Athletic: Zu zara nagusia

Ayer estuve pensando en Zu zara nagusia, aquel primer documental que dirigí y que retrataba a una cuadrilla de aficionados del Athletic Club (arriba en la foto) durante las últimas jornadas de la temporada 2007-2008, mostrando la historia, las instalaciones y la actualidad del club.

La génesis de este proyecto eran las sensaciones que fui experimentando como aficionado durante el llamado bienio negro, aquellas dos temporadas de infarto de 2005-2006 y 2006-2007, en el que el Athletic sufrió mucho por mantener la categoría (es el único equipo que siempre ha jugado en Primera División junto al FC Barcelona y Real Madrid).

Fue un día soleado de junio del 2007, en un Athletic – Levante en el que se logró la salvación. Gracias al compromiso de gente como Ismael Urzaiz, que se echó el equipo a la espalda durante las últimas jornadas, logramos que se evitara la tragedia.

El último partido de Primera División que se juega en el viejo San Mamés, en La Catedral, será también un Athletic – Levante. Y de nuevo hay indicios de que el final va a ser muy apretado para finales de mayo. Digo todo esto con el ánimo tranquilo, tratando de quitarle importancia y pensando que el Athletic conseguirá la tranquilidad pero, quién sabe, igual tendrán que colocarse de nuevo los desfibriladores en San Mamés para los aficionados (que se cuenta que se pusieron pero yo no vi ninguno).

Siempre he pensado que lo que pasa con el Athletic (la pasión desmedida por el club) era algo digno de contárselo a alguien de fuera. Y por eso organicé una primera proyección de Zu zara nagusia en París, precisamente en la escuela de cine más reputada, La Fémis, auténtica cuna del cine de autor y de donde han salido autores de la talla de Costa-Gavras o François Ozon, por poner solo dos ejemplos.

Es más, preparamos una degustación de sangría y un concurso de tortilla de patata. Imagínate, la sala Jean Renoir (debajo en la foto) de la escuela proyectando una película sobre una cuadrilla de amigos y futboleros del Casco Viejo; y luego a la salida pintxos de tortilla, sidra y sangría. La sala se llenó y fue un puntazo. Hasta se apuntó el director de la escuela, Marc Nicolas.

Tortilla femis2

La Otxoa, sin complejos

Uno de los personajes de la película Shortbus (John Cameron Mitchell, 2006) decía algo así como “antes quería cambiar el mundo, ahora me conformo con salir con dignidad de esta habitación”. No es el único diálogo interesante de aquel film, que narra las vivencias entorno a la sexualidad de varios personajes neoyorquinos, pero se me quedó grabado en la mente y lo dejé reposar hasta que reapareció para cobrar todo su sentido, cuando mi amigo, el periodista de EL PAÍS, Iker Seisdedos, me sugirió que por-qué-no-hacer un documental sobre La Otxoa. Y así nació esta historia.

Más de 4 años después, estamos llegando al final de la producción de La Otxoa, sin complejos sobre la vida del artista y transformista bilbaino José Antonio Nielfa, La Otxoa. No voy a desvelar nada sobre la película pero estoy seguro que dará que hablar y mostrará a La Otxoa de una forma original y diferente, alejada de la imagen suya a la que estamos acostumbrados. La única pista sobre su contenido ya la he adelantado con la frase de Shortbus

Como mi primer documental, Zu zara nagusia (2008), también ha sido producido por IDEM 4. Esta vez se trata de una coproducción internacional con Francia (Mécanos Productions) y han entrado también, por parte de nuestro país vecino, el Ministerio de Cultura (el CNC), la TLT (Teletoulouse) y esperemos que pronto lo haga también la Procirep. Por nuestro lado,  ETB, TVE y el Gobierno Vasco. Una suerte y un privilegio con la que está cayendo. También una odisea pero con final feliz.

Hay fecha prevista para su estreno en Francia, en la cadena TLT el próximo 28 de septiembre. Y desde ahora hasta entonces, iré contando más cosas en el blog…

Oscars 2011, Natalie Portman y Colin Firth

Acaba de finalizar la entrega de los Oscars 2011 sin ninguna sorpresa pues The King’s speech (El discurso del Rey, Tom Hooper) se ha llevado los principales premios: mejor película, mejor dirección, mejor interpretación masculina y mejor guión original. Ví la película y me gustó sin tampoco entusiasmarme demasiado, es una historia de superación que tanto gusta a los académicos del cine norteamericano.

