160 metros, mejor documental en el Dock of the Bay

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Nuestro largometraje documental 160 metros: una historia del rock en Bizkaia ha resultado ganador del premio al Mejor Documental en el Festival de Cine Documental Dock of the Bay este pasado domingo en Donostia, premio “ex aequo” junto a One Minute for Conductors de Elena Goatelli y Ángel Esteban.

El jurado destacó la capacidad de ambos documentales “para transmitir la historia que se habían planteado y lo han hecho de una manera especial, cada una en su ámbito”. Somos pues los sucesores en el palmarés, de este prestigioso festival de documentales musicales, de Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul) vencedor en la pasada edición. Ahí dejo eso.

El viernes 160 metros… se proyectó en los cines Trueba del barrio de Gros contando con un gran asistencia de público (a pesar de que coincidía con un concierto en Intxaurrondo) y con un jugoso debate posterior moderado por Rodri, periodista y miembro del comité de selección, que posteriormente en la fiesta celebrada en la sala Bukowski me reconoció que 160 metros… era uno de los documentales que más le habían gustado, sobre todo, por la parte en la que cruzamos el puente Bizkaia, pasando de la margen izquierda al Getxo Sound de la derecha; aquí está la reseña que hizo. Y además la respuesta del resto del público presente también fue fenomenal.

Ricardo Aldarondo, periodista de cultura y crítico de cine del Diario Vasco y de, entre otras, la revista de cine Dirigido por, escribió en twitter: “dejó muy buen sabor de boca en Dock of the Bay ‘160 metros: una historia del rock en Bizkaia’, curiosa de formas y que transmite veracidad.” Frases así son las que uno necesita releer en los días lluviosos y tristes.

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Tiene su gracia que un documental vizcaíno haya ganado un premio en Donostia. Además de desmontar la tópica rivalidad y los estereotipos que tenemos unos de otros, es un orgullo que en una ciudad como la capital guipuzcoana, tan vinculada al cine y a la música, con sus otros dos magníficos festivales como el Zinemaldi o el Jazzaldi, tengamos una inmejorable continuidad después de la presentación de 160 metros…, en su hábitat natural, en el Museo Guggenheim durante la pasada 55 edición del Festival de ZINEBI.

Y nosotros, claro, encantados. Después de un año desde que empezamos este proyecto con el crowdfunding, este premio supone un espaldarazo para seguir en la brecha, contando historias y tratando de vivir de ello.

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Miles Kane en el Kafe Antzokia

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El joven Miles Kane (Birkenhead, cerca de Liverpool, 1986), líder de la banda británica de rock The Rascals, actuó anoche en el Kafe Antzokia de Bilbao presentando su segundo disco en solitario Don’t Forget Who You Are, después de su esperado primer álbum en 2011 Colour of the Trap. Kane debutó a los 18 años sobre la escena glam rock inglesa en el seno del grupo The Little Frame. Varios años más tarde, en el 2007, funda The Rascals y publica dos álbumes muy apreciados por la crítica y el público, sobre todo Rascalize (2008).

Ese mismo año, funda también The Last Shadow Puppets junto a su cómplice Alex Turner (líder de los Arctic Monkeys) y aparece su único disco hasta la fecha The Age of the Understatement, y es aquí donde yo quería llegar.

En aquel 2008, en el magazine de entrevistas Le Grand Journal de Canal Plus en Francia, Kane y Turner presentaban este álbum, interpretando en directo uno de los mayores singles (y una de sus mejores composiciones, sin lugar a dudas) My Mistakes Were Made For You (aquí abajo el enlace) que les valió una nominación a los Premios Mercury de ese año (finalmente el premio recayó en el grupo de Manchester Elbow).

El CD de The Age of the Understatement se lo compró mi novia, Linda Martinez, prácticamente al día siguiente y no paramos de escucharlo. Temas como el homónimo que abre el disco, Standing next to me o la acelerada Separate and Ever Deadly son memorables y el disco, en mi opinión, es uno de los mejores discos aparecidos en el Reino Unido después del celebrado brit pop (léase Blur, Oasis, Pulp y Suede).

