Loreak. Solo son flores

Loreak
El pasado 31 de octubre se estrenó Loreak (Joxe Mari Goenaga, Jon Garaño) una de las películas vascas más esperadas de los últimos años, por ser la primera en euskera en sección oficial en la historia del Zinemaldia, pero sobre todo por el reconocimiento que está teniendo entre la crítica y el público.

El día de su estreno fue la película más vista en Gipuzkoa, y puede convertirse, si sigue esta buena acogida, en la película más taquillera en euskera hasta la fecha, teniendo que superar para ello los 70 000 espectadores que vieron en cine Aupa Etxebeste! (Asier Altuna, Telmo Esnal 2005). También puede rebasar esta cifra Lasa eta Zabala, que lleva por ahora, más de 55 000 espectadores.

Los guionistas y directores de Loreak (además de los arriba citados también comparte con ellos el crédito en guión Aitor Arregi) no son en absoluto unos recién llegados. Llevan ya un tiempo con una autoría consolidada, con un estilo, el de Moriarti Produkzioak, que ha dado algunos de los mejores momentos de cine vasco actual: desde los cortometrajes Sintonía (Goenaga, 2005) o Lagun mina (ídem, 2012), pasando por los documentales Lucio (Arregi, Goenaga, 2007) y El método Arrieta (Jorge Gil, 2013), hasta su asentamiento en la categoría grande, la del largometraje de ficción, con 80 egunean (Goenaga, Garaño 2010) y Loreak producidas ambas junto a Irusoin.

La premisa de Loreak tiene ciertas similitudes con Carretera perdida (David Lynch, 1997) o con Caché (Michael Haneke, 2005). Sin embargo, en lugar de cintas de video, en Loreak Ane recibe flores de un anónimo en su domicilio conyugal. Lo que se convierte en una amenaza para su marido Ander, para Ane será una inesperada alegría…

Además de una magnífica puesta en escena, Loreak es ejemplar en la dirección de actores, o de actrices más bien. Cuesta encontrar una referencia cercana. ¿Almodóvar? Pues quizá sea exagerar demasiado, o quizá mejor no comparar, pero es que las interpretaciones de Itziar Aizpuru, Nagore Aranburu e Itziar Ituño, cuyos mundos interiores se cruzan en torno al personaje de Josean Bengoetxea, es lo que mejor se recuerda de la película, y están muy por encima de otros elementos simbólicos, próximos al realismo mágico, como por ejemplo, el tema de las ovejas, que quizá no funcionen tan bien, o que yo no acabé de entenderlos muy bien.

Loreak es la prueba junto a Lasa y Zabala, también en selección oficial en el Zinemaldia, aunque en un peldaño abajo al quedarse fuera de concurso, de que se puede arriesgar haciendo cine de alta calidad y que hacerlo además en versión original en euskera no tiene porque estar reñido con la taquilla.