Tener un buen timing en el mundo del cine

El pasado sábado día 18 de enero salió publicada una entrevista que me hicieron en la revista ON del Deia (y del grupo de noticias), a raíz de los estrenos de La Otxoa, sin complejos, sobre todo, y también de la preparación y búsqueda de financiación de la serie documental 160 metros.

Me preguntaron si era posible vivir de las ficciones y documentales de forma independiente, ya que parecía ésta, una profesión muy dura para salir adelante. Contesté que, a pesar de la crisis del sector del audiovisual y de la cultura, y de que muchas veces se diga que este es un oficio individualista, de francotiradores, yo siempre había tenido la suerte (o la virtud) de encontrarme con la gente idónea para cada proyecto con la que he ido colaborando a lo largo del tiempo.

http://static.deia.com/docs/2013/01/21/on190113.pdf
(La entrevista se encuentra entre las páginas 45 y 50 de este enlace).

A finales del 2008, regresaba a París después de haber terminado el documental Zu Zara Nagusia para ETB y Canal Odisea. La cosa pintaba bien. Había realizado mi primera incursión en el mundo del audiovisual y además contando una historia personal. Pensé que mi teléfono echaría humo con todos los productores, jefes de periódicos o cadenas de televisión, que me llamarían para ofrecerme trabajo. Pero no fue así. Volví a París, y me enfrenté a la cruda realidad de tener que empezar de cero otra vez, de buscar trabajo.

Lo primero que hice es tratar recuperar mi puesto de asistente de seguros en la compañía Coris Assistance, trabajo al que renuncié para poder hacer Zu Zara Nagusia. Para que nos entendamos, asistente de seguros es aquel debe estar colgado del teléfono ayudando a la gente que viaja al extranjero por si tiene algún problema médico o con su coche. Esta era la parte más interesante del trabajo; luego estaban las llamadas ininterrumpidas del call-center; recogíamos incidencias y servicio post-venta de compañías de teléfono, seguros médicos o de seguros de coche. La gente que llamaba para quejarse del servicio estaba bastante mosqueada, y además nosotros no podíamos solucionar nada, ya que solo podíamos filtrar las llamadas.

Quien haya trabajado más de 3 meses de asistente o en un call-center, sabe perfectamente que cuanta más experiencia tengas, menos coges el teléfono y con más parsimonia ayudas a la gente que está al otro lado de la línea. Un poco como pasa en la hostelería cuando en un bar le haces señas a un camarero para que te atienda y este, remolón, hace como que no te ha visto porque sabe que la noche es larga…

En fin, a pesar de todo, como me había llevado muy bien con el director, Monsieur Alos, este me ofreció el mismo sueldo que tenía cuando dejé mi puesto. Aunque se trataba de un trato justo, yo sabía que a los compañeros con los que empecé a trabajar durante la temporada de verano del año anterior les habían subido el sueldo hasta dos veces (durante el tiempo en el yo me encontraba en Bilbao) e iban a cobrar 2000 euros más al año que yo por el mismo trabajo. Aquello me parecía injusto, y dije que me lo pensaría.

Una semana después, no había encontrado nada más y cuando estaba a punto de llamar a Alos para agachar las orejas y aceptar el trato, me llegó un email.

Se trataba de Jose María Riba, al que había conocido gracias a la coordinadora de la Femis, Christine Gazarian y de Mima Fleurent, en cuya plataforma, Colifilms Diffusion, había realizado unas prácticas de distribución.

Jose María (en la foto de abajo presentando Zu Zara Nagusia junto a Jose Antonio Nielfa La Otxoa y un servidor, durante el Festival Différent ! de París del que él es director), me llamaba entonces para decirme que había dado mi número de teléfono a la realizadora franco-brasileña Alice de Andrade y que estaba buscando a alguien que llevara la producción de un documental suyo sobre Cuba.

Este proyecto, Memoria Cubana, fue muy pero que muy difícil de realizar pero me permitió conocer a Jean-Michel Rodrigo (a la postre, productor de La Otxoa, sin complejos), al equipo de Mecanos Productions, a la gente del ICAIC cubano y de la embajada cubana; y también pude aprender del trabajo de Alice con los archivos aquellos de los noticieros del ICAIC, una experiencia formidable… Pero yo no sabía todo esto cuando recibí el email de Jose María, tan solo tuve la corazonada de que iba a ir bien. Y así fue.

Dice el productor de El Padrino y de La semilla del diablo, Robert Evans, que la suerte es una mezcla de oportunidad y preparación. No puedo estar más de acuerdo. Y en mi caso, el talento quizá se encuentre en haberme topado con la persona adecuada en el momento adecuado… Un buen timing, en definitiva.

