Estreno de Fuego en el Festival de Gijón

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Esta noche se estrena la película Fuego (escrita, dirigida y producida por Luis Marías) dentro de la Sección Oficial del 52 Festival Internacional de Cine de Gijón que comenzó anoche y concluirá el próximo sábado 29 de noviembre.

Fuego es una producción de HISTORIAS DEL TIO LUIS, FAUSTO PRODUCCIONES, TORNASOL FILMS y EUSKADI MOVIE AIE con la participación de ETB y la TV3, con el apoyo del ICAA, del Departamento de Educación, Política Lingüística y Cultura del Gobierno Vasco y del Ayuntamiento de Bilbao.

Su rodaje tuvo lugar en localizaciones de Bilbao, Lekeitio, Gatika, Gorliz y Bermeo en los meses de marzo y abril de este año.

Esta es la sinopsis de Fuego: “Carlos es policía. Un día, una bomba en su coche mata a su mujer y deja sin piernas a su hija de 10 años. El resulta intacto. Once años más tarde parece otra persona. Vive en otra ciudad, Barcelona; tiene otro trabajo, en una importante empresa de seguridad y su hija parece haber superado aquel duro trauma, aunque ciertas secuelas sean imborrables. El, tras años de severo tratamiento psicológico, también parece volver a ser una persona a la que han dado una segunda oportunidad. Nada más lejos de la realidad. En lo más profundo de su ser solo hay cabida para un sentimiento que consume a los demás: el odio. Y un único objetivo: la venganza.”

Esta noche es entonces la presentación en el marco del festival, en el que tendrá lugar el photocall y la rueda de prensa. Allí estarán, entre otros, Jose Coronado, Aida Folch, Leyre Berrokal (en la foto de abajo estas dos) y Gorka Zufiaurre, el elenco principal de la película arropando a Luis Marías y Eduardo Carneros, productor ejecutivo y director de producción de Fuego, al que quiero mandarle un mensaje de enorme agradecimiento por haber confiado en mí como jefe de producción de esta valiente película.

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Todavía recuerdo cuando a principios de Febrero estábamos trabajando con la incertidumbre de no saber si íbamos a llegar al día señalado para empezar la pre-producción, cerrando la financiación y buscando localizaciones y unas oficinas centrales, que finalmente fueron las antiguas oficinas de Viviendas Municipales de la calle del Cristo.

También quiero agradecer al Ayuntamiento de Bilbao por que nos haya hecho posible sacarlo todo adelante, con un gran apoyo a nivel de logística y contactos, y espero no olvidarme de nadie: Agustin Atxa, Juan Baliño, Marije del Blanco y Sergio Braceras de Bilbao Ekintza; Javier Scheifler de Hacienda y Patrimonio del Ayuntamiento y la concejala Marta Ajuria; Andoni Aldekoa, consejero delegado del Ayuntamiento: Jose Luis Sabas, concejal de Obras y Servicios; Ernesto del Río, director del Zinebi; Andoni Madariaga e Iñigo Mujika de Espacio Público; Jesús Torre, de alumbrado público. Y también a Ibai Gómez, en la centralita de la policía municipal.

Y por supuesto, un agradecimiento muy especial a Viviendas Municipales, a Jose Mari Escolástico, Fernando Negrete y Félix Madariaga, que una vez más (después de Un mundo casi perfecto) vuelven a confiar y a colaborar con nosotros.

Por último, pero no les hago de menos (traducción absurda del inglés last but not least), un agradecimiento especial a todo el equipo de producción, y en especial, por su trabajo y profesionalidad, a Ángel González y a Mikel Alonso, sin olvidar también a Javier García O’Brien, Aritz Reyna, Manu Duarte y por último los hermanos Ander e Íñigo De la Fuente. Y por supuesto, en la oficina a mis queridos Jose Ortega, Rosa Landaburu y a María Maestre.

El estreno en salas de cine de Fuego tendrá lugar el próximo viernes 28 de noviembre y u distribución correrá a cargo de Syldavia Cinema. Aquí está el trailer:

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De Burgos para abajo

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Durante el pasado Zinemaldia tuve la ocasión de asistir a la proyección en Sección Oficial (aunque fuera de competición) de Lasa eta Zabala largometraje dirigido por Pablo Malo, escrito por Joanes Urkixo y producido por Joxe Portela (Abra Producciones). En la foto de abajo, estos tres últimos junto al elenco principal.

