Estreno de #160metros en ETB2

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Esta noche a partir de las 23:30 se estrena en ETB2 160 metros, una historia del rock en Bizkaiadespués de Aupa Josu, lo nuevo de Borja Cobeaga, dentro de un especial del programa mítico, La Noche de…

No se me ocurre mejor colofón a la andadura que ha tenido a lo largo de este año nuestro documental, tras su presentación en el Museo Guggenheim en el Festival Zinebi55 el pasado 16 de noviembre de 2013. Y en un año, este de 2014 que está a punto de terminar, que empezamos con tan buen pie ganando el Premio al Mejor Documental en el Dock of the Bay de Donosti y con las posteriores selecciones tanto en el mejor festival de cine documental del Estado (Documenta Madrid), como en el In-edit de Barcelona, seguramente el mejor en cuanto a festivales de cine documental musical del mundo. Sin olvidar además otros muchos sitios donde se ha proyectado y en los que tenido tanta buena acogida, como por ejemplo en Zumaia hace apenas un mes.

Antes de escribir este post creía que ya se había dicho todo sobre 160 metros… hasta que me he puesto a leer los comentarios de youtube. Los hay que defienden a muerte nuestra historia y también quiénes se lamentan de que haya grupos que no estén, o también otros estilos, como si solo hubiese habido punk y Getxo Sound en la época que hemos tratado. Y sí, es cierto, que había mucho más de lo que sale en los 65 minutos de metraje, pero como siempre hemos comentado Álvaro Fierro y yo, es muy difícil meter a todo el mundo en tan poco tiempo y además solo pretendíamos contar UNA historia, no LA historia, para que además de que la disfrutase nuestro entorno también pudiese hacerlo gente de otros lugares. Al contrario que nuestro barquito, el Euskal Herria, cuyo diseño gráfico corrió a cargo de Vudumedia, queríamos surcar otras aguas además de las de nuestra ría…

Prefiero no enlazar ninguno de los tres capítulos que están en youtube para que quien no lo haya visto, pueda ver los 5 capítulos al completo por la tele. Sí que enlazo dos canciones, que no sé si será lo mejor de los sonidos musicales que aparecen de 160 metros…, pero aquí van: Revolution nº10 de Los Clavos (arriba), que escuché mucho en su época, y Bihotzak sutan de Zarama, que es un tema que he descubierto gracias a este trabajo:

Por último, quiero agradecer personalmente a tres personas que han sido muy importantes para que esto se materialice. A Izaskun Arandia por su ayuda inestimable con los archivos ingleses que utilizamos en el segundo capítulo, que en mi opinión es el más redondo de los cinco. A Asier Guerricaechebarria por cedernos (él y Javi Echániz) el título de 160 metros, que le ha dado un gran sentido al relato. Y por último a mi padre porque aunque no se mencione, ni tampoco aparezca en las imágenes de archivos, él ha sido uno de los principales artífices para que se llevara a cabo el cambio de ciudad industrial a ciudad de servicios que es Bilbao hoy en día.

Pero esa, como dice Enrique Santana del Baldos de Uribarri, esa es otra historia…

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La fiesta de la música del 2009

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París, 21 de junio de 2009, fiesta de la música. En la vida hay días que nunca se olvidan y este fue uno de ellos. Presentaba mi primera película (Zu Zara Nagusia) en la sala Reflet Medicis y tuve el privilegio de contar con Jose Antonio Nielfa, La Otxoa, que actuaba por la noche en un concierto titulado “En la puta rúe”.

Pensé que sería divertido tener a uno de los precursores del movimiento Gay del Estado hablando con pasión… de fútbol. Y realmente se emocionó recordando ante el auditorio que él pudo llegar a ser jugador profesional del Athletic “… si no llega a ser porque nací folclórica”.

Durante el concierto mis amigos franceses disfrutaron de lo lindo con un repertorio de coplas y ritmos bailones, sobre un fondo de música pregrabada, interpretado por un hombre con peluca rosa, ajustado vestido de lentejuelas y zapatos de tacón. Y allí me di cuenta del potencial cinematográfico de la vida de este personaje tan original. José Antonio se ríe con cariño de lo absurdo del destino y te enseña a vivir sin miedo, sin prejuicios ni remilgos, a vivir sin complejos.

