Jimmy Barnatán y el verano

Jimi4

“Uno se anima simplemente mirando”, dijo una vez Woody Allen. Se refería a que en todas las crisis de su vida, él siempre se precipitaba a la calle yendo a pasear por Nueva York para despejarse un poco la mente. Viendo el discurrir de la gente anónima por la vida, Woody relativizaba un poco sus problemas.

Hace un par de semanas bajaba por la calle Iturribide, pensando en mis cosas, y observé en la terraza del bar Melilla y Fez que estaba sentado el actor y músico Jimmy Barnatán charlando tranquilamente con dos amigos suyos. La conversación parecía bastante animada, y por un momento se me olvidaron las preocupaciones que llevaba en la cabeza.

En el momento en que le vi no sabía ni que se llamaba Jimmy, ni que fuera músico, ni escritor, tan solo me sonaba de secundario en El día de la Bestia (el niño al que exorcizan en el clásico de Álex de la Iglesia) y que había aparecido en la serie Los Serrano. Dos días más tarde, viendo Pasapalabra, Jimmy era uno de los invitados y era de lejos el que más preguntas respondió de los invitados famosos. Y me cayó bien otra vez.

new york blues

Y por fin el viernes pasado, en la primera vez que acudía al Hondarribia Blues, mira por dónde me encuentro Jimmy Barnatán & The Cocooners tocan allí. En el puesto de merchandising Jimmy vendía su novela New York Blues, libro que compré pensando que quizá se tratara de una señal. Es el relato contado en primera de persona de Berkonsky, un joven guionista que investiga la vida y muerte de un oscuro músico, vuelve a New York, después de muchos años de ausencia y con un sinfín de preguntas en la cabeza.

Siguiendo los consejos del monstruo de Frankenstein, alone bad, friends good (solo mal, con amigos bien), nada tan veraniego como disfrutar de un día soleado en una terraza tomando unas birras con tus colegas. Aunque tampoco esté tan mal leer un libro de alguien que has visto hasta tres veces en muy poco tiempo.

 

 

 

Anuncios

Juanito Ochoa y los recuerdos de infancia

La semana pasada fui a los anuales Rendez-vous franco-allemands de Cinéma (algo así como un encuentro profesional de productores y distribuidores franco alemanes) a Nancy, en La Lorena, región francesa fronteriza con Alemania y Luxemburgo de la que es originario por ejemplo Michel Platini, mi futbolista favorito de la infancia después del gran capitán del Athletic, Daniel Ruiz-Bazán, Dani. Tengo guardada una foto del Deia del partido de homenaje a Dani en el que aparece con sus botas colgadas en el vestuario del viejo San Mamés (de ahí aprendí la expresión “colgar las botas”)…

En definitiva lo cuenta magistralmente Patxo Unzueta en su libro A mí el pelotón referente al último partido de Piru Gainza con el Athletic: “yo no sabía que los héroes se pudieran retirar“.

Volviendo a Nancy, allí fui a hacer un pitch de mi próximo proyecto (del que no diré nada hasta que no esté encauzado por pura superstición). Pitch es una palabra inglesa procedente del Baseball en el que el jugador llamado pitcher es el encargado de lanzar la pelota al bateador y empezar el juego. Se supone que cuando en el mundo del cine haces un pitch, lanzas el anzuelo de tu proyecto a ver si alguien pica y te lo compra…

De Nancy también son famosos unos caramelos cuadrados de color de oro, los bergamotes. En la película El fabuloso destino de Amélie Poulain (Jean-Pierre Jeunet, 2001) la heroína interpretada por Audrey Tautou descubre en un zócalo de su casa, una vieja caja de Bergamotes de Nancy que contiene los recuerdos de infancia de un niño. Aquí está la magistral secuencia, en la que el propietario, Bretodeau, recoge la cajita que ha dejado Amélie en una cabina teléfonica.