Miles Kane ahora gira en solitario y por supuesto no interpretó anoche ningún tema del The Age of the Understatement. Es normal, son dos proyectos distintos, dos historias distintas. Tampoco es lo mismo The Rascals o los Arctic Monkeys que The Last Shadow Puppets. No se pueden comparar.

Y por último ayer, en un repleto Kafe Antzokia, a pesar de las ganas de Miles Kane y de que algún tema de su último disco sea loable, quedó claro que su mejor versión es cuando se junta con su amigo Alex Turner. Y en mi opinión a este último le sucede más de lo mismo; Arctic Monkeys nunca me han parecido para tanto.

Patrice Chéreau, maestro de cine y de teatro

Ayer lunes murió de un cáncer, a la edad de 68 años, el cineasta, director de teatro y de ópera francés, Patrice Chéreau. Dirigió películas como Intimacy (2001), La Reine Margot (1994, su mayor éxito de taquilla y de premios César, los Goya franceses) o Gabrielle (2006), Chéreau es una de las grandes figuras de la escena francesa y la muerte le llegó cuando preparaba la obra de Shakespeare As You Like It (Comme il vous plaira), que estaba programada para marzo del año que viene en el Teatro Odeón de París.

El año pasado recibió el Mikeldi de Honor del Festival Zinebi y fue un invitado de excepción en Bilbao (en la imagen de arriba durante la rueda de prensa que dio en el Arriaga). Desgraciadamente no pude ver su monólogo Le grand inquisiteur (El gran inquisidor) en el Arriaga porque estrenaba al mismo tiempo el documental La Otxoa, sin complejos en el Guggenheim, pero sí que vi Ceux qui m’aiment prendront le train (1998) con la que ganó el César a mejor director en 1999. Me pareció una película estupenda, una historia coral sobre los rencores y miserias de una familia compuesta por padres e hijos, primos y hermanos, pero también por amantes y amigos, en la que reinan las traiciones, las mentiras y los golpes bajos. Al igual que La Reine Margot, fue co-escrita por la guionista y directora Danielle Thompson.

Antes del Zinebi del año pasado, tuve la oportunidad de conocer a Patrice Chéreau en la escuela de cine La Fémis de París, en el 2006. Vino a presentar Gabrielle (Isabelle Huppert y Pascal Grégory), y antes habíamos visto Intimacy. Hasta entonces, no había visto ninguna de sus películas y de golpe me vi aquellas dos, en las que Chéreau demostraba un dominio incontestable de la puesta en escena y de la dirección de actores. Te puede gustar más o menos, pero el autor está siempre en su terreno, domina el lenguaje y su forma de expresarse. Tal y como nos contaba en la charla posterior en la sala Jean Renoiryo siempre pido a los productores que me pongan los medios, y que me dejen solo con los actores, que no se preocupen, que sé cómo hacerlo“… Recuerdo que dijo.

Más tarde, leyendo las memorias del conocido y oscarizado productor francés Claude Berri (Autoportrait), me enteré de las desavenencias de este con Chéreau por La Reine Margot: para el productor pudo haber sido un mayor éxito que el que fue; para el director en cambio había hecho demasiadas concesiones comerciales y no quedaría nunca enteramente satisfecho de la obra. En cualquier caso, este pasaje no les impidió respetarse mutuamente y la disputa no fue a mayores.

Y este es un ejemplo significativo que define bien la industria de cine francesa. Pueden tener diferencias, puede haber directores de izquierdas o de derechas, pero no están divididos ideológicamente; todos los gobiernos sean del color que sean apoyan al cine francés, la llamada excepción cultural francesa. Es decir, que pase lo que pase, la cultura (en este caso, el cine) no se toca. Porque saben de su importancia en la educación y de lo beneficioso que resulta para su imagen de país, porque saben que sin el cine, París no sería por ejemplo la ciudad más visitada del mundo.