Me gustaría reconocer aquí a los actores Natalie Portman, que ha ganado el Oscar por la sublime interpretación de la obsesiva Nina Sayers en Black Swan (Cisne NegroDarren Aronofski) y a Colin Firth. Me quedo con sus silencios incómodos cuando se dispone a hablar y y cómo consigue que te identifiques con Jorge VI de Inglaterra, aunque no sea más que un monarca desagradable y orgulloso.

Ambos son protagonistas de dos de las películas que más me han marcado y que siempre las tuvimos en mente cuando hicimos el documental Zu zara nagusia. Por un lado, Fever Pitch (Fuera de juego, Paul Ashworth, 1997), adaptación de la novela homónima de Nick Hornby, en la que Firth interpreta a un profesor aficionado al equipo de fútbol del norte de Londres, el Arsenal. Hay un momento genial en el que su novia, Ruth Gemmell le pregunta si está pensando en su relación, a lo que él responde: “no, estaba pensando en el partido del Arsenal”.

Y por otro lado, Beautiful Girls (Ted Demme, 1996) el reencuentro entre unos viejos compañeros de una high-school que hacen balance de su vida mientras ahogan sus penas en el bar del pueblo. Entre tanta melancolía, aparece una especie de ángel de 13 años, llamada Marty (Natalie Portman), que trastoca la vida de un Timothy Hutton a caballo entre los sueños rotos de la infancia y una actual crisis de pareja.

También me quedo con el Oscar a mejor guión adaptado a Aaron Sorkin por su excelente trabajo en The Social Network, para mí, la mejor película del año pasado.

Athletic – Barça, palabras que no consuelan

La sección de deportes del diario El Correo, abre hoy con las declaraciones laudatorias de los jugadores del FC Barcelona, Xavi Hernández y Gerard Piqué, hacia el público de San Mamés. En ellas Xavi destaca que se le puso “la piel de gallina” con la ovación con que los hinchas del Athletic le despedimos el pasado miércoles al ser sustituido y Piqué, a su vez, que si San Mamés es muy grande y su público, pues, tres cuartos de lo mismo. También es significativo las declaraciones de García Macua mostrándose “orgulloso y satisfecho” de lo vivido contra el Barcelona.

No sé qué eliminatoria vio nuestro presidente, pero la que vio el autor de este blog fue una eliminatoria que terminó en eliminación. Nuestros jugadores lo dieron todo, sí, y dudo mucho de que pudiera hacerse algo más, pero en la gran mayoría de los 180 minutos que duró la eliminatoria pareció que a los nuestros se les habia olvidado que para pasar a cuartos había que salir a ganar el partido. El 0-0, nos aseguraba una prolongación y unos hipotéticos penaltys (con nuestro portero, Gorka Iraizoz, que en 126 partidos en Primera, sólo ha parado un penalty, y además defendiendo la portería del Espanyol y se lo paró a Aritz Aduriz… cuando este pertenecía al Athletic).  El 1-1, significaba la eliminación de nuestro equipo, como así pasó. No hay que ser un experto en estadística para darse cuenta de que lo teníamos muy jodido, pero aún así, el equipo salio a contemporizar, a no perder y así es muy difícil ganar.

Pero bueno, todo tiene su premio: la condescendencia de los barcelonistas hacia la afición de San Mamés. ¡Qué bien! ya me quedo mucho más aliviado, nos han eliminado, pero, por lo menos, les caemos bien a estos dioses del fútbol moderno. Sí, pero… y ¿el Athletic?

No sé si me estoy haciendo mayor y mi amor por este club centenario se está transformando o qué, pero empiezo a creer que después de más de 26 años de sequía, los hinchas nos estamos empezando a resignar y estamos empezando por asumir que quizá nunca más podremos ganar un título. Seguro que no lo conseguiremos nunca si vendemos una derrota como si fuera una victoria y si planteamos una eliminatoria con tanta poca ambición por ganar.

Sí es verdad que no nos han caído diez goles, pero eso ¿de qué nos sirve? Pues parece ser que nos sirve para que nos hagan la pelota el gran Xavi y el gran Piqué.

A mí, francamente, no me sirve de nada y, la próxima vez, que por favor, se ahorren tantísimo peloteo que ya empieza a cansar.

Todos los trenes van a París

En la primavera del 2009, cuando vivía en París, solía quedar bastante con el director de cine Carlos Ceacero. Le conocía de las reuniones de la asociación Espagnolas en París, de la que seguimos formando parte ambos. Fuimos presentados por José María Riba, director de la asociación y subdirector del Festival de cine político de Ronda, un tipo que congrega a la numerosa colonia española que se dedica (con mejor o peor suerte) al (siempre difícil) mundo del audiovisual en París, y que, en particular hacia mí, siempre se dignó a “echarme un capote” (como suele decir él), presentándome a mucha gente.