Entre sus recuerdos de infancia figuraban una foto de un futbolista, una miniatura de ciclista que le hace recordar aquel Tour de Francia de 1959 ganado por Bahamontes, y también unas canicas que le hacen rememorar un día trágico en la escuela. Y después Bretodeau cuenta en el bar, al calor de dos cognac. “Es curiosa la vida. Cuando eres niño el tiempo no pasa y luego sin darte cuenta tienes 50 años. Y de la infancia lo único que te queda cabe en una cajita oxidada.”

En el documental Zu zara nagusia quise hacer una secuencia parecida a esta. Los protagonistas, Gorka Vélez y Lander Saez, entregaban a José Ángel Iribar una vieja caja de puros habanos que contenía unos cromos: los héroes de infancia de la generación de mi padre o de Patxo Unzueta (Piru Gainza), de la nuestra propia (Dani y Rocky Liceranzu) y también un cromo del entrenador Juanito Ochoa, el hombre que confió en Iribar y le hizo titular. Ochoa (Juan Ochoantesana Milikua, en la foto de abajo cuando fue entrenador del Sabadell) era el primo de mi amama Mari Milikua, a la que ayudó, a ella y a sus cuatro hermanos, a salir adelante durante el franquismo. Iribar se deshizo en elogios hacia Ochoa y hacia Gainza, y fue un momento muy emocionante.

Juanito Ochoa

Sin embargo la secuencia no la monté finalmente porque estaba mal planteada. Desde aquí mis disculpas a Iribar por mi impericia como director primerizo. La moraleja es que no se puede copiar algo tan descaradamente así como así y tampoco puedes plantear una secuencia como un paseo por la campa de los ingleses frente al Guggenheim, repleto de turistas en el momento de la grabación, y sacar de la nada una vieja caja de puros habanos que contiene recuerdos imborrables. No parece el sitio más apropiado. No es una cabina telefónica de la colina de Montmartre, como en Amélie.

La ironía del destino es que cuatro años después de Zu Zara Nagusia, rodando La Otxoa, sin complejos, planteamos una secuencia en la que José Antonio Nielfa explica que es, del antiguo restaurante el 8A de la calle San Francisco (hoy el Berebar), de donde proviene su apodo artístico de La Otxoa. Pues bien, el restaurante en cuestión, el 8A, pertenecía a Juanito Ochoa… pero me enteré de esto justo después del rodaje y tampoco lo metí en el documental.

Desde aquí mi recuerdo, a Juanito Ochoa y a mi amama, que en paz descansen.

El III Encuentro de guionistas

guinistas_30368_1

El III Encuentro de Guionistas Profesionales se celebra en el auditorio del Museo de Bellas Artes de Bilbao este viernes 18 y sábado 19 de octubre. Organizado por el sindicato de guionistas ALMA y el Fórum de Asociaciones de Guionistas Audiovisuales (FAGA), está apoyado por las asociaciones y sindicatos que forman esta última: AGAG (Asociación Galega de Guionistas), GAC-SIC (Guionistes Associats de Catalunya-Sindicat de Guionistes de Catalunya), EDAV (Escriptors de l’Audiovisual Valencià), y por último, la EHGEP (Euskal Herriko Gidoigileen Elkarte Profesionala), organizadores del evento junto a FAGA y de cuya junta directiva formo parte.

Hoy finaliza el plazo para la inscripción, así que si estás pensando en apuntarte, no lo dejes hasta el último momento, puedes hacerlo aquí y ahora. Puede que te interese conocer a compañeros de la profesión que solo conoces porque has visto su nombre en los créditos de alguna serie o película; saludar a gente que no ves hace tiempo, o puede incluso que del encuentro salga algún tipo de colaboración futura. Todo ello en torno a un txakolí, un patxaran o una coca-cola light, dependiendo del tamaño de la resaca.