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Inauguración del Evidence

Con la que está cayendo y van Pablo Almaraz, Manu Iturregi y Gorka Mirantes y abren un bar. Se trata del Evidence en la calle Barrainkua número 12 y fue inaugurado el 12 del 12 del 2012 a las 12:00. Pero no solo es un bar, ya que al tener licencia de café-teatro, también es una sala en la que se ofrecen actuaciones musicales, exposiciones y proyecciones; además se sirven pintxos y se preparan los mejores gintonics de Bilbao. O de los mejores… Tampoco conviene exagerar.

La tradición le viene del Residence, bar situado en la misma calle y propiedad de Manu Iturregi, donde, desde hace más de 10 años, ha ido desplegando su saber hacer en la preparación de combinados, en la degustación de los mejores whiskies y en dejarse la barba al estilo de Tomás de Zumalacárregui. Pero al contrario que el famoso general carlista, nuestro Manuel de Iturregui, sí que ha conquistado Bilbao. O por lo menos, la calle Barrainkua.

Aparte de las bebidas espirituosas, que diría Juan Bas, lo mejor del Evidence es la música en directo. Están los músicos regulares como Edu Basterra (Teddy Baxter), Pablo Almaraz, Luis Arroyo (ex Boogie Punker, además de autor de la foto de arriba y diseñador del local), Yahvé De La Cavada o Israel Santamaría, y todos los fines de semana viene algún artista de fuera. Sin ir más lejos, este jueves por la noche tocará Malcolm Scarpa en el Evidence, el mediodía del sábado lo hará en el Residence y luego acompañará a los residentes arriba nombrados en las habituales Jam de los sábados por la noche en el Evi. Que la fuerza le acompañe a Malcolm.

También hay que destacar las sesiones de DJ’s. Recuerdo estas navidades la sesión de Sara Íñiguez (ex cantante de Rubia y de Magic Teapot) y de Diego Mirantes Didi. Allí se dejó ver Carlos Tarque, líder de la banda MClan, que había tocado previamente en el Kafe Antzokia  Y bueno, que me aspen si aquello no fue un fiestón.

La calle Barrainkua era una de las calles más anodinas de Abando hasta que Erik, un aventurero durangotarra que decidió probar suerte y montar un gimnasio en la República de Cabo Verde de África le traspasó el Residence a Manu (que también es músico)… Y este fue el principio de toda esta historia.

Juventud, ¿divino tesoro?

Ayer estuve en la librería Cámara donde se presentaba el libro Divino Tesoro. Casi un ensayo contra la juventud (Maia Ediciones, 2012) de Toni Garzón Abad. Toni (Bilbao, 1965) es un ensayista, escritor, guionista y director de cine, al que conozco de toda la vida de Plencia y al que me suelo cruzar muchas veces por Hurtado Amézaga, puesto que allí tiene su padre una tienda de trajes de hombre, Garzón, una sastrería típicamente bilbaina. En el escaparate hay un maniquí de Clark Gable luciendo un chaqué impecable, acaso un guiño del padre al oficio del hijo.

Toni ha escrito un casi ensayo sobre (o contra) la juventud. El autor ha percibido que existe una sobrevaloración de la juventud en nuestra sociedad de hoy en día y eso le ha hecho publicar este tratado.

Aún no lo lo he leído, pero parece que está entre lo antropológico y filosófico, con referencias también a la biología y al cine. Toni se preguntaba en la presentación por qué John Ford o Alfred Hitchcock hicieron sus mejores películas siendo sexagenarios y, por el contrario, Francis Ford Coppola o Martin Scorsese no estén haciendo sus mejores trabajos ahora, sino cuando apenas contaban con 30 años. (Es verdad que las últimas películas de Coppola no estén a la altura de los Padrinos, pero en cuanto a Scorsese, estoy en desacuerdo con Toni).

También citó los ejemplos de dos películas: Rebelde sin Causa (Nicholas Ray, 1955) y Easy Rider (Dennis Hopper, 1967). En la primera, James Dean (en la foto de arriba, en una escena de la película junto a Natalie Wood) tiene un malestar porque quiere ser mayor, pero en cambio, en la segunda, ser joven y conducir una chopper como Peter Fonda, es la quinta esencia de lo guay.

La primera vez que participé en un corto tenía ya 27 años. Hasta hace poco pensaba que, el haber llegado tardíamente a este oficio, y no tener una gran experiencia podía ser un hándicapEso me hacía tener prisa por intentar recuperar el tiempo perdido, aquel tiempo en que tardé en encontrar mi vocación.

Pero las prisas nunca son buenas consejeras. Creo que, poco a poco, estoy asumiendo que lo mejor es ir a tu propio ritmo e intentar que no te afecten las siempre odiosas comparaciones. Además para hacer cine, o sea, para escribir, dirigir y producir, todas las experiencias son válidas.