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El resultado fue la película La Otxoa, sin complejos que la estrenamos en París un nuevo 21 de junio (2013), en el Ciné Chaplin dentro del Festival Différent (las dos fotos son de aquella tarde), con La Otxoa como estrella invitada al posterior concierto.

Me encanta una escena de Atrapado en el tiempo (Harold Ramis, 1994) en la que Phil (Bill Murray) se lamenta ante sus beodos compañeros de barra de no poder repetir aquel día en que conoció una chica en las Islas Bermudas y que hicieron el amor como nutrias hasta el amanecer.

En mi caso volvería a aquel gran 21 de junio de 2009.

Asier eta biok

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Ayer fui a los cines Zubiarte a ver el documental Asier eta biok (Amaia Merino y Aitor Merino, 2013), un largometraje sobre el conflicto vasco narrado cámara en mano y en primera persona por el actor (y a partir de ahora documentalista) Aitor Merino sobre su relación con su amigo de infancia Asier Aranguren, antiguo preso de ETA que fue de nuevo detenido hace apenas dos semanas

Ambos crecieron en Barañain, cerca de Iruña, iban a la misma escuela y sacaban parecidas malas notas. Años después, cuando Aitor Merino ya era una cara conocida del cine español (gracias sobre todo a Historias del Kronen (Montxo Armendariz, 1995)), Asier desaparece y Aitor recibe una carta de aquel, contándole que había ingresado en ETA y esto le hace a este plantearse interrogantes como el tener que explicárselo a sus amigos de Madrid, pero también y sobre todo a sí mismo.

El documental está lleno de emoción; de momentos como en el que la madre, en torno a la mesa de la cena de Nochevieja, confiesa que se siente orgullosa de que su hijo fuera encarcelado por antimilitarista pero no por su militancia en ETA; o el reencuentro de Asier, tras 8 años de prisión en Francia, con su tía abuela…

Es interesante también cuando Asier recupera su DNI, tras su paso por la cárcel, y esto le produce sentimientos encontrados: en absoluto se siente español pero no puede evitar una sensación de alivio por haber vuelto a una cierta “normalidad” ciudadana.

Por otro lado, en junio del 2011 rodamos en exteriores de Pamplona el largometraje La Conspiración de Pedro Olea. Recordemos esta historia: el general Mola dirige una conspiración destinada a derrocar al Gobierno Republicano y para ello se centra en unir las fuerzas de los militares anti-republicanos, de los falangistas, de los requetés y sí, también de… la Iglesia.

Para ello necesitábamos recrear aquella Pamplona republicana de 1936 en localizaciones como la Catedral, y también debíamos izar la bandera republicana en la Diputación de Navarra y en el balcón del Ayuntamiento. Nos fueron denegadas las dos primeras peticiones, pero en cambio, se nos permitió izar la bandera republicana en la Casa Consistorial con una frase lapidaria, por parte de la persona que nos concedió la autorización, que no olvidaré nunca: “mientras no sea la ikurriña”, dijo.

En Asier eta biok, Asier Aranguren, tres días después de su liberación, asiste al chupinazo de los sanfermines de 2010, y ve desde un balcón cómo la policía se lleva una ikurriña: “dejan izar cualquier bandera, todas, menos la ikurriña.”

Lo irónico de la historia es que Aitor Merino era uno de los actores de La Conspiración, y me imagino que se encontraría editando en aquellos momentos Asier eta biok que posteriormente obtuvo el premio Irizar (destinado a promover la creación vasca) en la pasada 61 edición del Zinemaldia de Donostia.

Sin duda es esta una historia que muestra, a través del prisma de la amistad y la historia personal, que es posible un presente y un futuro de entendimiento y de reconciliación.

