Bilillo. El Sur de Armenia

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El pasado viernes Jose Ignacio Dermit, Bilillo y los Sullos presentaron su segundo disco El Sur de Armenia. Los Sullos no son otros que los míticos Edu Basterra, a quien agradeció haberle ayudado a volver a los escenarios, Jose López Iturriaga y Juan Pelaez, estos dos últimos componentes del grupo de pop de los 80, Los Santos, y también los jóvenes Galder Creo a la batería y el acompañamiento en la voz de Ainara en uno de los grandes temas del disco “Subiendo lentamente al cielo”.

Fue un día muy especial, de esos que hay que marcar en rojo en la agenda, porque además de considerarme un devoto de todos los temas que ha compuesto Bilillo en este y en el anterior LP de 2009, Vago, la presentación tuvo lugar en la Sala Cúpula del Teatro Campos Elíseos, el mismo recinto que el memorable homenaje de Bilillo a The Kinks, para mí el descubrimiento de que en los 80 no todo era punk en Bilbao. Tampoco faltó Jerry Corral, el organizador del evento e ideólogo de los Izar & Star.

En la entrevista que Mónica Sánchez Gato le hizo en genetikarock (que puedes leer íntegra aquí), Bilillo hablaba de Errol Flynn (que aparece citado en dos canciones del disco El Sur de Armenia), que aunque los menores de 35 años no lo conozcan (como dijo durante el concierto), para su “alma infantil” representaba “la encarnación de lo máximo a lo que podía aspirar un ser humano: el valor, la generosidad, el ingenio y la fuerza del héroe, mezclados con la ligereza, el descaro y la ironía, sin ninguna de las cualidades desagradables que suelen tener los triunfadores ceñudos o los antihéroes desengañados que pueblan las películas y novelas adultas. “

Y creo que es así como debe entenderse El Sur de Armenia y también la alternativa Bilillo. Se trata de un concepto alejado de las modas pasajeras, pero comprometido con escribir grandes canciones, que son historias en sí mismas. Llegando a ser melancólico y vitalista en su mejor momento, al estilo de Elvis Costello o The Beatles, con temas como “Alegría y Felicidad”, sus dos chicas favoritas, o “Insectos” cuyo comienzo “como insectos chocando, una vez y otra vez, contra el terco cristal,…” es una de las mejores metáforas que he escuchado hace bastante tiempo.

Y solo por esta metáfora, El Sur de Armenia ya es mucho.

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Nick Hornby, la sofisticación de lo simple

Anoche tuvimos la oportunidad de estar presentes en la entrevista que le hizo el escritor barcelonés Kiko Amat a Nick Hornby en la sala BBK, en uno de los momentos estelares de la cuarta edición de La Risa de Bilbao. La ocasión lo merecía mucho y la sala BBK registró una gran entrada de público con ganas de escuchar esta amena conversación entre dos escritores que, además de deber mucho a la cultura Pop, tienen infinidad de puntos en común.

Debo reconocer que desconozco la obra de Amat (y espero enmendar esto lo antes posible), pero por lo que ayer contó, la novela de Hornby Alta Fidelidad es uno de sus libros de cabecera, un regalo de su madre, que le hizo plantearse su vida y decirse: “yo soy como este tío, quiero hacer esto, escribir así”. O algo parecido.

La charla entre ambos arrancó con una referencia a la literatura de humor. Para Amat pocas cosas tan reduccionistas como decir que el estilo de Hornby es solo humorístico, porque hay muchos elementos en su universo que no te hacen reír y que te ponen realmente tristes. Aquella tendencia suicida de la madre en About a boy, la relación padre divorciado-hijo en Fever Pitch, etc.

Después mencionaron sus influencias respectivas: Amat citó, creo, no estoy seguro, al escritor Richard Brautigan y Nick Hornby dijo que leyó en su adolescencia la revista de rock New Musical Express, NME. (Al final de Alta Fidelidad, el protagonista Rob Fleming, alter ego de Hornby, hace una lista de sus 5 trabajos ideales de todos los tiempos y dice que hubiese dado todo por haber sido redactor en la NME durante finales de los 70 con la explosión del punk y la movida de The Clash, Sex Pistols,… ).

Hubo un momento realmente interesante en la entrevista cuando se habló de gustos musicales. Amat le preguntó a Hornby si, como Rob Fleming calificaba a la gente en función de su colección de discos, tenía algún sentido juzgar de esa manera. Hornby entonces habló de un libro de un tal Carl Wilson sobre Céline Dion Let’s Talk About Love: A Journey to the End of Taste (Hablemos de amor: Un viaje hasta el fin del gusto) en el que el autor analiza y profundiza en la carrera de una cantante tan despreciada por el público indie como Dion, lo más anticool habido y por haber.

Y esto lo enlazó Hornby con su concepto sobre la sofisticación simple de las canciones Pop. Para él una canción ha de ser creada a partir de una idea simple para después añadirle otra idea simple (o melodía o arreglo) y de esta forma llegar a un tema sofisticado. Sin embargo muchas veces, y eso es lo que él reprocha a algunos músicos de hoy en día, se empieza por lo complejo o sofisticado para llegar al simplismo, entendido esto como algo negativo.

Bueno, no sé si dijo esto exactamente pero eso fue al menos lo que entendí yo.