Aunque es verdad que a veces no puedo evitar soltar un “‘¡qué cabrón!” si veo un corto que me ha gustado de alguien de 22 años, por ejemplo.

Lo que cuenta es no tomarse en serio al amigo cineasta Miguel Àngel Refoyo Refo cuando lamenta con sorna (que): “Quedan 90 días para el final del año y no he hecho nada con mi vida”.

Boston, Harvard y Will Hunting

Al parecer, tal y como aparece publicado en El PAIS de hoy, se está preparando el remake televisivo de la serie Cheers que será dirigido por Manuel Gómez Pereira y protagonizado por, entre otros, Antonio Resines y Alberto San Juan.

La serie original fue un éxito en todo el mundo y, tal como escribe la periodista Elsa Fernández-Santos, “(Cheers fue) un bar que se convirtió en un icono de la vida americana, de Boston (la capital de Massachussets) y de la buena sintonía”.

Puede que siga existiendo aún aquel Boston entrañable de Cheers, de su equipo de baseball legendario, los Red Sox, de su Fenway Park o del recuerdo nostálgico de aquel inolvidable pabellón, el Boston Garden, derribado en 1997, en el que un 20 de Abril de 1986, Michael Jordan metió 63 puntos y Larry Bird dijo aquello de: “Esta noche Dios se ha disfrazado de Michael Jordan”… Puede.

Pero lo que, sin duda sigue existiendo, en las antípodas del humanismo y la solidaridad que transmitía la serie de TV, tiene que ver con los designios actuales de la política económica de los Estados Unidos y con su cultura imperante. Basta con cruzar los 300 metros del puente que separa Boston de Cambridge para darse cuenta: aquí se encuentra el campus de la Universidad de Harvard (donde estudió gente buena como John Fitzgerald Kennedy o Barack Obama pero también gente mala como los mandamases actuales de Wall Street o un tal Mark Zuckerberg, fundador de facebook, que no sabemos muy bien si es bueno o si es malo), y el MIT (Massachussets Institute of Technology) por cuyas aulas y laboratorios han pasado más de 75 ganadores del Premio Nobel.

Hay una secuencia muy significativa de la película Good Will Hunting (Gus Van Sant, 1997) en la que el protagonista Will (Matt Damon), un obrero procedente de la zona más desfavorecida de Boston (el Southie) y que friega suelos en el MIT, defiende a su mejor amigo Chuckie (Ben Affleck) ante un pedante estudiante de historia de Harvard. Como podrán ver, el rifi-rafe termina con el pijo diciendo: “Sí, pero yo terminaré ganando un montón de pasta y tú servirás patatas fritas a mis hijos”:

Esta secuencia siempre me ha parecido un poco excesiva, demasiado artificial, un poco sacada de tiesto. Pero es que Boston, en particular, y Estados Unidos en general, son así; los valores predominantes del dinero y la posición social siguen vigentes hoy en día.

Casi 20 años después del final de Cheers y casi 15 desde Good Will Hunting, y la verdad es que no estamos mejor sino mucho peor.

Habrá que empezar a cambiar las cosas.

Bien, ¿por dónde empezamos?

Boston, Frederick Wiseman y Cheers

Tengo un primo lejano de Tampico, Mexico que ahora mismo está viviendo en Boston, Massachussets, de profesión Cirujano-Doctor y de nombre Antonio De Gorordo que me ha invitado a pasar unas semanas con él en la ciudad de los Celtics, los Patriots, los Red Sox y la de Frederick Wiseman, tal vez, el más importante documentalista vivo del mundo… o por lo menos de América, lo que equivale a decir que del mundo también.

Llegué a Boston con la idea de: a. descansar y b. pasármelo bien. No creo que se pueda pedir más a unas vacaciones. Aún así, en mi fuero interno, pensaba que podría hacer algún contacto del mundo del cine para una co-producción internacional o toparme con Wiseman (que nació aquí y estudió en Harvard aunque viva, hoy en día, en París) por Marlborough Street y que después de una corta conversación me invitara a participar en su próximo proyecto. Siempre piensas que alguien así te descubrirá algún día, que verá en tus ojos lo buen director o productor que podrías llegar a ser… Pero eso no suele pasar. Tampoco en América.

Mi amigo parisino Joachim Lepastier (en cuestiones cinéfilas, el Asier Guerricaechebarria francés) define como “365 jours ouvrables” (365 días laborables), la vida de aquellos que no podemos desconectar del trabajo ni un solo día de todos los que tiene el año.