Lasa y Zabala (en Euskadi se mantendrá su versión 50% en euskera, 50% en castellano, mientras que en el resto del Estado será doblada al castellano), se estrena comercialmente este viernes 17 de octubre en salas de cine.

La proyección congregó a mucha gente que conocía, conocíamos, en mayor o menor medida, los hechos reales de la historia, y también a muchos de los que fueron sus principales protagonistas, como el abogado Iñigo Iruin (al que daba vida el actor Unax Ugalde), el forense Paco Etxeberria o los familiares de Lasa y Zabala.

Además el marco de la ciudad de Donostia-San Sebastián (la misma donde se encuentra el Palacio de la Cumbre, que fue sede del Ministerio de Asuntos Exteriores durante las estancias veraniegas de Franco allí, también la residencia del Gobernador civil de Gipuzkoa y donde fueron llevados y torturados Lasa y Zabala) lo hacía aún más significativo.

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La historia comienza en octubre de 1983. Los refugiados vascos (se intuye que estaban a punto de, o ya integrados en ETA, pero que eran sin duda dos chicos recién llegados al otro lado), Joxean Lasa y Joxi Zabala desaparecen en Bayona sin dejar rastro, precediendo a una oleada de atentados reivindicados por el GAL. Iñigo, el joven abogado de las familias, deberá enfrentarse a la creciente convicción general de que los dos jóvenes no aparecerán nunca…

Basado en el sumario del juicio, en el guión de Urkixo también hay algunos elementos de ficción, como la figura del ayudante del abogado. El filme está realizado de forma cruda y honesta, con un montaje directo y sin contemplaciones. En cuanto a las interpretaciones cabe destacar las de Oriol Vila y Francesc Orella en los papeles de Bayo y de Galindo, respectivamente, y sobre todo, la de Unax Ugalde, que en mi opinón es su mejor composición desde La Buena Nueva (Helena Taberna, 2009).

Sin ser ninguna obra maestra, Lasa eta Zabala es una de las mejores producciones vascas de los últimos años. Durante el Festival compartió protagonismo con otra producción vasca de altísimo nivel, Loreak, también en competición oficial pero en concurso, con El Negociador o Los tontos y los estúpidos, tres películas que aún no he visto, y finalmente con las premiadas Magical Girl y La Isla Mínima.

Lasa eta Zabala forma parte de ese tipo de películas (como En el nombre del padre, Jim Sheridan, 1994) que te remueven las tripas porque muestran, sin ningún atisbo de indiferencia, lo terrorífico de la condición humana, y te hacen reflexionar sobre la vigencia en nuestros días de la tortura (la violencia física y moral).

Como así lo indican las intérpretes de las hermanas de los asesinados al inicio de la película: “si de algo sirve esta infamia, que sea para que no vuelva a pasar algo así”.

Después de la proyección fuimos un grupo de gente a tomar algo a un bar para hablar de la película. Alguien dijo que esta película no será entendida de “Burgos para abajo”, y que pasarán más de 30 años para que en el resto de España se vean las cosas como se ven aquí.

Es verdad que a día de hoy existen dos realidades muy distintas, casi antagónicas. Por poner un ejemplo, en la pasada Semana Grande de Donosti, el alcalde de EH Bildu se tomaba una copa con una concejala del PP de la misma ciudad. Esto, que es asumido por parte de la mayoría de la sociedad vasca, no lo es tanto (en absoluto diría yo) de Burgos para abajo…

Sin embargo, estoy seguro de que pasará mucho menos de 30 años para que se perciban de forma similar ciertas cosas. La aparición de opciones políticas nuevas como Podemos, que promueven entre otras cosas que no se siga utilizando a las víctimas como arma política, servirá para que películas que hagan un ejercicio de memoria, como en el caso de Lasa y Zabala, sean vistas con normalidad en nuestro presente y futuro hacia la reconciliación.