Se estrena La Otxoa, sin complejos en París

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Llevaba más de un mes sin actualizar el blog. A la excusa de que estaba ocupadísimo, tengo que añadir que me he mudado de casa y ahora vivo en Santutxu, un barrio de rentas bajas pero emociones altas, que se decía en una película que vi hace no mucho tiempo. Bromas aparte, estoy muy contento con el cambio y me da la sensación de que empieza una nueva etapa en mi vida.

El pasado 23 de mayo estrenamos el primer capítulo de 160 metros en la sala Multibox de ETB y el Bilborock, y la verdad fue un auténtico éxito. La gente se quedó con ganas de más, y eso es lo que estamos preparando para el segundo y el tercer capítulo. Esperamos proyectar en primicia el segundo para mediados del mes que viene en el Evidence Café-Teatro.

Por otro lado, este viernes 21 de junio, día de la Fiesta de la Música, estrenamos La Otxoa, sin complejos en el cine Chaplin Saint-Lambert de París. Dentro del festival de cine Différent 6 !, muestra organizada por la asociación franco-española Espagnolas en París, presidida por la actriz Laura del Sol, y dirigida por José María Riba y Eva Roelens. Sobre todo a José María Riba le debo muchas cosas, no solo haberme apoyado con Zu zara nagusia y con La Otxoa, sin complejos; sino también haberme presentado a Alice de Andrade, sin la que difícilmente hubiera conocido a Jean-Michel Rodrigo, productor francés y principal artífice de que se hiciera La Otxoa… aportando la entrada de una televisión francesa como la TLT (Teletoulouse) y el apoyo del CNC (el Ministerio de Cultura francés) y la PROCIREP.

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El documental, que recordemos también es una coproducción de ETB y TVE, se proyecta a las 20:30 de la noche de este viernes 21, precedido por otro documental musical como es Zuloak (de Fermin Muguruza) a las 18:00.

Contará con la presencia de José Antonio Nielfa La Otxoa, de Jean-Michel Rodrigo y de un servidor. Además de la proyección del documental, a partir de las 22:00 habrá una actuación de La Otxoa junto a otros artistas.

Este viernes por lo tanto se cumplirán exactamente 4 años de aquella  Fiesta de la Música del 2009 en el que presentamos Zu zara nagusia en el Reflet Medicis y La Otxoa actuó después  ante un público que abarrotaba la rue Champolion, en un concierto titulado en la puta rue. Fue sin duda un buen domingo: uno de esos días que lo tienes marcado en tu calendario sentimental, vital, y que difícilmente podrás olvidar. Ahí comenzó una apasionante aventura cuyo resultado es lo que se va a ver este viernes en el cine Chaplin.

Si venir a Santutxu supone hoy el inicio de una nueva etapa, aquel 21 de junio de 2009 supuso el final de algo más que mi estancia en París, aunque yo por entonces no lo supiera, y tan solo viví el momento, asombrado por la capacidad de La Otxoa de conectar con un público francés que sentía un inmenso cariño hacia él.

Crónica del Fant19

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El viernes comenzó el FANT 19 con la gala de inauguración y la proyección en preestreno estatal de Stoker del director surcoreano Park-Chan Wook. Estuve en la rueda de prensa de presentación el viernes por la mañana (de ahí la foto) pero la película la vi por la noche, en un repleto auditorio de los cines Golem.

No he estado en todas las ediciones del festival, pero dudo de que haya habido otra edición con la repercusión mediática y de público que está teniendo esta. En gran parte, por el gancho que supone traer a gente de la talla de Park-Chan Wook, pero también por lo atractivo del cartel: propuestas novedosas y muy diversas para la sección oficial (Antiviral de Brandon Cronenberg, Otro verano de Jorge Arenillas o, mi preferida hasta el momento, The Seasoning House de Paul Hyett), recuperaciones de grandes clásicos (La noche del cazador de Charles Laughton, Los Pájaros de Alfred Hitchcock, Angustia de Bigas Luna o Bad Taste de Peter Jackson) y la presencia de numerosos artistas (además del propio Park-Chan, también de Maru Valdivieso, David Morley, Koldo Serra, Gabriel Carrer o Aura Garrido, que recibirá el premio Fantrobia mañana miércoles).