En Boston, sin embargo, no se encuentra el epicentro del mundo del cine. Aunque se hayan rodado muchas buenas películas aquí últimamente (The Company Men de John Wells, The Town y Gone baby gone de Ben Affleck The Departed de Martin Scorsese), la industria está más centrada en New York y en Los Ángeles.

Puede que Boston no sea el epicentro del mundo del cine, vale,… pero está Cheers. El otro día estuve con mi primo Antonio en el bar en el que se inspiró la mítica serie. Cheers (brindis en inglés) es un bar al que un grupo de bostonianos van a contar sus penas, a reir y a olvidar sus problemas: Cheers es su segunda casa, su refugio. Al final, como dice la canción where everybody knows your name, todos los problemas son los mismos y todas las personas somos iguales.

Salvando las enormes distancias, en el documental Zu zara nagusia, en el que mostrábamos una cuadrilla de amigos que se desvivía cada domingo yendo a ver los partidos del equipo de sus amores, el Athletic, al bar Bikandi del Casco Viejo, había una clara influencia de Cheers.

No lo supe hasta que fui a Beacon Street y ví aquellos carteles de los Red Sox, de Larry Bird, de Babe Ruth… y recordando la serie, me bebí una cerveza Samuel Adams a la salud de Sam Malone, Diane Chambers, “Coach” Ernie Pattuso, Norm Peterson…

 

Bilillo y Ray Davies

En una de las primeras ediciones del Azkena Rock Festival, allá por el 2002 (¿o fue en el 2003?) en Vitoria-Gasteiz, Ray Davies (líder de la banda británica de rock The Kinks, formada a mediados de los 60), al presentar una de sus más grandes composiciones, Waterloo Sunset, pronunció las siguientes palabras: “You have Bilbao and I have London”.

Salvando el pequeño lapsus geográfico (no nos encontrábamos en Bilbao sino en la capital administrativa de Euskadi), Davies quiso que todos supiéramos que siente un amor profundo por la ciudad que le vio nacer en 1944, y que además, porque la letra de la canción va indirectamente de eso, que le hubiera gustado estar, por lo menos una vez, en la piel del actor Terry Stamp cuando se veía en la estación de Waterloo los viernes por la noche con la actriz Julie Christie. Aquí les dejo una de las primeras imágenes de esta canción:

Por eso cuando Bilillo (cantante y líder de Bilillo y los Sullos y de los extintos Los Santos, grupo pop bilbaíno de los 80), al iniciar las versiones de los Kinks durante el concierto del ciclo Izar & Star en la sala cúpula del Teatro Campos, dijera que Ray Davies era, en su opinión, el mayor compositor de canciones que él había conocido, muchos pensamos que se estaría refiriendo a Waterloo Sunset. Y, en efecto, esta duda quedó despejada cuando la interpretó en tercer lugar (después de la emocionante, y gran descubrimiento, Sitting in my hotel y de esa oda a la amistad que es Days) y la presentó como lo que es: una de las cimas del Pop.

Pero antes de las versiones de los Kinks, Bilillo y los Sullos (cuarteto formado por Edu Basterra, también conocido como Teddy Baxter, a la guitarra, José López Peláez, al bajo, y Javi Lazurtegui a la batería), ofrecieron un repertorio que intercalaba temas del nuevo disco como del grupo Los Santos (algunos temas fueron coreados por el público como Tú, Tú, Tú o La posada de la muerte).

El concierto, presentado con humor y melancolía por Alberto Arzúa (ex componente de Los Santos), fue un entrañable reencuentro de amigos, familiares y recuerdos, y la demostración de que Bilillo es a Bilbao lo que Ray Davies es a Londres, con la única (pero enorme) diferencia de que aquí no hemos hecho nunca caso al pop autóctono.

Borja Dolara intentándolo

Conozco a Borja Dolara de la uni de Sarriko donde ambos estudiamos Economía, profesión que ninguno de los dos hemos ejercido. Recuerdo que el primer fin de semana después de empezar el curso, allá por septiembre de 1995, salí por Luzarra (Deusto) con los amigos de toda la vida (léase, Txus Barrio, Iker Seisdedos y Gonzalo Vidal), y ví a Dolara en las escaleras del Gaztetxe con, a su vez, sus amigos de toda la vida. Me levantó la mano en gesto de saludo cordial, algo que me sorprendió y me agradó ya que pensaba que no me iba a reconocer puesto que éramos más de 100 alumnos. Somos amigos casi desde entonces.

