Badator Marijaia

18-08-12 41

La Aste Nagusia arranca hoy con el tradicional pregón y txupinazo en el balcón del Teatro Arriaga. Son unas fiestas a las que llevo asistiendo… Ni me acuerdo cuánto tiempo. Se supone que a partir de las 19:00 de hoy, durante nueve días de desenfreno y de fiesta, se nos olvidan los problemas cotidianos (o por lo menos, los dejamos aparcados como se suele decir). Puede ser que consigamos olvidar los problemas, pero a veces también lo que hemos hecho la noche anterior.

La lectura del pregón corresponde este año al capitán del equipo Bilbao BSR (baloncesto en silla de ruedas) Asier García y la txupinera será la comparsera Loreto Errazti de Piztiak, que estarán acompañados por Marijaia en el Arriaga. En el 2011 fui ayudante de producción en una gala benéfica para ETB: Misión Lipdub. En ella cinco asociaciones competían entre sí por un premio al mejor lipdub. Una de aquellas fue la que representaba el equipo juvenil del Bilbao BSR y recuerdo el coraje de aquellos chicos que tenían más huevos y más ganas de vivir que muchos.

Me parece bien que la comisión de fiestas les haya la oportunidad de visualizar todo el trabajo que están haciendo en el deporte discapacitado. También me pareció muy bien que el año pasado fuera la pregonera la capitana del Athletic Iraia Iturregi, como representante del tantas veces olvidado deporte femenino.

(Y hago aquí un inciso para la autocrítica: cuando rodé mi primer documental Zu Zara Nagusia entrevisté a Iraia y a otra jugadora, Erika Vázquez, que había metido en aquella temporada más goles casi que Telmo Zarra, además de al entrenador Iñigo Juaristi. Finalmente la entrevista no entró en el montaje final porque la historia de la cuadrilla seguía sobre todo las evoluciones del equipo masculino, y se me quedó cara de idiota cuando vi que no podía meter la entrevista al equipo femenino. No sirve de nada ahora, pero mis sinceras disculpas por lo que fue la impericia de un director primerizo.)

En fin, que es necesario que se vea el trabajo de toda gente para que los que se encuentran en su misma situación, con más obstáculos que los demás, vean que hay personas que están trabajando día a día para eliminar las barreras, demostrando que es posible.

Y por último, la Aste Nagusia y la Música. No sé si la oferta de conciertos es mejor o peor que en años anteriores, creo que desde que empecé a salir, todo el mundo se ha quejado siempre de los conciertos. Lo que sí que sé es que hay una oferta creciente de bares en los que hay conciertos, tanto dentro de los locales como fuera en las terrazas. Sin olvidar la programación alternativa a la oficial, como en el Kafe Antzokia o en su apéndice, la txosna de Algara. También la muestra de rock y metal local en la sala Bilborock o dentro del recinto del Arenal.

En la Aste Nagusia Bilbao se parece un poco al París del día de la música, con conciertos por todos los lados y para todos los gustos, que ha cambiado la percepción de las fiestas y también la fisonomía de la ciudad. Si cuento esto es porque pertenezco a la generación de los conciertos de la Plaza del Gas, como por ejemplo, el de Negu Gorriak en 1994, el de Manu Chao en 2002, o del mítico de Fito y Fitipaldis en Botika Vieja, en el que Fito Cabrales dijo aquello de “¡Te cagas!” al ver las más de 70 000 almas que abarrotaron el recinto y el puente Euskalduna.

Pero bueno, menos nostalgias y más Marijaia. Hoy sobre todo.

¡Qué razón tenía Barry!

El post número 100 de este blog, Bilbao Me Mata, está consagrado a la edición del documental “La Otxoa, vivir sin complejos“. Precisamente esta noche actúa Jose Antonio Nielfa La Otxoa, en las fiestas de Bilbao, pero no podré asistir ya que Marina Paugam y yo estamos a tope con la edición, en Ivry-sur-Seine, al sur de París, en donde los de Mecanos Productions tienen montado su estación de montaje, como ellos lo llaman. Lo estamos editando aquí porque se trata de una coproducción con Francia y porque también la película gana mucho al aportar la visión de alguien exterior que no tenga ningún apriori sobre la vida de La Otxoa… Como ya pasó con Zu zara nagusia, el que una persona proveniente de fuera de Bilbao, Bizkaia estuviera aportando su punto de vista creo que enriqueció la producción y le dio la oportunidad de salir fuera: de buscar un público más internacional.

