personal. Pensé que mi teléfono echaría humo con todos los productores, jefes de periódicos o cadenas de televisión, que me llamarían para ofrecerme trabajo. Pero no fue así. Volví a París, y me enfrenté a la cruda realidad de tener que empezar de cero otra vez, de buscar trabajo.

Lo primero que hice es tratar recuperar mi puesto de asistente de seguros en la compañía Coris Assistance, trabajo al que renuncié para poder hacer Zu Zara Nagusia. Para que nos entendamos, asistente de seguros es aquel debe estar colgado del teléfono ayudando a la gente que viaja al extranjero por si tiene algún problema médico o con su coche. Esta era la parte más interesante del trabajo; luego estaban las llamadas ininterrumpidas del call-center; recogíamos incidencias y servicio post-venta de compañías de teléfono, seguros médicos o de seguros de coche. La gente que llamaba para quejarse del servicio estaba bastante mosqueada, y además nosotros no podíamos solucionar nada, ya que solo podíamos filtrar las llamadas.

Quien haya trabajado más de 3 meses de asistente o en un call-center, sabe perfectamente que cuanta más experiencia tengas, menos coges el teléfono y con más parsimonia ayudas a la gente que está al otro lado de la línea. Un poco como pasa en la hostelería cuando en un bar le haces señas a un camarero para que te atienda y este, remolón, hace como que no te ha visto porque sabe que la noche es larga…

En fin, a pesar de todo, como me había llevado muy bien con el director, Monsieur Alos, este me ofreció el mismo sueldo que tenía cuando dejé mi puesto. Aunque se trataba de un trato justo, yo sabía que a los compañeros con los que empecé a trabajar durante la temporada de verano del año anterior les habían subido el sueldo hasta dos veces (durante el tiempo en el yo me encontraba en Bilbao) e iban a cobrar 2000 euros más al año que yo por el mismo trabajo. Aquello me parecía injusto, y dije que me lo pensaría.

Una semana después, no había encontrado nada más y cuando estaba a punto de llamar a Alos para agachar las orejas y aceptar el trato, me llegó un email.

Se trataba de Jose María Riba, al que había conocido gracias a la coordinadora de la Femis, Christine Gazarian y de Mima Fleurent, en cuya plataforma, Colifilms Diffusion, había realizado unas prácticas de distribución.

Jose María (en la foto de abajo presentando Zu Zara Nagusia junto a Jose Antonio Nielfa La Otxoa y un servidor, durante el Festival Différent ! de París del que él es director), me llamaba entonces para decirme que había dado mi número de teléfono a la realizadora franco-brasileña Alice de Andrade y que estaba buscando a alguien que llevara la producción de un documental suyo sobre Cuba.

Este proyecto, Memoria Cubana, fue muy pero que muy difícil de realizar pero me permitió conocer a Jean-Michel Rodrigo (a la postre, productor de La Otxoa, sin complejos), al equipo de Mecanos Productions, a la gente del ICAIC cubano y de la embajada cubana; y también pude aprender del trabajo de Alice con los archivos aquellos de los noticieros del ICAIC, una experiencia formidable… Pero yo no sabía todo esto cuando recibí el email de Jose María, tan solo tuve la corazonada de que iba a ir bien. Y así fue.

Dice el productor de El Padrino y de La semilla del diablo, Robert Evans, que la suerte es una mezcla de oportunidad y preparación. No puedo estar más de acuerdo. Y en mi caso, el talento quizá se encuentre en haberme topado con la persona adecuada en el momento adecuado… Un buen timing, en definitiva.

Oteiza y el Centro Cultural de la Alhóndiga de Bilbao

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Hace ahora casi tres años, en los inicios de este blog, escribí un texto conjeturando sobre el Bilbao en el que viviríamos hoy en día de haber salido adelante el malogrado proyecto de la Alhóndiga de Bilbao, también conocido popularmente por El cubo de la Alhóndiga (en la foto de abajo, la maqueta del mismo), proyecto del que mi padre, Jose María Gorordo, entonces alcalde de la Villa (lo fue desde 1987 hasta 1990), fue su principal impulsor.