160 metros, mejor documental en el Dock of the Bay

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Nuestro largometraje documental 160 metros: una historia del rock en Bizkaia ha resultado ganador del premio al Mejor Documental en el Festival de Cine Documental Dock of the Bay este pasado domingo en Donostia, premio “ex aequo” junto a One Minute for Conductors de Elena Goatelli y Ángel Esteban.

El jurado destacó la capacidad de ambos documentales “para transmitir la historia que se habían planteado y lo han hecho de una manera especial, cada una en su ámbito”. Somos pues los sucesores en el palmarés, de este prestigioso festival de documentales musicales, de Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul) vencedor en la pasada edición. Ahí dejo eso.

El viernes 160 metros… se proyectó en los cines Trueba del barrio de Gros contando con un gran asistencia de público (a pesar de que coincidía con un concierto en Intxaurrondo) y con un jugoso debate posterior moderado por Rodri, periodista y miembro del comité de selección, que posteriormente en la fiesta celebrada en la sala Bukowski me reconoció que 160 metros… era uno de los documentales que más le habían gustado, sobre todo, por la parte en la que cruzamos el puente Bizkaia, pasando de la margen izquierda al Getxo Sound de la derecha; aquí está la reseña que hizo. Y además la respuesta del resto del público presente también fue fenomenal.

Ricardo Aldarondo, periodista de cultura y crítico de cine del Diario Vasco y de, entre otras, la revista de cine Dirigido por, escribió en twitter: “dejó muy buen sabor de boca en Dock of the Bay ‘160 metros: una historia del rock en Bizkaia’, curiosa de formas y que transmite veracidad.” Frases así son las que uno necesita releer en los días lluviosos y tristes.

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Tiene su gracia que un documental vizcaíno haya ganado un premio en Donostia. Además de desmontar la tópica rivalidad y los estereotipos que tenemos unos de otros, es un orgullo que en una ciudad como la capital guipuzcoana, tan vinculada al cine y a la música, con sus otros dos magníficos festivales como el Zinemaldi o el Jazzaldi, tengamos una inmejorable continuidad después de la presentación de 160 metros…, en su hábitat natural, en el Museo Guggenheim durante la pasada 55 edición del Festival de ZINEBI.

Y nosotros, claro, encantados. Después de un año desde que empezamos este proyecto con el crowdfunding, este premio supone un espaldarazo para seguir en la brecha, contando historias y tratando de vivir de ello.

El hombre que amaba a los perros o lo que pudo ser y no fue

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En La Otxoa, sin complejos hay una secuencia (aquí arriba), de las muy míticas, que rodamos en el Garden de Deusto en la que Jose Antonio Nielfa (en la piel de La Otxoa) habla de uno de sus referentes: Dolores Ibarruri, La Pasionaria. Al referirse a ella dice en concreto: “Yo de mayor quiero ser como ella… Y con aquellas pelotas que tenía y además de Gallarta, de la zona minera“.

Es una secuencia que me encanta porque, además de lo bien que está La Otxoa hablando de la dirigente comunista, célebre en todo el mundo por su discurso y posterior eslogan contra el fascismo ¡No pasarán!, su contenido me llena de orgullo de vizcaíno, si así se puede llamar a este sentimiento regionalista del que, desgraciadamente para mí, no me he curado todavía del todo.

En cambio a mi amigo y productor del documental La Otxoa, Jean-Michel Rodrigo, nieto de anarquistas andaluces y militante trotskista de Ivry-sur-Seine (histórico municipio del sur de París cuyo alcalde es comunista), no le hacía mucha gracia aquella secuencia y medio en broma, medio en serio (entonces pensaba yo, ahora no lo tengo tan claro), me decía: “La única pega del documental es que se cite a la estalinista Ibarruri”.

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Y después Jean-Michel me dejó el libro Homenaje a Cataluña de George Orwell y me recomendó también la lectura de El hombre que amaba a los perros del escritor cubano Leonardo Padura.

En Homenaje a Cataluña Orwell cuenta su andadura en la Guerra Civil, desde que llegó en el otoño de 1936 a Barcelona y conoció la Utopía: la revolución triunfante de la CNT (Confederación Nacional del Trabajo, anarquistas) y el POUM (Partido Obrero de Unificación Marxista) al que se integró para ir a luchar al frente de Aragón.