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La prueba de este hasta ahora gran éxito, son las sesiones del fin de semana; o al menos en las que yo he estado, puesto que se han llenado casi todas. Las proyecciones de cortos vascos e internacionales colgaron muy rápido el cartel de “No hay entradas” y hubo gente que, como en mi caso, se quedó fuera de la sala. Quizá sería interesante que, en las siguientes ediciones, se hicieran sesiones de repesca en los Multis o en la sala cúpula del Teatro Campos.

“¡Mira, el tío Charlie! ¡Como el personaje de Joseph Cotten en La sombra de una duda de Hitchcock!”. Seguramente pensaron esto la gran mayoría de cinéfilos, regocijándose instantes después en el hecho de que, La sombra de una duda (1943), fuera la primera incursión de Sir Alfred en Hollywood, como lo es también para Park-Chan esta historia de terror y de suspense que es Stoker. Un homenaje al maestro, que sin embargo se te olvida enseguida porque Stoker es tan buena, y está tan bien contada, gracias a la dirección de actores, y la utilización del sonido y la edición, que solo te queda verla, disfrutarla y aprender de ella.

Llegado al ecuador del festival, las sensaciones están siendo muy buenas. Quizá la única pega pueda ser que hubo quien se quedara sin sitio en las sesiones de cortos. Pero estoy seguro de que se buscarán soluciones para que, el año próximo, el FANT pueda celebrar su vigésima edición al mismo nivel que esta. Aunque insisto en que se ha puesto el listón muy alto.

Pablo Berger, un cineasta de Bilbao

La semana pasada se estrenó en Estados Unidos Blancanieves de Pablo Berger, la adaptación del cuento clásico de los hermanos Grimm, que transcurre en un cortijo andaluz en los años 20 del siglo pasado y en ambiente flamenco y taurino. Y, si todavía no la has visto, que sepas que es muda y en blanco y negro, y como aparece en la foto de abajo, también hay enanitos, aunque solo seis.

Se trata de una nueva gran noticia para la andadura comercial de esta coproducción franco-española, después de que en la pasada gala de entrega de los Premios de la Academia, se alzara con 10 premios Goya (entre ellos a Mejor Película y Guión Original).

'Blancanieves', Dirigida Por Pablo Berger

Conocí a Pablo Berger en la escuela de cine La Femis de París, en la primavera del 2005. Una amiga en común, María Larrea, también directora de cine, me dijo que acababa de conocer al director de Torremolinos 73 en la escuela y que hablaron, sobre todo, de Bilbao (ella es tan de París, donde nació, como del barrio de Irala).

Quedé con Pablo en el despacho que la escuela francesa les había cedido a los profesores de la New York Film Academy, entre los que se encontraba él. Me presentó a su compañero de despacho, como This is Joseba, a film maker (cineasta); que me llenó de orgullo, a pesar de que tan solo había estado en dos cortos auto producidos hasta entonces, y era a todas luces una carta de presentación muy inmerecida. Pero, qué coño, me hizo ilusión.

Después estuve hablando con él y le conté que estaba buscando distribución francesa para la película Muertos Comunes (Norberto Ramos del Val, 2003) producida por los Hermanos Ibarretxe, y él con gran generosidad me dio buenos consejos y los contactos de Epicentre Films (que con muy poquitas copias había cosechado una gran acogida de público en el mercado francés con Torremolinos 73) y de Colifilms Diffusion (distribuidora de Mima Fleurent, donde meses después realizaría unas prácticas). Y todo esto, sin conocerme de nada.