En el 2004 Borja regresaba a Bilbao después de una doble estancia en Londres (donde aprendió sus primeros acordes aporreando una guitarra española) y en Buenos Aires, donde empezó a tocar en la calle y llegó perfeccionando su estilo de cantautor a lo Aute, Silvio Rodríguez o, incluso, Charly García. El 11 junio de aquel año, organizamos un concierto en elBullitt, regentado entonces por el aficionado al soul y “fabricante” de la noche bilbaina, Adrián Medrano. El concierto, lleno de amigos, familiares y gente variopinta del barrio, fue bastante entrañable. Han pasado casi 7 años de aquel día y aún lo tengo muy presente, seguramente porque se trata uno de mis últimos momentos en Bilbao antes de marcharme a París. Dolara después de aquello se marchó con su sempiterna guitarra a Granada en donde estuvo hasta hace un año. Ahora, de nuevo aquí, vive en pleno corazón del casco viejo y suele cantar una vez al mes en La bodeguilla de Joserra, tasca situada en un cantón entre tendería y artecalle.

Repleta de carteles y fotos de grupos de bilbainadas (Indarra, Los Chimberos, Los Bocheros o Los Txikis), este pintoresco enclave fue el escenario de Humanos intentándolo (proyecto musical y vital de Borja) que se atrevió con versiones en euskera de Mikel Laboa, Benito Lertxundi, algún tema en inglés y hasta alguna habanera como guiño al lugar en donde nos encontrábamos. Algunos de sus mejores temas los presenta en un disco (de nombre, cuentacanciones) y en venta directa.

Al final del concierto Borja sonríe, se ha sentido muy a gusto tocando para los txikiteros. Sigue fiel a su estilo, sus canciones son como él. Dolara expone sus miedos para esconderlos mejor, muestra sus heridas para cicatrizarlas mejor. Borja Dolara sigue intentándolo.

Diario de rodaje “Un mundo casi perfecto”

Ante la inminencia del estreno de la película “Un mundo casi perfecto” en el Festival de Cine Español de Málaga (la proyección tendrá lugar el próximo 31 de marzo), aquí les dejo el recopilatorio de posts dedicados al rodaje de la película que se fueron publicando, a modo de diario, durante el pasado mes de Agosto de 2010:

1 de Agosto

El pasado viernes 16 de julio, comenzó el rodaje de “Un mundo casi perfecto“, largo-metraje de ficción de Esteban y José Miguel Ibarretxe, más conocidos como Hermanos Ibarretxe. Se trata de una producción de Armonika Entertainment con la participación del Ministerio de Cultura (ICAA) y ETB. Los actores principales son: Javier Merino (componente de los Louviers, y uno de los actores de la serie de TVE “Pelotas” de José Corbacho), Antonio Dechent (“Smoking room” y de la serie “La familia Mata”) y Alex Angulo (“El día de la bestia”, “El laberinto del fauno”, “Periodistas”, etc… en fin, uno de mis actores favoritos desde siempre). El rodaje se efectúa casi íntegramente en escenarios del nuevo Bilbao, “una ciudad casi perfecta”…

Se trata de una comedia de acción, típicamente ibarrechiana, a medio camino entre un Heat (Michael Mann, 1995)  a la bilbaina y la conjura de los necios de Kennedy Toole (al parecer hicieron una adaptación cinematográfica de esta obra pero no la he visto).

Formo parte del equipo de producción de la película: los de producción son los que llegan los primeros y se van los últimos, y en medio, se encargan de que todo funcione bien y que no se pare el rodaje por ninguna causa externa. De ahí frases como ”A ver Producción, ¿Por qué oímos los berreos de un niño?” o “necesito a alguien de producción que me vaya a comprar tal y cual cosa”.

Mi función en la película es la de auxiliar de producción, me dedico al tema de las localizaciones. Me encargo de chequear de que todo va bien cuando vamos a una localización: contacto con las personas que deban autorizarnos a  rodar allí, me encargo de reservar los espacios de aparcamiento, busco la electricidad que nos permita preparar el café y un montón de tareas más, muy diversas, unas cansinas, otras mecánicas, algunas improvisadas pero muy formadoras todas ellas. Hasta el momento, no hemos tenido grandes sobresaltos, seguimos vivos y todo funciona, más o menos, bien…

A partir de mañana 2 de agosto y hasta el sábado 7 de agosto estaremos rodando en el Casco Viejo en el histórico templo del rock de barrenka, el KATU, donde habrá un poco de todo : desde el apartamento del protagonista Ismael (encarnado por Javier Merino, nuestro Ignatius Reilly particular)  hasta un intento de homicidio dentro del propio bar… Por supuesto que esto es ficción, no se crean todo lo que ven en las películas…

Estoy pensando en cómo demonios conseguiremos aparcar nuestras furgonetas en el Casco Viejo…

Que Dios nos coja confesados…

4 de Agosto

Esteban Ibarretxe, director, guionista y productor de Un mundo casi perfecto, mira fijamente hacia el mercado de la Ribera mientras pega un patada al suelo de la calle de Barrencalle como para cerciorarse de que, efectivamente, se encuentra allí: “joder, esta calle, son tantos años ya” y resopla, como ya le he visto hacer varias veces, con la camisa empapada de sudor. Quizá no termina de creerse que una de las localizaciones más importantes de su última película sea en su bar preferido, el KATU, el bar legendario de barrenka, cuyos propietarios, Juanma, Juanmi e Iñaki siguen, como él, fieles a su estilo: rebeldes, inmunes al inevitable paso del tiempo.