Sin embargo lo realmente interesante son los paneles y el programa, ya que se centrarán en algunos de los temas más acuciantes de nuestra profesión, como la invisibilidad del guionista (con la participación de Begoña del Teso, Kike Maíllo, Sergio Sánchez y Natxo López), la situación actual del sector (con Xabi Puerta, Pedro Rivero, Fernando Navarro y Gregorio Muro), el acceso a mercados internacionales (José Luis Acosta, Nacho Faerna, Teresa de Rosendo, Josep Gatell, Jorge Dorado y Curro Royo), los nuevos modelos de negocio (Ana Hormaetxea, Pablo Hernández y muchos otros)…

El acto inaugural será presentado por Henrique Rivadulla Corcón, presidente de FAGA. El mismo viernes por la tarde Joanes Urkixo, presidente de EHGEP, dirá unas palabras en el cocktail de bienvenida, que tendrá lugar en la sala Chillida del Bizkaia Aretoa, junto al Museo (el que se pierda será porque quiere). Finalmente el acto de clausura del sábado estará protagonizado por una charla distendida entre Jorge Guerricaechevarría y Enrique Urbizu que será moderada por Carlos Molinero, presidente de ALMA.

Aún cuando persiste la crisis económica y la enconada hostilidad hacia el sector por parte del Gobierno, quizá sea este el momento en que más necesitemos foros de este tipo para reivindicar la creatividad, el oficio de contar historias y nuestros derechos.

Además de los organizadores ya mencionados, como FAGA y EHGEP principalmente, no debemos olvidar a los demás colaboradores, instituciones y patrocinadores que han permitido que el encuentro tenga lugar como Bilbao Ekintza, Gobierno Vasco, Fundación Autor, SGAE, Dama, Fantory y muchos otros.

Nick Hornby, la sofisticación de lo simple

Anoche tuvimos la oportunidad de estar presentes en la entrevista que le hizo el escritor barcelonés Kiko Amat a Nick Hornby en la sala BBK, en uno de los momentos estelares de la cuarta edición de La Risa de Bilbao. La ocasión lo merecía mucho y la sala BBK registró una gran entrada de público con ganas de escuchar esta amena conversación entre dos escritores que, además de deber mucho a la cultura Pop, tienen infinidad de puntos en común.

Debo reconocer que desconozco la obra de Amat (y espero enmendar esto lo antes posible), pero por lo que ayer contó, la novela de Hornby Alta Fidelidad es uno de sus libros de cabecera, un regalo de su madre, que le hizo plantearse su vida y decirse: “yo soy como este tío, quiero hacer esto, escribir así”. O algo parecido.

La charla entre ambos arrancó con una referencia a la literatura de humor. Para Amat pocas cosas tan reduccionistas como decir que el estilo de Hornby es solo humorístico, porque hay muchos elementos en su universo que no te hacen reír y que te ponen realmente tristes. Aquella tendencia suicida de la madre en About a boy, la relación padre divorciado-hijo en Fever Pitch, etc.

Después mencionaron sus influencias respectivas: Amat citó, creo, no estoy seguro, al escritor Richard Brautigan y Nick Hornby dijo que leyó en su adolescencia la revista de rock New Musical Express, NME. (Al final de Alta Fidelidad, el protagonista Rob Fleming, alter ego de Hornby, hace una lista de sus 5 trabajos ideales de todos los tiempos y dice que hubiese dado todo por haber sido redactor en la NME durante finales de los 70 con la explosión del punk y la movida de The Clash, Sex Pistols,… ).

Hubo un momento realmente interesante en la entrevista cuando se habló de gustos musicales. Amat le preguntó a Hornby si, como Rob Fleming calificaba a la gente en función de su colección de discos, tenía algún sentido juzgar de esa manera. Hornby entonces habló de un libro de un tal Carl Wilson sobre Céline Dion Let’s Talk About Love: A Journey to the End of Taste (Hablemos de amor: Un viaje hasta el fin del gusto) en el que el autor analiza y profundiza en la carrera de una cantante tan despreciada por el público indie como Dion, lo más anticool habido y por haber.

Y esto lo enlazó Hornby con su concepto sobre la sofisticación simple de las canciones Pop. Para él una canción ha de ser creada a partir de una idea simple para después añadirle otra idea simple (o melodía o arreglo) y de esta forma llegar a un tema sofisticado. Sin embargo muchas veces, y eso es lo que él reprocha a algunos músicos de hoy en día, se empieza por lo complejo o sofisticado para llegar al simplismo, entendido esto como algo negativo.

Bueno, no sé si dijo esto exactamente pero eso fue al menos lo que entendí yo.