Por último, me quedo con con lo que dice en esta entrevista y que suscribo al 100%:  “El hecho de que un director vasco con una productora catalana haga una película que tenga elementos taurinos y flamencos parece un poco surrealista, y puede que lo sea, pero creo que no podemos estar acomplejados de una realidad.”

Nick Hornby en La Risa de Bilbao

No paran de llegar noticias de gente interesante que va a venir a Bilbao y por la que un servidor siente una gran admiración. Si la semana pasada celebramos que el próximo 3 de mayo, el director surcoreano Park Chan-Wook inaugurará el FANT-19 con la presentación en primicia de Stoker; hoy nos enteramos de que el escritor, columnista y guionista londinense Nick Hornby será uno de los invitados en el próximo Festival “La Risa de Bilbao” (que tendrá lugar del 1 al 6 de octubre), dirigido por el también escritor Juan Bas.

Se une Hornby a la lista encabezada por el dibujante de cómic Robert Crumb que, para quien no le conozca, es al mundo de la historieta, lo que Andy Warhol al arte contemporáneo. Pero ya escribiré sobre Crumb próximamente. Hoy es el turno de Nick Hornby.

Aunque en su momento no lo supiera, la primera vez que vi algo de él, fue la adaptación que él mismo guionizó de su novela Fiebre en las gradas o Fever Pitch (Fuera de juegoDavid Evans, 1997) cuando la emitieron por ETB 2. Colin Firth encarnaba a un maestro de primaria cuya vida giraba en torno al equipo de fútbol de sus amores, el Arsenal. Todo se le complica cuando llega una nueva profesora al colegio (Ruth Gemmell), e inician un idilio que le obligará a decantarse entre ella o el Arsenal. Es inolvidable, cuando tras una discusión, él se queda taciturno, y ella le pregunta si está pensando en su relación y él contesta: “No, la verdad es que estaba pensando en el partido del Arsenal”. O cuando exclama, después de que el Arsenal perdiera una final, tras 20 años sin disputar ninguna: “20 años esperando este partido, y lo perdemos”. (Más de un athleticzale se sentiría identificado con la dolorosa derrota del 2009 ante el FC Barcelona, tras 24 años sin llegar a final de Copa.)

Aquí está el cartel alemán de la película, un balón de fútbol con forma de corazón que refleja muy bien el dilema del protagonista.

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También soy un gran admirador de Alta Fidelidad, tanto de la novela como de la película. Creo que es uno de los mejores libros sobre la entrada en la madurez, el miedo al compromiso, las relaciones de pareja y “otros éxitos del pop”, como está escrito en la portada del libro.

Alta Fidelidad ha sido muy importante para muchos amigos y gente que conozco como Yahvé De La Cavada o Fermin Etxegoien. El film de Stephen Frears (High Fidelity, 2000), aunque trasladado de Londres a Chicago, no pierde el tono autobiográfico de la novela, y es una de las mejores adaptaciones cinematográficas que conozco.

Por último, qué decir de Un niño grande (About a boy, Paul Weitz, 2002), la adaptación de su novela, Érase una vez un padre. Prefiero la película a la novela, y eso que esta me encanta. La secuencia final de la película transcurre en un colegio del barrio londinense de Finsbury Park, en concreto, muy cerca de una calle, Thorpedale Road, donde viví durante 4 meses. Cuando Hugh Grant, encima del escenario, decía aquello de “Good Night, Finsbury”, era como si estuviera yo mismo allí.

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Quizá sea exagerada la influencia que siguen teniendo en mí estas tres historias. Te haces mayor, y piensas que ya va siendo hora de reciclarse y pasar a otra cosa; pero es que ha sido enterarme de la noticia y volver atrás en el tiempo, y recordar el sentido del humor y la ternura con la que Hornby trata a sus personajes y la universalidad de las pericipecias y los sentimientos de estos.

Me alegro mucho de que venga Nick Hornby a Bilbao y felicito a Juan Bas por este logro. Una pena que para octubre no pueda visitar la vieja catedral de San Mamés (si es que no la ha conocido ya) antes de su derribo. Quizá le recuerde a su añorado campo de fútbol de Highbury (donde antaño jugaba el Arsenal), el lugar donde residían los sueños de aquel apocado hijo de padres divorciados que era el protagonista de Fever Pitch.