El KATU abre de lunes a sábado todas las noches. Se trata del último superviviente de aquellos garitos en los que se montaban unos cristos increíbles. Como el KATU, Esteban ha vivido todo el esplendor del Barrencalle de los mejores días y ahora ha querido rendir homenaje, al bar y a la calle, rodando allí durante una semana. Pues a mi me parece muy bien.

10 de Agosto

Mis hermanas, Ainhoa y Maite, y yo tenemos una película de cabecera: Tu novia está loca (Enrique Urbizu, 1987). La hemos visto tantas veces que nos sabemos los diálogos “al dedillo” (expresión que aprendimos de la misma película). Es la historia de Amaia (Ana Gracia) directora de una agencia de publicidad que se topa un día con el actor de sus sueños, Juan Vergara (Santiago Ramos), en un bar de Bilbao y terminan esposados después de una discusión con unos impresentables y que tras pasar la noche juntos debido a que no pueden separarse (por las esposas, se entiende), se enamoran. A todo esto entra en juego el prometido de Amaia, Mikel (Antonio Resines) apoyado por la pléyade de trabajadores de la agencia de publicidad temerosos de que la agencia se vaya al garete si Amaia decide irse a vivir con Juan (María Barranco, Marisa Paredes, Guillermo Montesinos, casi nada). Se trata de una comedia de enredo bastante honesta que sin llegar nunca a las cotas de Mujeres al borde de un ataque de nervios (Pedro Almodóvar, 1988) o de Todo por la pasta (Enrique Urbizu, 1990), representa un clásico para mis hermanas y para mí.

Uno de los personajes secundarios que más nos gustó fue el personaje interpretado por Alex Angulo, Gonzalo Yuste, un “picapleitos del tres al cuarto” (expresión también sacada de Tu novia…) que representa a una importante y conservadora empresa que quiere contratar los servicios de la agencia de publicidad. Alex Angulo está soberbio encarnando al servil y cobarde Yuste cuya visión de la vida choca de frente con la alocada vida de Amaia y sus amigos…En Un mundo casi perfecto, Alex Angulo interpreta genialmente al Inspector Iturrioz.  En una de las secuencias del Inspector Iturrioz, hay una sorpresa que se desvelará en el estreno de la película. (Les daré una pista: tiene que ver con el autor de este blog).

Han pasado ya 23 de años de Tu novia está loca y las cosas han cambiado un poco más que un poquito: la forma de hacer películas (antes se rodaba en cine, ahora estamos rodando con una cámara de fotos Canon 5D), el Bilbao de Tu novia… y el Bilbao de Un mundo… no tienen nada pero nada que ver. Seguro que Alex Angulo también ha cambiado mucho, pero él sigue estando magistral y su trabajo perdura en el tiempo. Prueba de ello es su interpretación en dos grandes películas como El día de la bestia (Alex de la Iglesia, 1995)  y El laberinto del fauno (Guillermo del Toro, 2006). Ahí es nada.

11 de Agosto

“Estamos llegando al final del rodaje”, “lo peor ya ha pasado” o “si sigo comiendo bollería del catering acabaré diabético” son las frases más habituales estos días en el set de un mundo casi perfecto, la película preferida de todos los niños de Barrencalle. Aquí les dejo una foto sacada en esta misma calle por el productor Eduardo Carneros en la que Asier Guerricaechebarria (auxiliar de producción) atiende las explicaciones de Javier Arriaga (segundo ayudante de dirección) mientras este come una pera y, a la derecha, el autor de este blog es pillado de brazos cruzados…

Esta semana nos ha tocado rodar en Deusto cerca de San Felicísimo una de las escenas más complicadas de la película: el atraco al banco. No quiero desvelar nada de la película, pero sí que hay un atraco y también un furgón blindado. Ya les dije que la historia es un cruce (pero sin cedas al paso ni stops) entre Heat y La conjura de los necios. De hecho nuestro Robert de Niro es Antonio Dechent (actor sevillano de carácter que interpreta a Willy, el malo que da consejos sobre mujeres al bueno) y Val Kilmer es acá Jon Ariño, uno de esos actores para los que parece siempre que hay un papel reservado para ellos.