En 1988 presentó el Centro Cultural para la Villa de Bilbao en la Alhóndiga (CCAB), un proyecto que pretendía reutilizar los espacios de la antigua Alhóndiga y el solar del antiguo colegio Santiago Apóstol, para convertirlos en una “factoría de arte”, y cuyas pretensiones se posicionaban del lado de una “cultura participativa” frente a una “cultura espectáculo”. El entonces alcalde solicitó al escultor Jorge Oteiza su colaboración para el desarrollo de este proyecto, quien formó, junto a los arquitectos Juan Daniel Fullaondo y Fco. Javier Sáenz de Oiza, un equipo de colaboración entre el arte y la arquitectura que proyectaría el complejo edificio y su contenido.

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El proyecto no estuvo exento de polémica y quien quiera tener la versión de todo aquello de mi padre está su libro La política de otra manera (1993), en el que ahonda en las cuestiones políticas que hicieron, no solo que no fructificase el proyecto, sino que presentara su dimisión como alcalde de Bilbao en diciembre de 1990.

Por otro lado, en fechas recientes, Iskandar Rementería (en la foto de abajo), que además de músico e integrante del grupo de rock Split77 es también doctor en Bellas Artes por la UPV/EHU, presentó su tesis doctoral Proyecto no concluido para la Alhóndiga de Bilbao. La estética objetiva de Jorge Oteiza como método de investigación, cuyo propósito en palabras de su autor, “es recuperar el proyecto como mecanismo para reflexionar sobre el modelo de colaboración entre el arte y las instituciones que construyen nuestra ciudad, cuestionando el hecho de que el modelo desarrollado hasta ahora en Bilbao suponga el único posible, o si, por el contrario, existen otras alternativas cuya verdadera finalidad esté más orientada al ciudadano y no tanto al marketing de ciudades”.

El proyecto en el que colaboró Oteiza “marca un punto de inflexión en la historia reciente de la ciudad, porque coincide con un momento en el que está sumida en el final del proceso de desindustrialización, y se comienza a ver que la cultura, el arte, etc., pueden suponer un motor de reactivación económica”, según Rementería.

Además, paralelamente a esta investigación, Iskandar Rementería también realizó el audiovisual Oteiza y el Centro Cultural Alhóndiga. Proyecto estético para Bilbao que fue presentado en el festival Zinebi 50.

El proyecto consiguió concitar los intereses de otras instituciones públicas para centralizar en el CCAB; la Biblioteca Foral, el Conservatorio de Música y el Museo Vasco de Arte Contemporáneo (que finalmente llegaría como Museo Guggenheim). Es decir, la prueba evidente de que el Museo Guggenheim no surgió de la nada. Idea que también se desarrolla en el ensayo del antropólogo vasco Joseba Zulaika Crónica de una seducción: El Museo Guggenheim de Bilbao (1997).

Por Proyecto no concluido para la Alhóndiga de Bilbao. La estética objetiva de Jorge Oteiza como método de investigación (tesis que será publicada próximamente) Iskandar Rementeria obtuvo el doctorado cum laude en la facultad de Bellas Artes de la UPV/EHU. Un trabajo que estudia y recorre los impulsos y porqués de Oteiza a la hora de trazar su proyecto, una “fábrica de arte”, como su visión pedagógica del mismo, en un intento de ver el arte como vía hacia una ciudadanía crítica y libre.

Preocupaciones estas, del escultor de Orio, que siguen teniendo vigencia hoy en día.

El Festival Zinegoak y La Otxoa

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El Zinegoak, el festival internacional de cine y artes escénicas gay-lesbo-trans de Bilbao que se celebrará del próximo jueves 31 de enero al domingo 10 de febrero, cumplirá 10 años en esta edición. Parece ser que este festival de temática LGBT (siglas utilizadas para designar colectivamente a lesbianas, gays, bisexuales y transexuales) se está consolidando como una de las principales manifestaciones sobre diversidad afectiva que hay en América Latina y en el Estado Español.