Park Chan-Wook presentará Stoker en el FANT

La noticia del día es la confirmación de que el director coreano Park Chan-Wook (autor de la obra maestra Old boy) será el invitado de excepción en la nueva edición del Festival de Cine Fantástico de Bilbao – FANT 19; ya que vendrá a presentar, el próximo viernes 3 de mayo, una semana antes del estreno oficial en las salas de cine, su primer trabajo en Hollywood, el largometraje Stoker, un pertubador thriller protagonizado por Mia Wasikowska, Matthew Goode y por, nada menos que, Nicole Kidman.

Además de que es una excepcional noticia y una primicia en toda regla (estrenos de este calibre suelen hacerse únicamente en Madrid o en Barcelona), también hay que ser conscientes de la importancia que tiene traer a gente del prestigio y reconocimiento internacional de Park Chan-Wook (en la foto junto a Nicole Kidman) a Bilbao.

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No en vano, esta misma mañana he leído lo siguiente en twitter, y espero que a su autor, Fernando Iradier, no le moleste que lo cite: “¿Soy el único que ha sentido una punzada en su orgullo donostiarra al enterarse de que Park Chan-Wook presenta Stoker en el Fant de Bilbao?”. Aparte de la gracia que pueda tener la vieja rivalidad localista, que siempre está dominada por el fútbol, en la frase de Fernando hay un honesto reconocimiento al trabajo bien hecho.

No sé quién dijo que la villa de Bilbao, además de exportar el talento propio (salir fuera), debería poner el mismo ahínco en importar el talento de fuera. Pues bien, este es uno de esos casos.

Para los que trabajamos en Cultura, y más con los tiempos de crisis y desesperación que corren, esta noticia representa mucho más que la visita de un exótico director de culto que ha trabajado con Nicole Kidman. Es mucho más que eso. Para nosotros supone un espaldarazo para que continuemos en la brecha, trabajando en lo que creemos y en lo que nos gusta.

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Tan solo he visto del director surcoreano Old Boy (2003) y Thirst (2009), ambas en París. La primera con cómo no Asier Guerricaechebarria, que se compró el DVD  y pudimos ver la historia de Oh-Dae Su; aquel entrañable borrachín por el que, gracias a la interpretación del actor Min-Sik Choi y a la dirección de Chan-Wook, no podemos sentir más que simpatía e identificación; y solo deseamos que pueda cumplir su venganza hasta el fin.

La segunda, Thirst (sed), la vi en los cines MK2 Odeon con Andrea Castillo. Al enterarme de la noticia de Park Chan-Wook, he tenido un momento revelador, proustiano, que me ha hecho rememorar los prolegómenos de aquella tarde y pensar en Andrea, y no en la provocadora riada de sangre que era Thirst, que no me gustó nada. Acaso tan solo una sensación de picor por todo el cuerpo que me hizo estar incómodo en la butaca durante la proyección.

 

Una nueva edición del FANT

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La semana pasada apareció en los medios el cartel (aquí arriba) que anunciaba la 19ª edición del Festival de Cine Fantástico de Bilbao, el FANT, que tendrá lugar del 03 al 10 de mayo próximos.

Recuerdo la edición del año pasado y la ilusión con que presentamos El último hombre de Alain Garibi. Fueron días de bastante agobio puesto que hasta ultimísima hora estuvimos trabajando con Xanti Salvador en la mezcla de sonido; él desde Venezuela y nosotros aquí, y al final conseguimos un sonido muy fino, acorde con la historia metafórica de ese hombre solitario (interpretado por Juan Viadas) que preso de mil manías y de la construcción que ha montado en torno a él, nos cuenta cómo consigue mantenerse a salvo de los peligros del exterior.