Asier me ha contado hoy que Esteban Ibarretxe ha soltado una frase muy mítica que merece ser recordada aquí. Le estaba explicando a uno de los personajes que entran al banco (un jubilado con una fuerte tos) cómo llevar la libreta del banco ”tú agarras muy fuerte la libreta, como hacen los jubilados, como si te la fueran a quitar”…

Mañana terminamos la secuencia del atraco y por lo que parece vamos a tener un final de rodaje tranquilo. Aunque seguro que al decir esto, el universo conspira contra nosotros para hacernos más duros estos últimos 9 días. Es lo que te pasa cuando te relajas y cuando te crees que tienes todo controlado.

El final del rodaje coincide con el comienzo de la Aste Nagusia, el 21 de Agosto. El final de 5 semanas de desenfreno laboral coincide con el comienzo del desenfreno y locura de las fiestas de Bilbao. Que Dios nos coja confesados…

15 de Agosto

En el mundo del audiovisual y del cine he trabajado en 7 documentales, en unos 10 cortos y en 2 largometrajes de ficción (La mujer del anarquista, Marie Noëlle y Peter Sehr, 2008, y ahora en Un mundo casi perfecto).

Existen bastantes diferencias entre el documental y la ficción. Básicamente, en ambos se trata de contar una historia a través de imágenes y sonidos. Es así de simple, no hay otra verdad que esa. La gran diferencia entre los dos es que en la ficción la historia ya está escrita (en forma de guión) y en el documental existe una cosa llamada tratamiento que es como una lista en la que vienen todos los ingredientes de la historia: cual es la historia que quieres contar, cómo la quieres tratar, cuales son las imágenes más relevantes, etc… pero sin guionizar ya que, realmente, nunca sabes muy bien lo que va a pasar, puedes intuirlo sí, pero no lo controlas tanto como en la ficción donde tienes un guión, unas pautas fijadas. Si el guión es bueno, es responsabilidad del director convertirlo en una gran película.

En Un mundo casi perfecto estoy trabajando en producción y hay infinidad de cosas que hay que controlar, un compendio de pequeños detalles que hacen que las cosas funcionen bien o mal. En general, si se ha preparado bien y se han anticipado los marrones que nos pueden complicar la vida, el trabajo no suele ser muy agobiante. Se trata, en definitiva, de que no haya problemas que paren el ritmo del rodaje, de que no haya interferencias. Rodar es caro porque hay que pagar el sueldo de mucha gente, alquilar el material y si un día el rodaje se para porque llueve, porque se fastidie un foco, porque tengas un accidente de tráfico o porque te roben el camión de vestuario, pues nada, hay que estar preparado para solventar los problemas.

Hasta el momento, no hemos tenido enormes problemas y todo está saliendo según el plan previsto. Cruzo los dedos para que siga así. Los principales marrones de producción han sido marroncillos para mi jefa, (la jefa de producción de la película), Sara Bergasa, una persona hecha para trabajar con ella.

Aquí les dejo una foto que la he puesto con mi perfil del facebook, y en la que aparezco vestido de Ertzaina al lado del gran Antonio Dechent. Ya saben, los de producción tenemos que estar dispuestos a todo, incluso a hacer de extras cuando la situación así lo requiere.

25 de Agosto

El pasado sábado 21 de agosto justo cinco horas antes de que el pregonero de la Aste Nagusia nos invitara a la ruina económica en las fiestas, terminó el rodaje de un mundo casi perfecto, después de cinco intensas semanas, sin que se conocieran grandes sobresaltos, ni tampoco cuantiosas pérdidas financieras en el presupuesto de la película, ni desgracias personales de ningún tipo. Si que hubo que lamentar alguna que otra resaca al día siguiente de la fiesta de fin de rodaje…

La edición de la película comenzará dentro de dos semanas y la película se estrenará en el 2011, con las fechas aún por decidir. Ya les iré informando puntualmente en este mismo blog. Aquí les dejo una foto del rodaje en uno de los lugares más emblemáticos del nuevo Bilbao: La Alhóndiga. (En la foto aparece el autor de este blog sentado vigilando el material de rodaje junto a Mikel Alonso, meritorio de producción y eléctrico de corazón. Mikel ha sido un gran descubrimiento para esta profesión, se lo ha currado muy bien).

Por otro lado, no puedo desvelar a qué se refiere el título un mundo casi perfecto. Creo que esconde un significado metafórico. Igual tiene que ver con aquella frase (más bien, parida) de Miguel de Unamuno, que decía que “El mundo es un Bilbao más grande”.  Quizá un mundo casi perfecto quiere decir que el mundo es como un Bilbao casi perfecto, porque Bilbao, de por sí, es perfecto… No se.

