Robin Williams: Carpe Diem


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Justo este pasado domingo viendo La mujer del quinto con Ethan Hawke de protagonista volví a pensar en El Club de los Poetas Muertos (Peter Weir, 1989), una película que habré visto decenas de veces, la mayoría de ellas en su versión original y sin subtítulos pues me compré el VHS inglés justo cuando salió. Vi Dead Poets Society tantas veces que me aprendí de memoria los diálogos y todavía hoy, cuando tengo que hablar en inglés, me sirvo de algunas expresiones de la película.

Hay dos escenas que comparten Robin Williams (el profesor Keating) y Ethan Hawke (Todd Anderson) del maravilloso guión de Tom Schulman (por el que ganó un Oscar) que me apetece recordar:

Empiezo por la del final, cuando Keating irrumpe en la clase de la que ha sido expulsado y va a a recoger sus cosas. Si no la has visto y estás leyendo esto, posiblemente te esté arruinando el final de la película… Dice Keating: “I came for my personals, should I come back after class?”, “Get them now Mr. Keating!” le responde Mr Nolan. Cito estas réplicas de memoria, no he ido a buscarlas a ningún sitio. Una vez que Mr Keating ha recogido sus “personals” y se dispone a marcharse, Todd Anderson se levanta y le pide perdón por haber firmado los papeles de expulsión, y en seguida dirigirse a Mr Nolan (“But it wasn’t his fault!”, le dice)… Se vuelve a sentar, pero de nuevo justo cuando Keating está a punto de cruzar el umbral de la puerta, Todd se levanta y grita: “Oh captain, my captain!”

La segunda es cuando Keating saca a Todd a la pizarra y le hace gritar, sacar lo que lleva dentro, “a barbaric Yawp”. Izaskun Arandia me envió este enlace que es una entrevista que le hicieron a Tom Schulman. A partir del minuto 15:00 hay una lectura de la escena en cuestión por parte de tres estudiantes…

También es inolvidable la escena del Carpe Diem: Keating les muestra a sus alumnos fotografías de antiguos estudiantes para decirles a los nuevos que aquellos alumnos, aquellos que tenían los mismos sueños y las mismas ganas de comerse el mundo que ellos, se encuentran ahora criando malvas : “Carpe diem, boys. Make your lives extraordinary!”.

El primer día de rodaje de Zu Zara Nagusia (en abril de 2008), los protagonistas del documental Gorka Vélez y Lander Saez se encontraban con el jugador histórico del Athletic Rafa Iriondo en la bodeguilla de Indautxu, en cuyas paredes hay fotos antiguas de jugadores del Indautxu FC y del Athletic Club. Hay una foto de cuando el Athletic ganó la Copa en 1944 en la que aparece toda la plantilla de jugadores, técnicos y  la directiva. Es conmovedor (y bastante triste) cómo Iriondo va enumerando a los que están ya muertos de la vieja foto, que son todos salvo él.

En La Otxoa, sin complejos hay otra escena parecida. Jose Antonio, La Otxoa, está en su bar viendo fotos de sus amigos y dice mientras ve las fotos algo así como que le hubiera gustado recordar los viejos tiempos con sus amigos ya desaparecidos.

Pero no son los únicos ejemplos de “escena-carpe diem”. También en una de las últimas secuencias de Los Descendientes (Alexander Payne, 2012), George Clooney regresa al hogar y se queda mirando viejas fotos de la familia.

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Volviendo a Robin Williams, después de El club de los poetas muertos llegaron Hook, El rey pescador y El indomable Will Hunting por la que ganó el Oscar a mejor interpretación secundaria en 1998, pero aquel Mr Keating quedará para siempre. En la época en la que vi la película tantas veces, creía que estas las hacían los actores, no sabía ni qué era un guión, ni lo que hacía un director. Ese interés por cómo se hacían las películas me vino bastante más tarde.

No sé qué significado puede tener la muerte de Robin Williams a los 63 años pero como Mr Keating les susurraba al oído a sus alumnos en la escena-carpe diem: “Aprovechad el momento, chicos… Haced de vuestra vida algo extraordinario!”.

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