Conocía este festival como espectador hasta que tuve la oportunidad de participar como jurado del Premio al Mejor Guión de Largometraje de Ficción, otorgado por nuestra Asociación de Guionistas Vascos, en las ediciones del 2011 y 2012. En la primera, la última con el director Roberto Castón al frente (guionista y director de Ander), otorgamos el premio al guión de Merav Doster por el film israelí Einayim Petukoht (Ojos bien abiertos). El año pasado, la primera edición como director de Pau Guillén, concedimos el premio de mejor guión al inglés Andrew Haigh por su Weekend y una mención especial a la guionista inglesa Paula Milne por The Night Watch.

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Este año 2013, dentro de la sección de Cine Documental, estará a competición La Otxoa, sin complejos. Habrá dos proyecciones, las dos en el Bilborock (Muelle de la Merced, 1); el sábado 2 de febrero a las 20:00 y el domingo 10 a las 18:00. Antes del viernes, a través de la página de facebook de La Otxoa, sin complejos iremos dando más detalles acerca de esto. Puede ser una buena ocasión para ver el documental en pantalla grande, para todo aquel que no pudiese verlo en el último Zinebi.

Además también está la fiesta de clausura, el sábado 9 de febrero, con el concierto del grupo canadiense The Hidden Cameras en la sala BBK.

Se hace posible el primer capítulo

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La semana pasada finalizó la primera ronda del crowdfunding de 160 metros, una historia del rock en Bizkaia y alcanzamos la financiación mínima necesaria para poder realizar el primer capítulo. Queremos agradecer (Álvaro Fierro, Diego Urruchi, Raúl López y yo) a los más de 200 financiadores que han hecho posible este proyecto.

160 metros… es una serie documental y un docuweb que narrará la la transformación social que tuvo lugar en los años 90 en ambos márgenes de la ría de Bilbao desde el punto de vista del rock. Hasta el momento, un total de 209 aportaciones de particulares, entre 5€ y 50€, y la entrada como coproductores de la sala bilbaína Kafe Antzokia, Asociación La Caldera Musika Elkartea, Tipografika y la Sala Drumgorri de Llodio hacen posible que durante el mes de febrero comencemos el rodaje de este audiovisual; cuyo estreno está previsto para la próxima primavera en EITB y en streaming por internet.

El crowdfunding es un método para poder financiar proyectos mediante micro-aportaciones y tras esta primera ronda comienza una segunda fase de financiación que se alargará hasta el 18 de febrero, plazo límite para sufragar los gastos del documental. En este punto,  hacemos un llamamiento a bares, tiendas, entidades y marcas a sumarse y apoyar la iniciativa para llevar a cabo los 5 capítulos que conformarán la serie.

Todo aquel que esté interesado en participar puede hacerlo a través de Goteo.org: http://goteo.org/project/160metros

Aquí les dejo la presentación del proyecto aparecida en el Teleberri el pasado 27 de diciembre:

http://http://www.eitb.com/es/videos/detalle/1211206/video-documental-160-metros–escena-rock-bizkaia-anos-90/

160 metros, una historia del rock en Bizkaia

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160metros: una historia del rock en Bizkaia es un proyecto de serie documental que comenzamos a escribir, el periodista musical y colaborador de Bilbao Me Mata, Álvaro Fierro y un servidor el año pasado y que se estrenará en internet y será financiado por crowdfunding.

La productora de contenidos digitales StereoZona  (formada por los productores Diego Urruchi y Raúl López) creará un docuweb sobre el cambio social en los años 90 en el Gran Bilbao contado a través de la música.

160metros… es un nuevo formato audiovisual de corte documental que narrará la transformación urbana que tuvo lugar en los años 90 en ambos márgenes de la ría de Bilbao desde el punto de vista del rock. Se trata de un viaje musical y cultural, una combinación de revival y actualidad, de material de archivo y de seguimiento de la vida de sus protagonistas.