Asier eta biok

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Ayer fui a los cines Zubiarte a ver el documental Asier eta biok (Amaia Merino y Aitor Merino, 2013), un largometraje sobre el conflicto vasco narrado cámara en mano y en primera persona por el actor (y a partir de ahora documentalista) Aitor Merino sobre su relación con su amigo de infancia Asier Aranguren, antiguo preso de ETA que fue de nuevo detenido hace apenas dos semanas

Ambos crecieron en Barañain, cerca de Iruña, iban a la misma escuela y sacaban parecidas malas notas. Años después, cuando Aitor Merino ya era una cara conocida del cine español (gracias sobre todo a Historias del Kronen (Montxo Armendariz, 1995)), Asier desaparece y Aitor recibe una carta de aquel, contándole que había ingresado en ETA y esto le hace a este plantearse interrogantes como el tener que explicárselo a sus amigos de Madrid, pero también y sobre todo a sí mismo.

El documental está lleno de emoción; de momentos como en el que la madre, en torno a la mesa de la cena de Nochevieja, confiesa que se siente orgullosa de que su hijo fuera encarcelado por antimilitarista pero no por su militancia en ETA; o el reencuentro de Asier, tras 8 años de prisión en Francia, con su tía abuela…

Es interesante también cuando Asier recupera su DNI, tras su paso por la cárcel, y esto le produce sentimientos encontrados: en absoluto se siente español pero no puede evitar una sensación de alivio por haber vuelto a una cierta “normalidad” ciudadana.

Por otro lado, en junio del 2011 rodamos en exteriores de Pamplona el largometraje La Conspiración de Pedro Olea. Recordemos esta historia: el general Mola dirige una conspiración destinada a derrocar al Gobierno Republicano y para ello se centra en unir las fuerzas de los militares anti-republicanos, de los falangistas, de los requetés y sí, también de… la Iglesia.

Para ello necesitábamos recrear aquella Pamplona republicana de 1936 en localizaciones como la Catedral, y también debíamos izar la bandera republicana en la Diputación de Navarra y en el balcón del Ayuntamiento. Nos fueron denegadas las dos primeras peticiones, pero en cambio, se nos permitió izar la bandera republicana en la Casa Consistorial con una frase lapidaria, por parte de la persona que nos concedió la autorización, que no olvidaré nunca: “mientras no sea la ikurriña”, dijo.

En Asier eta biok, Asier Aranguren, tres días después de su liberación, asiste al chupinazo de los sanfermines de 2010, y ve desde un balcón cómo la policía se lleva una ikurriña: “dejan izar cualquier bandera, todas, menos la ikurriña.”

Lo irónico de la historia es que Aitor Merino era uno de los actores de La Conspiración, y me imagino que se encontraría editando en aquellos momentos Asier eta biok que posteriormente obtuvo el premio Irizar (destinado a promover la creación vasca) en la pasada 61 edición del Zinemaldia de Donostia.

Sin duda es esta una historia que muestra, a través del prisma de la amistad y la historia personal, que es posible un presente y un futuro de entendimiento y de reconciliación.

Un documental comprometido en los Cines

El pasado jueves 22 de marzo, la productora IDEM 4, en la que estoy trabajando actualmente, estrenó el largometraje documental Al final del túnel – Bakerantza del director Eterio Ortega.

Producido por Alberto Rojo y basado en una idea original de Elías Querejeta, Al final del túnel – Bakerantza es un largometraje documental sobre el final de la violencia de ETA, en un momento clave para el futuro. De la mano de varios personajes cuyas vidas han girado o giran aún en torno a las consecuencias del “conflicto vasco”, Eterio Ortega explora en las raíces del nacionalismo y presenta un conjunto de experiencias, sentimientos y actitudes que permiten vislumbrar el final del sufrimiento y la esperanza de paz, libertad y reconciliación.

Lo más impactante es escuchar al preso etarra Kepa Pikabea (en la imagen de arriba) condenado a 28 años de carcel, renegar de la lucha armada y lamentarse por haber antepuesto «la libertad de mi pueblo a la dignidad humana». Es la primera vez en este país que alguien confiesa delante de una cámara  que ha matado un hombre y que se arrepiente de ello.

Por otra parte, el testimonio de Cristina Sagarzazu, viuda del ertzaina Montxo Doral, asesinado por ETA en 1996, es emocionante cuando relata cómo se sintió el día después del asesinato de su marido y veía que la gente salía a la calle y hacía sus compras como si nada pasara.

Es el tercer largometraje del director sobre este tema, tras Asesinato en febrero (2001) y Perseguidos (2004), todos ellos fruto de su colaboración con Elías Querejeta.

Al final del túnel – Bakerantza se puede ver actualmente en los cines MULTIS de Bilbao, los TRUEBA de Donostia y los GURIDI de Vitoria.