Este año se han presentado 482 películas, 50 más que el pasado año, y el plazo para entregarlas finalizó el viernes pasado. Un día antes, se difundió el cartel de la nueva edición. En la estación del tranvía de Uribitarte aparece una señora mayor (de esas de toda la vida, que parecen sacadas de una cafetería de Indautxu) charlando animadamente con un monstruo, que es una suerte de mantis religiosa de talla humana, mucho menos ofensivo de lo que este insecto horrible pudiera parecer a priori. Hubo quien dijo con sorna que lo más terrorífico de esta escena era precisamente la señora.

También se reveló el jurado oficial de esta edición, compuesto por el periodista David Martos, el director de cine Koldo Serra y la actriz Maru Valdivieso. Ayer mismo se supo que este año el premio Fantrobia, que reconoce a las figuras emergentes dentro del género, va a parar a la joven Aura Garrido (intérprete de El Cuerpo de Oriol Paulo) o de series como Crematorio o Ángel o demonio y que va a estrenar próximamente Stockholm (2012) y Viral (2012), los dos últimos largometrajes que ha rodado, y que se enmarcan dentro del género.

Es más, el cine estatal siempre ha sido una excelente cantera tanto de actrices (Belen Rueda o Manuela Velasco) como de directores de género fantástico, como son, Miguel Ángel Vivas, Nacho Vigalondo o los hermanos Álex y David Pastor; quienes también han recibido en ediciones precedentes el premio Fantrobia junto a otros nombres como el santurtziarra Oskar Santos o el catalán Kike Maíllo.

De hecho, el género fantástico se ha exportado siempre muy bien, sobre todo a la meca del cine. Ahí están el esperadísimo remake de Los Cronocrímenes de Vigalondo, que será dirigido por Steven Zaillian y producido por el todopoderoso estudio Dreamworks (propiedad de Steven Spielberg) o el reciente éxito de Mamá (de Andy Muschietti) coproducción canadiense-española que ha sido número 1 en el box-office de los Estados Unidos.

El FANT es, junto al Festival de Sitges, el Festival de cine fantástico y de terror de Donosti y el de Fantasporto (de Portugal), una de las citas ineludibles para el cine de género en la Península Ibérica, y una de las razones porque este tipo de cine goce de tan buena salud, y de un gran respaldo de crítica y público.

Sobre la marca Bilbao

Álvaro Fierro, además de ser periodista musical, y de co-escribir y co-dirigir conmigo 160 metros, una historia del rock en Bizkaia,  también está detrás de un proyecto de lo más interesante: su tesis doctoral «Métodos Cuantitativos Para El Análisis De La Reputación Online: Las Ciudades Como Marca», que nos la explica en su tercera colaboración en Bilbao Me Mata:

¿Se puede estimar el tiempo que va a tardar la gente en cambiar la percepción de un lugar? ¿Existe el Cultural Heritage Change (CHC)? La marca Bilbao como ejemplo.

Por Álvaro Fierro, alvaro.fierro@brand-mathematics.com.

Hace aproximadamente cinco años, mientras realizaba mi tesina de máster, preludio de a su vez mi tesis doctoral «Métodos Cuantitativos Para El Análisis De La Reputación Online: Las Ciudades Como Marca», empecé a leer revisión bibliográfica sobre imagen de marca de ciudades, place branding, destination brand o city marketing. En casi todos los artículos, algunos fechados en los años setenta, el común denominador era que la marca o las percepciones que se tienen de un lugar (municipio, región, ciudad, país, nación, etc.) eran tratadas desde un punto de vista conceptual y, por supuesto, cualitativo. Las múltiples definiciones, siempre acuñadas por autores anglosajones, sintetizaban el comportamiento del turista -consumidor a la hora de elegir un destino vacacional basándose en analizar el imaginario colectivo desde una perspectiva sociológica y antropológica, soslayando la condición económica del topic. A partir de ahí, tanto mi directora de tesis doctoral Beatriz Plaza como el autor de este artículo, unidos al experto en ciencia cuantitativa y compañero en la empresa Sergio Sánchez Herrero, vimos que se podían plantear modelos econométricos para orientar numéricamente esta percepción: inocularle un carácter cuantitativo a algo tan subjetivo como son las opiniones y calcular predicciones sobre la marca Bilbao (o cualquier otra) a corto, medio y largo plazo.