Carlos y yo quedábamos para ver partidos de fútbol en un viejo bar, el café La Liberté situado en rue Saint Sebastien en el barrio once, un pintoresco refugio de inmigrantes españoles, donde se seguía únicamente al Real Madrid y al Barça como ocurre también aquí en las secciones de deportes de todas las cadenas de televisión.

Aquella temporada, la 2008-2009, había una fecha marcada para la historia, la final de la Copa del Rey entre el Athletic y el Barça el 13 de mayo en Valencia. Era la primera vez que el Athletic llegaba a la final de Copa después de 25 años y perdió por 4-1 después de haberse adelantado gracias a un gol tempranero de Toquero. Al día siguiente, los optimistas pensarían que ya quedaba menos para la siguiente final (24 años y 364 días) y los pesimistas nos lamentábamos del poco empuje demostrado por los jugadores del Athletic en el momento más importante de su carrera deportiva. Por supuesto, fuimos a ver la final al Liberté.

Pero aparte del fútbol, a Carlos y a mí nos unía la misma pasión por el cine y por las ganas de contar historias. Aunque no bebiéramos de las mismas fuentes (él es bastante más “cine de autor”), teníamos muchas ganas de hacer un proyecto juntos. Y en esto surgió Todos los trenes van a París, una historia escrita y muy bien dirigida por él que daba su primera oportunidad a la joven actriz Irene Aguilar, rodada con una Canon 5D y con una cámara Super8 por Raúl Bartolomé y Nacho López.

Sin tener en absoluto grandes expectativas, la película ha ganado numerosos premios. Y por ello, les invito a ver esta película aquí (en el link que se encuentra más abajo), me siento orgulloso de haber sido el director de producción y de que haya sido, además, preseleccionada para los premios Goya.

Al final ha sido una sorpresa positiva. (Justo al contrario de la derrota del Athletic de aquel fatídico 13 de mayo que no fue ni una sorpresa ni nada positiva). Espero que Todos los trenes van a París sea seleccionada para la final de los Goya, me alegraría mucho por Carlos y por lo mucho que ha trabajado en este proyecto:

http://fibabc.abc.es/videos/todos-trenes-paris-446.html

Agur, Etxebe

El jugador con el dorsal 17 del Athletic, Joseba Etxeberria (Elgoibar, 1977), se despidió ayer de San Mamés, en el último partido de Liga contra el Deportivo de la Coruña. La catedral ya no verá nunca más correr por la banda derecha al “Gallo” (apodo que se ganó por su físico: la cabeza siempre alta propiciada por un cuello imponente que le hacía sobresalir entre los demás). Nos podíamos pasar horas dándole las gracias por lo que nos ha dado, me acuerdo ahora del gol contra el Zaragoza que nos clasificó para la Champions League. En total metió 105 goles, dio muchos pases de gol también, pero Etxebe siempre lideró al equipo, nunca se escondió, nunca se rindió.

En la Eurocopa del 2004 a Luis Figo le preguntaron a qué jugadores de la selección española temía más y el portugués señaló a su compañero de equipo en el Real Madrid, Raúl, y a Etxebe. En aquella Eurocopa, los periódicos deportivos madrileños lo consideraban un jugador sobrevalorado y se pedía con insistencia su relevo por Joaquín, una estrella emergente entonces, mucho más sobrevalorada. Pero Figo no fue el único: Roberto Carlos, Xavi Hernández o Camacho, fueron también otros adversarios que reconocieron su talento y confirmaron lo que los athletizales ya intuíamos: un gran líder, un futbolista de raza.

Todavía se me ponen los pelos de punta al recordar este gol:

La despedida de ayer, tan sólo es comparable a la despedida del legendario Dani, Daniel Ruiz Bazán (Sopuerta, 1951). Me acuerdo de la foto aquella del DEIA, Dani quitándose la camiseta del Athletic en el vestuario con sus botas colgadas justo enfrente. Una foto un tanto triste, pero así es la vida cuando algo se acaba.

Dani y Etxebe siempre serán un ejemplo. Tuvieron muchas ofertas para irse a otros equipos pero siempre dijeron que no se podían poner otra camiseta que no fuera la del Athletic. Su ejemplo nos basta para definir el sentimiento de pertenencia, de la filosofía del Athletic Club.

Ha llegado la hora de Iker Muniain (Iruña, 19/12/1992), espero que lo que Etxebe le ha transmitido le sirva a Iker para marcar una etapa en el Athletic. Estamos expectantes, tenemos ilusión.