El título hace referencia a la distancia que separa ambas márgenes, con el Puente Colgante como testigo (in)móvil y mudo, remarcando las diferencias sociológicas y económicas que se materializaron, en un contexto de desindustrialización y de construcción del Museo Guggenheim, en dos escenas de rock diferentes y hasta dos formas de ver la vida. La de la margen izquierda con un corte más punk y social (Eskorbuto, Parabellum, Zarama, etc.) y la de la derecha, con lo que se denominó Getxo Sound, con un carácter más hedonista y global (El Inquilino Comunista, Los Clavos, Lord Sickness, etc.).

Las dos novedades que aporta este proyecto es su formato ideado para internet y la financiación, que en su primera fase es a través de micro-mecenazgo o crowdfunding. El docuweb, término para hacer referencia a que se trata de una obra documental con la particularidad de que se exhibe a través de internet, contará con contenidos ampliados: conciertos de la época, metraje inédito y entrevistas extendidas. Se financiará mediante crowdfunding a través de la plataforma goteo.org, un sistema por el cual los fans y todo aquel que lo desee puede aportar su granito de arena apoyando económicamente al proyecto para que finalmente se lleve a cabo. Toda persona, entidad o marca que cofinancie la idea recibirá una retribución o recompensa: aparecer en los créditos, copia en HD de la película, invitación al estreno, figurar como productor asociado, etc.

StereoZona.com es una plataforma WebTV musical, que lleva más de cinco años documentando en vídeo y texto la escena musical de Euskadi, dando oportunidades y visibilizando los grupos emergentes e iniciativas interesantes que por sus características no tienen cabida en medios generalistas. Los conocí durante Misión Lipdub y, desde entonces, hemos colaborado en diversas cosas, pero lo más importante llega ahora con este ilusionante proyecto.

Si quieres apoyar este proyecto hazlo aquí:

http://goteo.org/project/160metros

Diario de un festival: Una noche irrepetible

El pasado jueves 22 de noviembre tuve el inmenso placer de presentar el documental La Otxoa, sin complejos en el auditorio del Museo Guggenheim dentro de la sección Miradas desde Euskadi del festival Zinebi.

Fue una noche irrepetible. La sala estaba a reventar y hubo incluso quien se quedó fuera y no pudo verlo. Desde aquí mi más sincera disculpa a esta gente. Prometo que la próxima vez que lo proyectemos (espero que muy pronto), ellos serán los primeros en entrar en la sesión.

Comenzamos el rodaje de La Otxoa, sin complejos un lejano 17 de agosto de 2009. No ha sido sencillo terminar; es más, durante dos largos años parecía que la película nunca se haría. Pero si algo hemos aprendido es que las películas tienen su timing, su momento. Había que dejar pasar un tiempo (tampoco mucho para que no se enfriara demasiado) y después rematar bien el trabajo. Yo nunca perdí la esperanza con este proyecto. Never give up! como decía uno de los personajes de la gran comedia italiana Reality (Matteo Garrone, 2012).

Pero bueno en esos dos años (2010 y 2011), menos hacer el documental, he hecho de todo: participar en un montón de cosas y adquirir una experiencia importante. Empecé a escribir con Asier Guerricaechebarria mi primer guión de ficción, Eskorbuto; trabajé en el rodaje de Un mundo casi perfecto de los Hermanos Ibarretxe y también en Misión Lipdub, un programa de televisión, un talent show, que concebimos y desarrollamos en la productora Armonika Eduardo Carneros, María Maestre, el propio Asier y un servidor. Después, en el 2011, estuve de ayudante de producción en el telefilm La Conspiración de Pedro Olea, producido por IDEM4. Y es en esta misma productora en la que he estado desde entonces hasta ahora para terminar La Otxoa…

A todos los que habéis contribuido a terminar este documental os quiero dar las gracias. Sobre todo a José Antonio Nielfa, La Otxoa, por su ayuda y disposición. A Marina Paugam y Jean-Michel Rodrigo de Mecanos Productions, por todos sus buenos consejos, al paciente y profesional equipo técnico, al equipo de IDEM4, a las televisiones (ETB, TVE y TLT), y a las instituciones como el Gobierno Vasco, el Ministerio de Cultura francés y la Procirep. A todos: Eskerrik asko, merci beaucoup.