Herido en el brazo, a su regreso a Barcelona, Orwell vio cómo todo se fue a la mierda en apenas unos meses no quedaba nada de aquella revolución comandada, entre otros, por Andreu Nin y además, lo que era mucho más terrorífico, los anarquistas, comunistas y poumistas se estaban asesinando entre ellos, completamente ajenos a lo que sucedía en el frente de guerra.

Homenaje a Cataluña fue publicado por primera vez en 1938, entonces no se sabía quién estaba o quienes estaban detrás de estos asesinatos, de todo este horror, dentro del bando republicano en Cataluña.

En El hombre que amaba a los perros, novela publicada en 2009, Padura narra primero las peripecias de Liev Davídovich Bronstein alias Trotski, líder junto a Vladimir Ilich Lenin de la Revolución Bolchevique (conocida como la Revolución de Octubre) de 1917, obligado por Josif Stalin (secretario general del comité central del Partido Comunista de la URSS desde 1922, responsable, según las estimaciones del investigador Robert Conquest, de la muerte de unas 20 millones de personas) a un exilio forzado a través de Turquía, Noruega y México durante la década de los años 30 del siglo pasado; segundo, la historia de Ramón Mercader del Río, comunista catalán, que pasó a la historia como el asesino de Trotski, y por último, la vida de un escritor cubano, Iván Cárdenas, que conoce al hombre que amaba a los perros, cuya identidad prefiero no revelarte porque me encantaría que si lees esto te apetezca leer la novela.

El hombre que amaba a los perros (me costó unos 20 € en Elkar; te lo prestan gratuitamente en la mediateka de AlhóndigaBilbao) es uno de los mejores libros que he leído nunca; por cómo está escrito y porque el autor, aunque te lleve a una increíble historia de traiciones, de mentiras y de miedo, lo hace de una forma que no puedes hacer otra cosa que devorar la novela… Y aunque, al igual que en Homenaje en Cataluña, sepas cómo acabe; aunque sigas admirando el legado de La Pasionaria; y aunque te joda pensar en lo que pudo ser y no fue, la historia que cuenta magistralmente Padura merece la pena ser conocida.

 

Juanito Ochoa y los recuerdos de infancia

La semana pasada fui a los anuales Rendez-vous franco-allemands de Cinéma (algo así como un encuentro profesional de productores y distribuidores franco alemanes) a Nancy, en La Lorena, región francesa fronteriza con Alemania y Luxemburgo de la que es originario por ejemplo Michel Platini, mi futbolista favorito de la infancia después del gran capitán del Athletic, Daniel Ruiz-Bazán, Dani. Tengo guardada una foto del Deia del partido de homenaje a Dani en el que aparece con sus botas colgadas en el vestuario del viejo San Mamés (de ahí aprendí la expresión “colgar las botas”)…

En definitiva lo cuenta magistralmente Patxo Unzueta en su libro A mí el pelotón referente al último partido de Piru Gainza con el Athletic: “yo no sabía que los héroes se pudieran retirar“.

Volviendo a Nancy, allí fui a hacer un pitch de mi próximo proyecto (del que no diré nada hasta que no esté encauzado por pura superstición). Pitch es una palabra inglesa procedente del Baseball en el que el jugador llamado pitcher es el encargado de lanzar la pelota al bateador y empezar el juego. Se supone que cuando en el mundo del cine haces un pitch, lanzas el anzuelo de tu proyecto a ver si alguien pica y te lo compra…

De Nancy también son famosos unos caramelos cuadrados de color de oro, los bergamotes. En la película El fabuloso destino de Amélie Poulain (Jean-Pierre Jeunet, 2001) la heroína interpretada por Audrey Tautou descubre en un zócalo de su casa, una vieja caja de Bergamotes de Nancy que contiene los recuerdos de infancia de un niño. Aquí está la magistral secuencia, en la que el propietario, Bretodeau, recoge la cajita que ha dejado Amélie en una cabina teléfonica.