Sabemos qué una marca existe cuando una cantidad suficientemente grande del target la percibe de la misma manera, y que esto depende de las asociaciones que automáticamente hagamos de dicha marca. Por eso, un producto made in Germany nos da más seguridad que un made in Bangladesh; por eso París es la ciudad del amor y Andalucia está indefectiblemente unido al flamenco. Pero, ¿qué pasaba con Bilbao antes de la instauración del museo Guggenheim? Mejor dicho, ¿qué sucede actualmente en lo que respecta al cambio de opinión que tiene el foráneo y el propio ciudadano? Ya no metemos Bilbao dentro del saco de adjetivos grises. La impresión generalizada ha variado. Y a mejor.

Hace quince años, ni los gestores de política económica más optimistas estimaban el efecto tractor que este flagship bulding iba a reportar a Vizcaya y el País Vasco en general. En octubre de 1997, con un economista a los mandos, pocos creyeron que el arte vanguardista iba a convertirse el eje económico de una ciudad post fordista, y menos que a partir de ahí, la fertilización cruzada de esta tracción llegara a darle una vuelta de 180 grados al llamado botxo. Un moderno tranvía surcando la ciudad de una punta a otra, el dinamismo de un lujoso Palacio de Artes y Congresos antaño un astillero o la proliferación institucional de industrias creativas son la materialización de este efecto colateral al rebufo de la pinacoteca. Así pues, utilizando lo que en ciencias cuantitativas se denominan variables proxys, analizamos la web 2.0 de cara a buscar una serie temporal de opiniones sobre los distintos ítems que conforman la marca Bilbao (Guggenheim, por supuesto, pero también Teatro Arriaga, Plaza de Toros, Casco Viejo, Gastronomía, Banco Bilbao Vizcaya Argentaria o algunos con carácter negativo como Violencia) y estudiar así los cambios de tendencias estructurales que se han venido dando desde hace unos años a esta parte. Y es que vivimos no ya en el world of mouth, sino en el world of mouse. Entendemos que cuanto más “ruido” exista en la web sobre un elemento cualquiera, más importante es, tanto en lo bueno como en lo malo. O lo que es lo mismo, que haya mucha información web sobre Siria en estos momentos no quiere decir que esta sea positiva.

Por tanto, lo que se trata es de analizar día a día la neutralidad, negatividad o el deje positivo de los comentarios de la gente desde que desde que el e-tourism empezara a cobrar fuerza y los servicios de banda ancha crecieran en calidad de megas.

Las predicciones econométricas no daba lugar a dudas: a medio plazo, siempre sin tener en cuenta los shocks exógenos que puedan surgir y su previsión sea imposible de computar, a no ser que la astrología o el esoterismo sean consideradas ciencia, se puede concluir que el CHC de Bilbao es de tendencia positiva y creciente. Posteriormente, con técnicas estadísticas reducimos la multidimensionalidad de la muestra y llegamos a afirmar la fuerte y positiva correlación que existe entre noticias genéricas sobre Bilbao e incremento de turistas, o que un aumento de comentarios sobre el Athletic de Bilbao es más importante que las citas sobre el propio museo franquicia en pos de atraer más gente a la villa.

El CHC por tanto, permite baremar modelos matemáticos de simulación diferentes para, a la hora de plantear políticas públicas urbanas con objeto de polarizar gente, capital humano, crecer en exportaciones o gozar de mayores inversiones estimamdo el tiempo que la gente va a tardar en asociar una marca con lo que se está buscando. Lo que, obvia decir, no surge efecto de la noche a la mañana. Ni de un año para otro. Pero la apuesta va a ser más segura.