Puede que un día echemos la vista atrás y hablemos de esta época como aquel tiempo en que se empezaron de nuevo a rodar películas en Bilbao. Prueba de ello es esta misma película o Pagafantas (Borja Cobeaga, 2009) o La Máquina de pintar nubes (Aitor Mazo y Patxo Telleria, 2009). Contamos con directores, productores y técnicos de gran prestigio que ya no tienen porqué marcharse a Madrid o a Barcelona y además la coyuntura nos es favorable: el nuevo Bilbao y su conversión en una ciudad de servicios que no tiene nada que ver con lo que era hace 20-25 años. Súbanse un día al tranvía que va desde Basurto hasta Atxuri y lo comprobarán por sí mismos. Creo que Bilbao debería aprovechar esta coyuntura y seguro que en tiempos venideros se harán 3-4 películas al año en nuestra villa. Se puede.

Retrospectiva de John Ford

En los cines GOLEM de AlhóndigaBilbao se viene celebrando desde hace varias semanas una retrospectiva (parcial) sobre la obra de John Ford bajo el título de “El último hurra. Se trata de uno de esos ciclos que antes se hacían en el Museo de Bellas Artes y en donde, pudimos disfrutar durante el 2010 de la obra de cineastas como François Truffaut, Jacques Tati o Werner Herzog, entre muchos otros. Ahora la zinemateka ha ganado en acomodo al trasladarse de la sala de conferencias del Bellas Artes a la Sala 3 de los Golem que aunque tenga menos aforo, la zinemateka ha adquirido más notoriedad y acudirán a las retrospectivas un público más joven, más urbano…

Ford es aquel que se presentó a sí mismo en una reunión de la Liga de los Directores en los años 50 de esta forma tan humilde “Me llamo John Ford y hago películas del oeste”. Pero aparte de entregarnos los mejores westerns (que, dicho sea de paso, es un género que está vivo gracias a Valor de Ley de los hermanos Coen), también hizo inolvidables películas de todos los géneros en los que realzaba valores como el compromiso, la lealtad o la amistad, que parecen extinguidos de la vida de hoy en día.

En esta retrospectiva he visto tan solo Pasaporte a la Fama (1935) y ayer La Osa mayor y las Estrellas (1936); el relato del levantamiento Irlandés contra el Imperio Británico a partir de la vida de una pareja en una barriada de Dublín. Una historia de amor, de violencia y de pertenencia. Una película que quizá no figurará entre sus obras cumbres pero que se trata de una parte muy importante de la historia de Europa, y un acontecimiento, el del levantamiento irlandés, que nos toca muy directamente a los vascos, en un momento como el de ahora, en que tenemos que dar pasos decisivos hacia la reconciliación; mirando al futuro pero sin olvidar el pasado.

Agradable espectáculo de tango

El espectáculo Tango en el café Tortoni, en el Teatro Campos Elíseos fue un buen plan para la noche del sábado pasado. Un plan que se sale un poco de la rutina de los fines de semana y es de agradecer que haya cosas así en la oferta musical bilbaina. Acudí acompañado por Asier Guerricaechebarria que aparte de ser guionista también es un gran aficionado a la música, en especial al jazz. Y doy fe de esta afición porque ya me ha tocado esperarle alguna vez cuando vivíamos en París. Asier entraba en una tienda de discos y salía una hora después. En ese tiempo yo le esperaba fuera o me iba a tomar un café, pero al contrario que hacía Luke Perry en Sensación de Vivir, sin leer a Henry Miller, ya que no soy de esos que salen a a la calle con un libro.

Por otro lado, también vinieron al Campos el bueno de Txus Barrio, que ha vivido siempre en la calle Euskalduna, y Ainhoa González. Conozco a Txus de toda la vida. Cogíamos el autobús del colegio en la plaza Zabalburu, a donde llegábamos a través de un oscuro subterráneo que comunicaba los lados de la plaza y que daba bastante miedito. De hecho, si iba solo, solía cruzar la plaza por los semáforos de Juan de Garai.

Del repertorio del espectáculo, compuesto, en su gran mayoría, por obras de Piazzola, me quedo con la  buena sintonía entre los dos pianistas Jorge García Herranz y Ángel Huidobro y su dinamismo al interpretar los clásicos del tango. Le sacaban todo el jugo al piano (daban palmadas sobre el tapete a modo de percusión o incluso alguna patadita) y se movían bastante, alejándose un poco de su formación clásica, como se puede ver en el vídeo. Hacia la mitad de la actuación se cambiaron de piano después de interpretar, creo que, Malena. En definitiva, dos buenos músicos.