Entre sus recuerdos de infancia figuraban una foto de un futbolista, una miniatura de ciclista que le hace recordar aquel Tour de Francia de 1959 ganado por Bahamontes, y también unas canicas que le hacen rememorar un día trágico en la escuela. Y después Bretodeau cuenta en el bar, al calor de dos cognac. “Es curiosa la vida. Cuando eres niño el tiempo no pasa y luego sin darte cuenta tienes 50 años. Y de la infancia lo único que te queda cabe en una cajita oxidada.”

En el documental Zu zara nagusia quise hacer una secuencia parecida a esta. Los protagonistas, Gorka Vélez y Lander Saez, entregaban a José Ángel Iribar una vieja caja de puros habanos que contenía unos cromos: los héroes de infancia de la generación de mi padre o de Patxo Unzueta (Piru Gainza), de la nuestra propia (Dani y Rocky Liceranzu) y también un cromo del entrenador Juanito Ochoa, el hombre que confió en Iribar y le hizo titular. Ochoa (Juan Ochoantesana Milikua, en la foto de abajo cuando fue entrenador del Sabadell) era el primo de mi amama Mari Milikua, a la que ayudó, a ella y a sus cuatro hermanos, a salir adelante durante el franquismo. Iribar se deshizo en elogios hacia Ochoa y hacia Gainza, y fue un momento muy emocionante.

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Sin embargo la secuencia no la monté finalmente porque estaba mal planteada. Desde aquí mis disculpas a Iribar por mi impericia como director primerizo. La moraleja es que no se puede copiar algo tan descaradamente así como así y tampoco puedes plantear una secuencia como un paseo por la campa de los ingleses frente al Guggenheim, repleto de turistas en el momento de la grabación, y sacar de la nada una vieja caja de puros habanos que contiene recuerdos imborrables. No parece el sitio más apropiado. No es una cabina telefónica de la colina de Montmartre, como en Amélie.

La ironía del destino es que cuatro años después de Zu Zara Nagusia, rodando La Otxoa, sin complejos, planteamos una secuencia en la que José Antonio Nielfa explica que es, del antiguo restaurante el 8A de la calle San Francisco (hoy el Berebar), de donde proviene su apodo artístico de La Otxoa. Pues bien, el restaurante en cuestión, el 8A, pertenecía a Juanito Ochoa… pero me enteré de esto justo después del rodaje y tampoco lo metí en el documental.

Desde aquí mi recuerdo, a Juanito Ochoa y a mi amama, que en paz descansen.

Estreno de #160 metros en el Guggenheim

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El próximo sábado 16 de noviembre, dentro de la sección Bertoko Begiradak del Zinebi 55, presentaremos el documental 160 metros, una historia del rock en Bizkaia en el auditorio del Museo Guggenheim. Han sido bastantes meses, casi un año, desde que empezamos con el crowdfunding, el rodaje, la edición y la presentación de los 3 primeros capítulos. Y al final, llegamos aquí, a la presentación del documental entero, con los capítulos 4 y 5, inéditos hasta ahora. Ni qué decir tiene que presentarlo en el auditorio del Guggenheim es un privilegio enorme. El año pasado pudimos presentar La Otxoa, sin complejos en el mismo lugar y en el mismo festival, y fue un inmenso placer.

Después de los estrenos de los capítulos (23 de mayo en la sala Bilborock, 17 de julio en el Evidence Café-Teatro y 26 de septiembre en el Kafe Antzokia), parece que a uno le queda muy poco nuevo qué decir, que no sea sobre los nuevos capítulos que cierran el documental y que se podrán disfrutar en primicia en el Guggenheim…

Me gustaría agradecer desde aquí a todos los que participaron en el crowdfunding (ya sea a través de sus aportaciones económicas, como en la cesión de archivos o simplemente apoyándonos y siguiéndonos en redes sociales), a todos los participantes (entrevistados, consultados, amigos y familiares) y a las instituciones que nos han apoyado (EITB, Euskaltel, Diputación de Bizkaia, Gobierno Vasco, los Ayuntamientos de Barakaldo, Bilbao, Getxo, Portugalete y Santurtzi, el Zinebi, etc)

Es el final de la producción y la postproducción, pero es también el comienzo de la vida del documental en festivales, y además el proyecto quedará plasmado con contenidos ampliados en http://www.160metros.com -entrevistas completas, material de archivo restaurado, audios, fotos y recortes de prensa-, así como eventos presenciales ligados al proyecto, desde conciertos a charlas debate. En breves los 5 capítulos que componen el documental estarán disponibles libremente en el docuweb.