Diario de un festival: Pedro Olea

Desde que Joxean Fernández ocupa la dirección de la Euskadiko Filmategia-Filmoteca Vasca, se han organizado dos retrospectivas sobre cineastas como Álex de la Iglesia Ana Díez y ahora transcurre una entorno al tema de Cine y Guerra Civil en el País Vasco.

Se ha podido ver en los cine GOLEM de AlhóndigaBilbao, el Guernica de Alain Resnais o El otro árbol de Guernica de Pedro Lazaga. También van a proyectarse trabajos más recientes como la ópera prima de Julio Medem (Vacas, 1992), La buena nueva (Helena Taberna, 2008) o La Conspiración (Pedro Olea, 2012). Precisamente del cineasta bilbaino, Pedro Olea, tuvimos la ocasión de ver un cortometraje que realizó para la serie documental IKUSKA, una serie de cortos documentales de tema vasco dirigidos, entre otros, por Montxo Armendáriz, Antxon Ezeiza o Imanol Uribe a finales de los 70, principios de los 80.

El capitulo de Olea (de 1979), se centra en la memoria de algunos de los supervivientes del bombardeo de Gernika y empieza y termina con el testimonio del gudari Joseba Elosegi, que desmiente la versión de los nacionales de que los culpables del bombardeo fueran los rojos.

También se proyectará La Conspiración (el lunes 17 de diciembre a las 20:00), una tv-movie producida por IDEM4, ETB y TVE, que es la crónica de los días previos al Levantamiento Nacional, golpe militar dirigido por Emilio Mola desde Pamplona. Se trata también de otro desmentido de la historia, puesto que la creencia generalizada es que fue Franco fue quien conspiró para derrocar al Gobierno Republicano.

Dentro de la sección Miradas desde Euskadi del Festival Zinebi, Pedro Olea presentará en primicia los 25 primeros minutos de lo que será el montaje definitivo del documental Olaeta, una vida en danza, este sábado 17 de noviembre a las 20:00 en la sala BBK. Escrita por Alberto López-Echevarrieta, es la historia de Segundo de Olaeta, pionero de la danza moderna vasca, y de su familia, que elevaron la danza tradicional a la categoría de ballet, difundiéndola por todo el mundo.

Diario de un festival: El último hombre

Desde hoy, hasta el viernes 23 de noviembre, voy a tratar de escribir un post diario pues comienza el Festival Zinebi que, además de presentar un cartel y unos invitados de lo mejorcito de los últimos años (Carlos Saura, Pedro Olea, Jean-Claude Carrière o Patrice Chereau), también será la cita en la que por fin se estrene mi segundo documental como guionista y director, La Otxoa, sin complejos (el jueves 22 de noviembre a las 20:00 en el Museo Guggenheim) y asimismo se presentará en la sección informativa un cortometraje, El último hombre (de Alain Garibi), del que soy productor, este domingo 18 de noviembre a partir de las 22:30, en los Cines Golem de AlhóndigaBilbao.

Por lo tanto, por un lado, mucho evento y compromiso pero, por otro lado, muchas ganas también de vivir a tope y de disfrutar de estos 9 días que igual no se vuelven a repetir.

El último hombre es la historia de Frank, un hombre que lleva un tiempo encerrado en su morada. Aislado del mundo, ha construído una fortaleza a su alrededor que, hasta el momento, le ha permitido resguardarse de los peligros provinientes del glacial exterior. Se trata de una adaptación libre del cuento La Madriguera de Franz Kafka.

El corto, de muy bajo presupuesto, nace del ímpetu de gente como Mapi Plou (directora de arte), Félix Guede o Jaime Azpiazu (directores de fotografía) en crear pequeñas historias, sin tener que esperar las (cada vez menos frecuentes) subvenciones. Fue seleccionado en el pasado FANT2012 y formó parte también del mercado Shortlatino del Festival Alcine2012.

Además de ser una carta de presentación de Alain Garibi, que muestra sus credenciales como director de relatos insólitos, raros, pero que no dejan indiferente a nadie, El último hombre se centra en la interpretación (para mi, magistral) de Juan Viadas (en la foto de arriba).

