Nick Hornby, la sofisticación de lo simple

Anoche tuvimos la oportunidad de estar presentes en la entrevista que le hizo el escritor barcelonés Kiko Amat a Nick Hornby en la sala BBK, en uno de los momentos estelares de la cuarta edición de La Risa de Bilbao. La ocasión lo merecía mucho y la sala BBK registró una gran entrada de público con ganas de escuchar esta amena conversación entre dos escritores que, además de deber mucho a la cultura Pop, tienen infinidad de puntos en común.

Debo reconocer que desconozco la obra de Amat (y espero enmendar esto lo antes posible), pero por lo que ayer contó, la novela de Hornby Alta Fidelidad es uno de sus libros de cabecera, un regalo de su madre, que le hizo plantearse su vida y decirse: “yo soy como este tío, quiero hacer esto, escribir así”. O algo parecido.

La charla entre ambos arrancó con una referencia a la literatura de humor. Para Amat pocas cosas tan reduccionistas como decir que el estilo de Hornby es solo humorístico, porque hay muchos elementos en su universo que no te hacen reír y que te ponen realmente tristes. Aquella tendencia suicida de la madre en About a boy, la relación padre divorciado-hijo en Fever Pitch, etc.

Después mencionaron sus influencias respectivas: Amat citó, creo, no estoy seguro, al escritor Richard Brautigan y Nick Hornby dijo que leyó en su adolescencia la revista de rock New Musical Express, NME. (Al final de Alta Fidelidad, el protagonista Rob Fleming, alter ego de Hornby, hace una lista de sus 5 trabajos ideales de todos los tiempos y dice que hubiese dado todo por haber sido redactor en la NME durante finales de los 70 con la explosión del punk y la movida de The Clash, Sex Pistols,… ).

Hubo un momento realmente interesante en la entrevista cuando se habló de gustos musicales. Amat le preguntó a Hornby si, como Rob Fleming calificaba a la gente en función de su colección de discos, tenía algún sentido juzgar de esa manera. Hornby entonces habló de un libro de un tal Carl Wilson sobre Céline Dion Let’s Talk About Love: A Journey to the End of Taste (Hablemos de amor: Un viaje hasta el fin del gusto) en el que el autor analiza y profundiza en la carrera de una cantante tan despreciada por el público indie como Dion, lo más anticool habido y por haber.

Y esto lo enlazó Hornby con su concepto sobre la sofisticación simple de las canciones Pop. Para él una canción ha de ser creada a partir de una idea simple para después añadirle otra idea simple (o melodía o arreglo) y de esta forma llegar a un tema sofisticado. Sin embargo muchas veces, y eso es lo que él reprocha a algunos músicos de hoy en día, se empieza por lo complejo o sofisticado para llegar al simplismo, entendido esto como algo negativo.

Bueno, no sé si dijo esto exactamente pero eso fue al menos lo que entendí yo.

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La cuarta edición de la Risa de Bilbao

La risa de Bilbao

Esta mañana se ha presentado en la sala BBK el IV. Festival La Risa de Bilbao Bilboko barrea, que este año está dedicado al humor underground. En la sala se encontraban numerosos políticos y miembros de instituciones que han acudido a apoyar este Festival dirigido por el escritor y guionista bilbaíno Juan Bas, que ha sido el primero en hablar (y lo ha hecho recordando a Iñaki Azkuna), seguido por el teniente de alcalde y concejal de Obras Públicas Jose Luis Sabas.

A la cita han acudido también el comisario, cineasta y gran erudito del cómic, Borja Crespo, así como los dibujantes Nazario Luque y también, aunque se haya retrasado debido al avión, Javier Mariscal (que tienen hoy un cara a cara en esta misma sala bajo el título de Barcelona fue una fiesta underground). También se encontraba Roberto Moso, cantante y periodista, que será uno de los ponentes de la mesa redonda que sobre el rock radical vasco que  seguirá a la proyección de La gran martxa de los 80, documental de TVE dirigido por Begoña Atutxa, presentado por el propio Moso y con guión de Fermin Etxegoien de el próximo Jueves 3 de octubre.

Josune Ariztondo, diputada de cultura de la Diputación de Bizkaia, ha tomado la palabra y después de destacar la importancia del humor en estos tiempos tan malos, ha señalado con fina ironía lo curioso de presentar en la sala BBK (o Kutxabank) un festival dedicado al humor underground, con tantos políticos copando las primeras filas. Es de agradecer este detalle de autoburla o de reírse de uno mismo tan poco frecuente entre los políticos.

Por último ha hablado Borja Crespo, comisario, y principal artífice de la llegada del dibujante de cómic Robert Crumb, el que será el plato fuerte del Festival (será entrevistado por Santiago Segura el próximo sábado) junto a la también importante visita de Nick Hornby, mañana martes día 1 a las 20:00 en la misma sala BBK.

Fuera de la programación oficial habrá dos fiestas en el bar colaborador del festival, el Evidence Café Teatro, este miércoles a las 20:30 con las proyecciones de los cortometrajes de cine mudo Unusual Triathlon (de Ernesto Baéz y de Norma Vila) y Showdown in Zanzíbar de un servidor, y el viernes pincharán después del concierto Koldo Serra y el propio Borja Crespo.

Nick Hornby en La Risa de Bilbao

No paran de llegar noticias de gente interesante que va a venir a Bilbao y por la que un servidor siente una gran admiración. Si la semana pasada celebramos que el próximo 3 de mayo, el director surcoreano Park Chan-Wook inaugurará el FANT-19 con la presentación en primicia de Stoker; hoy nos enteramos de que el escritor, columnista y guionista londinense Nick Hornby será uno de los invitados en el próximo Festival “La Risa de Bilbao” (que tendrá lugar del 1 al 6 de octubre), dirigido por el también escritor Juan Bas.

