Representar a los guionistas

Junta directiva 02 marzo 2013

El pasado sábado 2 de marzo, en la sala autores del Teatro Campos de Bilbao, celebramos la asamblea de la Asociación Profesional de Guionistas de Euskal Herria, Euskal Herriko Gidoigileen Elkarte Profesionala. Para acortar, la AGV. Decidimos hacer repaso a las actividades de los últimos años, analizamos nuestra situación y la del sector, y fue asimismo la última asamblea de Javier Echániz como presidente.

La nueva junta directiva (arriba en la foto) quedó compuesta por, de izquierda a derecha, Ana Hormaetxea (vicepresidente), Izaskun Arandia (vocal), Joanes Urkixo (presidente), Javier Echániz (vocal), el autor de este blog (tesorero) y Asier Guerricaechebarria (secretario).

La gracia de la foto es que ante la ausencia física de David Sañudo (vocal; tuvo que estar en Madrid por motivos profesionales), el presidente saliente, Javier Echániz, muestra el correo electrónico impreso de David en el que confirma su candidatura a entrar en la Junta para que así apareciera en la primera foto de la nueva junta directiva.

Las dos caras nuevas son: la tolosarra, pero afincada en Donostia, Izaskun Arandia (guionista y productora de To Say Goodbye, documental de animación que fue presentado en el pasado Zinemaldia) y el gasteiztarra David Sañudo (guionista y director de ficción, que está terminando el cortometraje Agur).

Después de la asamblea, Eguzkiñe Aranzibia, coordinadora de la asociación, nos hizo la ya clásica foto de “ascensor con sobrecarga de guionistas”:

asamblez 02 marzo 2013

De izquierda a derecha, y después del que escribe lo que estás leyendo, están: Miguel Suaña (vocal saliente de la anterior junta), Joanes Urkixo, Asier Guerricaechebarria, Javier Echániz, Izaskun Arandia, Itxaso del Castillo, Ana Hormaetxea y mirando arriba, al cielo, acaso buscando la luz celestial, otro ex presidente de la asociación, Pedro Rivero.

Ayer 11 de marzo, ya con David Sañudo entre nosotros, tuvimos la primera reunión de la junta y charlamos sobre todo de: 1. El II Gidoi ingurua (la jornada de pitching organizada en colaboración con la Asociación de Productores IBAIA) que tendrá lugar el 23 de Abril en el Polígono de Zuatsu de Donostia; y 2. El III Congreso de guionistas del próximo octubre en Bilbao. De ambos acontecimientos, iré dando cuenta en el blog.

La AGV tiene el gran objetivo de representar los intereses generales de la profesión en sus relaciones con las administraciones del estado, de los gobiernos autonómicos y locales, e internacionales.

Asimismo, la representación, defensa y promoción de los intereses económicos, sociales, profesionales y culturales de los socios. En este campo, sobre todo hay que señalar, la asistencia jurídica. Muchas veces los guionistas nos hemos sentido desamparados ante algunos obstáculos con los que nos hemos encontrado al querer ejercer nuestra labor y cobrar por ello. Estamos trabajando para que el socio pueda tener asistencia jurídica y este será uno de nuestros grandes objetivos para este año.

Por último, seguiremos al pie del cañón en la labor formativa (prueba de ello son los numerosos cursos organizados en colaboración con la Fundación de Autor) y en los encuentros de guionistas internacionales; verdadero núcleo de promoción de la Asociación ante el público en general; también de Euskadi y nuestro territorio, ante autores y creadores internacionales de la talla de John Sayles, Thomas Bidegain o Jean-Claude Carrière, entre muchos otros.

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Diario de un festival: Jean-Claude Carrière

Este es el artículo que escribí para el catálogo del Zinebi sobre el guionista francés Jean-Claude Carrière (su último guión llevado al cine es El artista y la modelo de Fernando Trueba) que, de la mano de la Asociación de Guionistas Vascos y del propio Festival Zinebi, vendrá este martes 20 de noviembre a presentar a las 20:00 en el Museo Guggenheim la película Reencarnación (de Jonathan Glazer y con Nicole Kidman).