El otro día Alain y yo fuimos a probar el DCP a los cines Golem. El DCP (Digital Cinema Package) es un formato de proyección que es el equivalente digital a la proyección analógica en 35 mm. Nos quedamos impresionados con la calidad de la imagen y también del sonido con la música original de Joseba Gardeazabal y el gran trabajo de mezcla de sonido, de Xanti Salvador.

La sesión (domingo 18 de noviembre a las 22:30) está compuesta por otros 5 cortos vascos. Ya he visto uno (la pieza experimental IIII de Zuriñe Goikoetxea e Ieltxu Armendáriz) y tengo ganas de descrubir, entre otros, Al otro lado, de Neftalí Vela, que obtuvo una mención del jurado en el pasado Festival PNR (Plataforma de Nuevos Realizadores) de Madrid.

Recuerdo una anécdota divertida del rodaje de El último hombre. Se estaba preparando Juan Viadas en la sala de Maquillaje y estaba ya metido en el papel de personaje, se notaba su gran trabajo en la composición de Frank. Al igual que él, Juan parecía que llevara mucho tiempo en una guarida porque nos decía (a Onintze Abando, a Idoia Aizpiri, de vestuario y maquillaje respectivamente, y a mí) cosas como “aprovechad el momento, vivid la vida plenamente porque después ya será tarde”, etc.

Pues eso, a partir de hoy a aprovechar el momento y a disfrutar de estos 9 días… Comme il faut !

(Exterior de la casa de Víctor Cabaco en la que rodamos El último hombre. De izquierda a derecha, Javier Arriaga (ayudante de dirección), Javier García O’Brien (ayudante de producción y de cámara), Mapi y Alain).

Pura Vida, un documental sobrecogedor

El pasado viernes se estrenó en cines el largometraje documental Pura Vida (Pablo Iraburu y Migueltxo Molina, 2012). La historia trágica del intento de rescate del montañero navarro Iñaki Ochoa de Olza (en la foto de arriba). Es trágica sí, por el fatal desenlace, pero es también heroica: la de un grupo de montañeros que en marzo del 2008, aún sabiendo de las enormes dificultades que entrañaba el rescate, pusieron su vida en peligro para subir al Campo 4 del Annapurna y tratar de traer con vida a Ochoa de Olza.

El Annapurna con 8091 metros de altura, es el décimo más alto de los 14 ochomiles de los Himalaya. Sin embargo es uno de los que presenta más dificultades puesto que, para hacer cumbre por la cara Este, hay que atravesar una arista de más de 7 kilómetros, sin bajar nunca de 7000 metros de altura. Y permanecer en esta altitud sin oxígeno, se convierte siempre en una cuenta atrás, en una cuestión de vida o muerte, por mucho que el cuerpo esté bien aclimatado. Por eso la mayoría de las expediciones, en el caso de subir por la arista, suelen bajar luego por la cara Norte. El montañero vasco Alberto Iñurrategi y el francés Jean-Christophe Lafaille fueron los primeros en coronar el Annapurna subiendo y bajando de la arista Este sin oxígeno, en el 2002.

En la estadística de los Himalaya, el Annapurna es la cima que presenta una tasa de mortalidad más elevada con una relación de una muerte por cada dos ascensiones con cumbre. El mítico K2 tiene una relación de una por cada cuatro, y el Everest una por cada nueve.

Ochoa de Olza tuvo la desgracia de caer enfermo a 7400 metros. El documental, que fue presentado en el pasado Zinemaldia y recibió el premio Serbitzu a la mejor producción vasca, narra los 4 agónicos y épicos días en los que un grupo de héroes fueron a salvarle, y muestra la historia personal de cada uno de ellos. Unidos por la misma pasión y por el mismo sentido de la vida, estos “locos” del alpinismo, a sabiendas de la imposibilidad del intento, se enfrentaron a la mortífera arista este del Annapurna sin pensárselo dos veces.

Provenientes de distintas y muy diferentes nacionalidades, la patria de todos ellos es la montaña.

Pues eso, Pura Vida.