La edición es el momento ese del proceso de producción en que la película nace. Eso es lo bonito. ¡Qué nacimiento no lo es! He leído un montón de gente decir esto muchas veces: la película se construye en la sala de edición. Y tienen razón, pero también es cierto que si no tienes ni buenas imágenes, ni buenas secuencias rodadas, estás listo. Y que va a ser difícil construir nada, a partir de nada. Como decía el maestro Barry Hampe, “there is no substitute for good footage”. No hay nada que remplace el buen material. No he visto ninguno de los documentales dirigidos por el maestro, pero me he leído su “Making Documentary Films and Videos” de Pe a Pa. Y debo decir, que en la realización de documentales, todo lo malo que él dice te puede pasar; si no pones atención suficiente, si no vigilas o si no tienes ni idea, te pasa.

En la edición no hay vuelta atrás,… la película se va convirtiendo en una especie de ente, en una cosa que cobra vida e incluso te habla y te dice cosas como: “mira qué suerte has tenido con esto”, “Mira qué mal planificaste aquello”,… A veces una de las secuencias que creías imprescindible para explicar tu propósito, no sirve. En esas ocasiones lo que tienes delante de ti en el timeline te dice: “esto no es de esta película”. Y te quedas pegado. Es absurdo, pero es como la vida misma. Editando un documental nunca sabes qué es lo que puede venir después.

Dicho esto, creo que “La Otxoa, vivir sin complejos“, está quedando muy bien (¡Qué puedo decir yo!), Espero que entretenga, que ilustre y que emocione. A nosotros nos está pasando un poco, pero no somos objetivos puesto que estamos todo el día encerrados en este salón que contiene la estación de montaje, aquí en Ivry. Hay que ir a preguntárselo al espectador cuando la película esté terminada. Espero que sea muy pronto y que guste.

Juan Carlos Eguillor, el Bilbao de antaño

Ayer murió en Madrid Juan Carlos Eguillor, artista e ilustrador gráfico bilbaíno, a la edad de 63 años. He oído hablar bastante de él, sobre todo a gente tan dispar como Paúl Pérez de Palomar de la productora IDEM, La Otxoa, el guionista Jorge Guerricaechevarría o mi padre, pero no le he conocido nunca, ni soy un gran experto de su trabajo. A decir verdad, empecé a conocerlo a raíz de un malentendido con “Bilbao Me Mata” y el videoarte de “Bilbao la Muerte“. Aquel malentendido quedó finalmente aclarado y gracias a él, o por su culpa, tuve más conocimiento de la obra de Juan Carlos Eguillor.

A él le debemos también el cartel de aquella primera Aste Nagusia de 1978. Fíjense en el mismo, y compárenlo con cualquiera de los carteles de los últimos años de fiestas. Hay quien asegura que hoy en día Bilbao es una ciudad moderna, pero si comparamos el cartel de 1978 con el del año pasado, no sé, qué quieren que les diga, es una modernidad que a mí no me vale nada, no me dice nada en absoluto. En cambio el cartel de Eguillor, de hace más de 32 años, no envejece:

Decía Eguillor en alguna de sus últimas entrevistas que sentía nostalgia por el encanto sucio del Bilbao de antaño. La ría estaría muy sucia, habría mucha contaminación, no habría apenas parques ni zonas peatonales, pero la villa tenía más vida. Más de una vez he defendido en este blog, esa mirada melancólica hacia el Bilbao en el que crecí. La ensoñación que produce aquel Bilbao me atrae y me tiene bastante atrapado.

Sin embargo, por edad, aquella época me queda bastante lejos ya que entonces tan solo tenía 10 años y no pude, en absoluto, vivir aquella supuesta efervescencia artística, ciudadana y cultural de Bilbao que sí que vivió el propio Eguillor.

Para la gente de mi generación creo que lo mejor está por llegar, y que ahora estamos mejor que antes. Además, a partir de la construcción del Museo Guggenheim el número de turistas que nos visitan ha crecido exponencialmente y eso es de agradecer; porque ha traído riqueza y trabajo a nuestra tierra, y porque ahora cuando salimos fuera, cada vez más gente sabe dónde está Bilbao. Y eso, se mire por donde se mire, está bien.

PERO, eso sí, no puedo admitir que, cuando en fechas recientes se inauguró el Pachá Lounge Bilbao, el responsable de turismo de la diputación dijera que gracias al Pachá, Bilbao se convertiría en una ciudad más moderna… En fín, eso tampoco, ¿no creen?