EL DISCRETO ENCANTO DE JEAN-CLAUDE CARRIÈRE

“Un guión es el camino que va de la oruga a la mariposa; un estado transitorio, una forma pasajera destinada a metamorfosearse y a desaparecer. Lo más normal es que al final de un rodaje tiremos el guión a la basura.” De esta forma tan honesta comienza Jean-Claude Carrière (Colombières-sur-Orb, Hérault, Francia) su libro Exercice du Scénario (La Fémis, 1990). Dramaturgo, historiador, novelista y guionista desde hace más de 60 años; escritor erudito y accesible a todo el mundo, Carrière ha firmado guiones para cineastas de la talla de Luis Buñuel, Pierre Étaix, Jacques Deray, Louis Malle, Jean-Luc Godard, Milos Forman, Peter Brook, Volker Schlöndorff, Andrzej Wajda, Wayne Wang  o Fernando Trueba.

Miembro de una modesta familia de agricultores, en su casa no había ni un solo libro, cuadro o fotografía; Carrière se mantendrá fiel a una divisa toda su vida: escribir y leer mucho. Siendo estudiante, debido a una enfermedad, escribe durante ocho meses su primera novela, que vería la luz años más tarde (1957) con el título de Lézard (Lagarto). Un día su editor le propone hacer una prueba para novelizar Las vacaciones del señor Hulot (Les Vacances de Monsieur Hulot) de Jacques Tati, lo que le supone entrar de lleno en el universo burlesco del gran cómico y en el del cine en general.

Durante el Festival de Cannes 1963, recién finalizada la escritura con Pierre Étaix de El pretendiente (Le Soupirant), Jean-Claude Carrière conoce a Luis Buñuel, que buscaba un joven guionista francés para su siguiente proyecto: Diario de una camarera (Journal d’une femme de chambre).

Su colaboración de más de 20 años da como resultado 9 guiones de largometraje de los que 6 fueron llevados a la gran pantalla y figuran entre las más altas cumbres del cine europeo: Bella de día (Belle de jour, 1967), La Vía Láctea (La Voie lactée, 1969), o El discreto encanto de la burguesía (Le Charme discret de la bourgeoisie, 1972), por ejemplo. Hay que destacar también otras colaboraciones con maestros como Volker Schlöndorff en El tambor de hojalata (Die Blechtrommel, 1979) y El amor de Swann (Swann in Love, 1984); o Milos Forman en Valmont (1989) y Los fantasmas de Goya (Goya’s Ghosts, 2002). Obtiene asimismo un notable éxito de crítica y público con las adaptaciones de Cyrano de Bergerac (Jean-Paul Rappeneau, 1990) y La insoportable levedad del ser (The Unbearable Lightness of Being, Philip Kaufman, 1988).

Es responsable del guión, con tintes autobiográficos, de Reencarnación (Birth, Jonathan Glazer, 2004), la historia de un niño de 10 años que, por el más terrorífico de los misterios, parece acordarse de todo lo que un hombre (Sean) y su mujer (Anna) han vivido. “Si perdiera a mi mujer y al día siguiente un pájaro se posara en mi ventana, me mirara fijamente y dijera: ‘Sean, soy Anna, he vuelto’, yo le creería y viviría con él”.  Es la primera frase de la película, extrañamente poética y premonitoria, pronunciada por el personaje de Sean, al que nunca veremos después de su muerte en la majestuosa secuencia de inicio.

En el 2011, Carrière publica Para matar el recuerdo. Memorias españolas, un libro sobre la idiosincrasia de la sociedad española. Al contrario que en Francia, en donde se sitúa la razón y la claridad por encima de todo, en España predomina lo irracional, la oscuridad y el despropósito. Se trata de una relación distinta con la realidad y el mundo. El dispositivo narrativo utilizado por Carrière es el siguiente: muestra los clichés, los aísla y los analiza para ver qué es lo que se esconde detrás de ellos. Lo que hay en nosotros, en definitiva, de oscuro, profundo e inextricable.