Se une Hornby a la lista encabezada por el dibujante de cómic Robert Crumb que, para quien no le conozca, es al mundo de la historieta, lo que Andy Warhol al arte contemporáneo. Pero ya escribiré sobre Crumb próximamente. Hoy es el turno de Nick Hornby.

Aunque en su momento no lo supiera, la primera vez que vi algo de él, fue la adaptación que él mismo guionizó de su novela Fiebre en las gradas o Fever Pitch (Fuera de juegoDavid Evans, 1997) cuando la emitieron por ETB 2. Colin Firth encarnaba a un maestro de primaria cuya vida giraba en torno al equipo de fútbol de sus amores, el Arsenal. Todo se le complica cuando llega una nueva profesora al colegio (Ruth Gemmell), e inician un idilio que le obligará a decantarse entre ella o el Arsenal. Es inolvidable, cuando tras una discusión, él se queda taciturno, y ella le pregunta si está pensando en su relación y él contesta: “No, la verdad es que estaba pensando en el partido del Arsenal”. O cuando exclama, después de que el Arsenal perdiera una final, tras 20 años sin disputar ninguna: “20 años esperando este partido, y lo perdemos”. (Más de un athleticzale se sentiría identificado con la dolorosa derrota del 2009 ante el FC Barcelona, tras 24 años sin llegar a final de Copa.)

Aquí está el cartel alemán de la película, un balón de fútbol con forma de corazón que refleja muy bien el dilema del protagonista.

fever pitch

También soy un gran admirador de Alta Fidelidad, tanto de la novela como de la película. Creo que es uno de los mejores libros sobre la entrada en la madurez, el miedo al compromiso, las relaciones de pareja y “otros éxitos del pop”, como está escrito en la portada del libro.

Alta Fidelidad ha sido muy importante para muchos amigos y gente que conozco como Yahvé De La Cavada o Fermin Etxegoien. El film de Stephen Frears (High Fidelity, 2000), aunque trasladado de Londres a Chicago, no pierde el tono autobiográfico de la novela, y es una de las mejores adaptaciones cinematográficas que conozco.

Por último, qué decir de Un niño grande (About a boy, Paul Weitz, 2002), la adaptación de su novela, Érase una vez un padre. Prefiero la película a la novela, y eso que esta me encanta. La secuencia final de la película transcurre en un colegio del barrio londinense de Finsbury Park, en concreto, muy cerca de una calle, Thorpedale Road, donde viví durante 4 meses. Cuando Hugh Grant, encima del escenario, decía aquello de “Good Night, Finsbury”, era como si estuviera yo mismo allí.

about_a_boy_2002_hugh_grant

Quizá sea exagerada la influencia que siguen teniendo en mí estas tres historias. Te haces mayor, y piensas que ya va siendo hora de reciclarse y pasar a otra cosa; pero es que ha sido enterarme de la noticia y volver atrás en el tiempo, y recordar el sentido del humor y la ternura con la que Hornby trata a sus personajes y la universalidad de las pericipecias y los sentimientos de estos.

Me alegro mucho de que venga Nick Hornby a Bilbao y felicito a Juan Bas por este logro. Una pena que para octubre no pueda visitar la vieja catedral de San Mamés (si es que no la ha conocido ya) antes de su derribo. Quizá le recuerde a su añorado campo de fútbol de Highbury (donde antaño jugaba el Arsenal), el lugar donde residían los sueños de aquel apocado hijo de padres divorciados que era el protagonista de Fever Pitch.

Mi madre de Richard Ford

Antes de ponerse con la Gran Novela Bilbaina, Álvaro Fierro nos ha remitido una reseña de la publicación de un libro del reconocidísimo Richard Ford, uno de los máximos exponentes de la Gran Novela Americana. Se trata de Mi madre (Anagrama, 2010) que será seguro una buena opción de lectura o de regalo navideño:

MI MADRE de RICHARD FORD

Obviando las loas al “mejor escritor americano contemporáneo”, con Richard Ford y su trilogía americana- El Periodista Deportivo, El Día de la Independencia y Acción de Gracias-, se puede disfrutar y/o caer en una identificación brutal con sus personajes, a pesar de las distancias geográficas, culturales y sociales y de que estemos hablando de la Gran Novela Norteamericana.

Es más, según las circunstancias personales del lector y la coyuntura, incluso conviene posponer sus páginas por riesgo a deslizarse por la pendiente de la autoconmiseración, o peor, creerse bajo la lupa del psicoanálisis o de la influencia de los cantamañanas de la autoayuda. En conclusión, es complicado buscar una posición ergonómica en las quinientas páginas de media que tiene cada ejemplar. Y a la propia experiencia del firmante me remito.

Más de dos décadas después de su publicación, Anagrama rescata este texto liviano en su forma- 80 páginas- pero pesado como el hormigón armado en su fondo. Panegírico a la madre muerta, Ford exorciza recuerdos familiares con la sinceridad requerida, ajuste de cuentas al amor que intentó procesar a su progenitora, en un ejercicio de catarsis a la que Frank Bascombe se sometía en las obras arribas citadas y que el propio escritor hace suya.

Con el sempiterno recurso literario de paso del tiempo y la perspectiva que este otorga a los recuerdos- no en su caso, pero en ocasiones tramposo, como un flashback en el cine- converge la belleza literaria y el tributo a la figura más importante de nuestras vidas a la que ahora llamaremos Edna Adkin y sea oriunda del cinturón bíblico norteamericano.

Álvaro Fierro.