Después de la proyección habrá un concierto en la sala BBK, a partir de las 22:00, en el que participarán componentes de grupos que han intervenido en el documental, ya sean de la margen izquierda o de la margen derecha: Los Clavos, Parabellum, Cujo o Distorsión…

El Guggenheim realiza un sorteo para conseguir invitaciones. Aquí está el enlace al concurso: https://www.facebook.com/guggenheimbilbaomuseo?sk=app_79458893817

Se estrena La Otxoa, sin complejos en París

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Llevaba más de un mes sin actualizar el blog. A la excusa de que estaba ocupadísimo, tengo que añadir que me he mudado de casa y ahora vivo en Santutxu, un barrio de rentas bajas pero emociones altas, que se decía en una película que vi hace no mucho tiempo. Bromas aparte, estoy muy contento con el cambio y me da la sensación de que empieza una nueva etapa en mi vida.

El pasado 23 de mayo estrenamos el primer capítulo de 160 metros en la sala Multibox de ETB y el Bilborock, y la verdad fue un auténtico éxito. La gente se quedó con ganas de más, y eso es lo que estamos preparando para el segundo y el tercer capítulo. Esperamos proyectar en primicia el segundo para mediados del mes que viene en el Evidence Café-Teatro.

Por otro lado, este viernes 21 de junio, día de la Fiesta de la Música, estrenamos La Otxoa, sin complejos en el cine Chaplin Saint-Lambert de París. Dentro del festival de cine Différent 6 !, muestra organizada por la asociación franco-española Espagnolas en París, presidida por la actriz Laura del Sol, y dirigida por José María Riba y Eva Roelens. Sobre todo a José María Riba le debo muchas cosas, no solo haberme apoyado con Zu zara nagusia y con La Otxoa, sin complejos; sino también haberme presentado a Alice de Andrade, sin la que difícilmente hubiera conocido a Jean-Michel Rodrigo, productor francés y principal artífice de que se hiciera La Otxoa… aportando la entrada de una televisión francesa como la TLT (Teletoulouse) y el apoyo del CNC (el Ministerio de Cultura francés) y la PROCIREP.

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El documental, que recordemos también es una coproducción de ETB y TVE, se proyecta a las 20:30 de la noche de este viernes 21, precedido por otro documental musical como es Zuloak (de Fermin Muguruza) a las 18:00.

Contará con la presencia de José Antonio Nielfa La Otxoa, de Jean-Michel Rodrigo y de un servidor. Además de la proyección del documental, a partir de las 22:00 habrá una actuación de La Otxoa junto a otros artistas.

Este viernes por lo tanto se cumplirán exactamente 4 años de aquella  Fiesta de la Música del 2009 en el que presentamos Zu zara nagusia en el Reflet Medicis y La Otxoa actuó después  ante un público que abarrotaba la rue Champolion, en un concierto titulado en la puta rue. Fue sin duda un buen domingo: uno de esos días que lo tienes marcado en tu calendario sentimental, vital, y que difícilmente podrás olvidar. Ahí comenzó una apasionante aventura cuyo resultado es lo que se va a ver este viernes en el cine Chaplin.

Si venir a Santutxu supone hoy el inicio de una nueva etapa, aquel 21 de junio de 2009 supuso el final de algo más que mi estancia en París, aunque yo por entonces no lo supiera, y tan solo viví el momento, asombrado por la capacidad de La Otxoa de conectar con un público francés que sentía un inmenso cariño hacia él.