Por último, en el documental Carrière, 250 metros (Juan Carlos Rulfo, 2011), una incursión en su vida a través de los siete países en los que ha vivido, escribe varias cartas a sus hijos sobre su experiencia en estos países, y su forma de ver el cine y la vida.

250 metros es la distancia que separa su casa de Colombières-sur-Orb del cementerio…

Diario de un festival: El último hombre

Desde hoy, hasta el viernes 23 de noviembre, voy a tratar de escribir un post diario pues comienza el Festival Zinebi que, además de presentar un cartel y unos invitados de lo mejorcito de los últimos años (Carlos Saura, Pedro Olea, Jean-Claude Carrière o Patrice Chereau), también será la cita en la que por fin se estrene mi segundo documental como guionista y director, La Otxoa, sin complejos (el jueves 22 de noviembre a las 20:00 en el Museo Guggenheim) y asimismo se presentará en la sección informativa un cortometraje, El último hombre (de Alain Garibi), del que soy productor, este domingo 18 de noviembre a partir de las 22:30, en los Cines Golem de AlhóndigaBilbao.

Por lo tanto, por un lado, mucho evento y compromiso pero, por otro lado, muchas ganas también de vivir a tope y de disfrutar de estos 9 días que igual no se vuelven a repetir.

El último hombre es la historia de Frank, un hombre que lleva un tiempo encerrado en su morada. Aislado del mundo, ha construído una fortaleza a su alrededor que, hasta el momento, le ha permitido resguardarse de los peligros provinientes del glacial exterior. Se trata de una adaptación libre del cuento La Madriguera de Franz Kafka.

El corto, de muy bajo presupuesto, nace del ímpetu de gente como Mapi Plou (directora de arte), Félix Guede o Jaime Azpiazu (directores de fotografía) en crear pequeñas historias, sin tener que esperar las (cada vez menos frecuentes) subvenciones. Fue seleccionado en el pasado FANT2012 y formó parte también del mercado Shortlatino del Festival Alcine2012.

Además de ser una carta de presentación de Alain Garibi, que muestra sus credenciales como director de relatos insólitos, raros, pero que no dejan indiferente a nadie, El último hombre se centra en la interpretación (para mi, magistral) de Juan Viadas (en la foto de arriba).

El otro día Alain y yo fuimos a probar el DCP a los cines Golem. El DCP (Digital Cinema Package) es un formato de proyección que es el equivalente digital a la proyección analógica en 35 mm. Nos quedamos impresionados con la calidad de la imagen y también del sonido con la música original de Joseba Gardeazabal y el gran trabajo de mezcla de sonido, de Xanti Salvador.

La sesión (domingo 18 de noviembre a las 22:30) está compuesta por otros 5 cortos vascos. Ya he visto uno (la pieza experimental IIII de Zuriñe Goikoetxea e Ieltxu Armendáriz) y tengo ganas de descrubir, entre otros, Al otro lado, de Neftalí Vela, que obtuvo una mención del jurado en el pasado Festival PNR (Plataforma de Nuevos Realizadores) de Madrid.

Recuerdo una anécdota divertida del rodaje de El último hombre. Se estaba preparando Juan Viadas en la sala de Maquillaje y estaba ya metido en el papel de personaje, se notaba su gran trabajo en la composición de Frank. Al igual que él, Juan parecía que llevara mucho tiempo en una guarida porque nos decía (a Onintze Abando, a Idoia Aizpiri, de vestuario y maquillaje respectivamente, y a mí) cosas como “aprovechad el momento, vivid la vida plenamente porque después ya será tarde”, etc.

Pues eso, a partir de hoy a aprovechar el momento y a disfrutar de estos 9 días… Comme il faut !

(Exterior de la casa de Víctor Cabaco en la que rodamos El último hombre. De izquierda a derecha, Javier Arriaga (ayudante de dirección), Javier García O’Brien (ayudante de producción y de cámara), Mapi y Alain).