Alain Resnais, un cineasta único

CANNES:55th Cannes film festival."Spirit" screening

Tiene razón Iker Seisdedos cuando escribe que parece que las redes sociales se estén convirtiendo en un enorme cementerio, en un gigantesco muro de las lamentaciones cada vez que fallece alguien. El lunes pasado me enteré por facebook de que Harold Ramis, el director de Atrapado en el tiempo (1994), una de mis películas preferidas, había muerto a los 69 años. Ayer fallecía la escritora Ana María Foix y hoy Alain Resnais, uno de los grandes referentes del cine francés y del cine mundial.

En este mismo blog Bilbao Me Mata he dedicado unas palabras a la memoria de directores como Arthur Penn o Patrice Chéreau, y también Asier Guerricaechebarria escribió sobre Blake Edwards y el actor Leslie Nielsen.

Precisamente Asier es un gran admirador del cine de Alain Resnais, y si no ha visto toda su filmografía (compuesta por alrededor de 50 entre cortos, largos y documentales) andará cerca. Nacido en Vannes (Bretaña) en 1922, Resnais devoraba cine, libros y cómics desde su infancia y con los 13 años recién cumplidos realiza su primer corto. A los 21, ingresa en la primera promoción de la escuela de cine por excelencia de Francia, el entonces Idhec, hoy conocida como La Femis, de la que era el presidente honorífico de la asociación de ex estudiantes.

En 1950 realiza Guernica en torno al cuadro inmortal de Pablo Picasso. Ya se intuye en este corto documental lo que será la marca de la casa: la importancia y el dominio del montaje. Cinco años más tarde firma la obra maestra absoluta Nuit et Bruillard, un sobrecogedor documental que evoca la deportación y los campos de concentración y exterminio de los nazis.

El comienzo no hace presagiar nada de lo que va a venir a continuación, es la esencia del lenguaje cinematográfico. Vemos un terreno cualquiera y escuchamos la primera frase del guión de Jean Cayrol, narrado por Michel BouquetMême un paysage tranquille… ” (Incluso en un paisaje tan tranquilo). No sabemos que de este paisaje tan anodino y apaciguador vamos a iniciar un viaje, a través de imágenes de archivo en blanco y negro, hacia el horror de las horas más sórdidas del genocidio nazi. Con un metraje de 32 minutos Nuit et Brouillard es una de las películas más duras que he visto en mi vida y una terrorífica muestra de la condición humana.

En 1959 Resnais presenta en el Festival de Cannes Hiroshima mon Amour, con guión de Marguerite Duras, a caballo entre ficción y documental, que le valió el premio Melies (ex aecquo junto a Los 400 golpes de un tal François Truffaut) y tres nominaciones a los Oscars (para el guión, para la actriz Emmanuelle Riva y para la mejor película de habla no inglesa).

En 1966 con guión de Jorge Semprún, realiza La guerra ha terminado que siendo una ficción, coge prestados ciertos elementos de la técnica del documental, como el uso de voz en of. Aquí una muestra del arranque de la película cuando Diego, Yves Montand, tiene que cruzar la frontera de Irun a Hendaia.

[Pequeño inciso: La volví a ver hace poco durante una estancia en Ivry-sur-Seine y me emocioné tanto al ver a Diego yendo a la reunión clandestina con sus camaradas precisamente a la misma calle de Ivry en la que yo vivía, que quise introducir este extracto de La guerra se ha terminado en el documental La Otxoa, sin complejos mientras escuchamos a Yves Montand cantando Bilbao Song… Fue una idea un poco marciana que desechamos rápidamente porque no tenía mucha lógica en la historia, o como decía la montadora, Marina Paugam, era una idea que había aterrizado en paracaídas, es decir, que estaba metida con calzador.]

Por último, On connait la chanson, una comedia musical coral sobre historias de amor y desamor, con guión de Agnès JaouiJean-Pierre Bacri, en el que las letras de canciones populares ocupan el lugar de los diálogos. Gracias al play-back, la voz de los intérpretes de las canciones sale de los labios de los actores y funciona muy bien. Con más de 2,5 millones de espectadores en su estreno en salas de cine de Francia, On connait la chanson es el mayor éxito de público y crítica de Alain Resnais.

Resnais deja viuda a la actriz Sabine Azema, en la foto de arriba. Se va uno de los últimos supervivientes de la generación de después de la Segunda Guerra Mundial aquella de Chris Marker, Agnés Varda (quizá la última que quede) y toda la banda del Cahiers du CinémaJean-Luc Godard, François Truffaut, Jacques Rivette, Claude Chabrol, Eric Rohmer

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Pablo Berger, un cineasta de Bilbao

La semana pasada se estrenó en Estados Unidos Blancanieves de Pablo Berger, la adaptación del cuento clásico de los hermanos Grimm, que transcurre en un cortijo andaluz en los años 20 del siglo pasado y en ambiente flamenco y taurino. Y, si todavía no la has visto, que sepas que es muda y en blanco y negro, y como aparece en la foto de abajo, también hay enanitos, aunque solo seis.

Se trata de una nueva gran noticia para la andadura comercial de esta coproducción franco-española, después de que en la pasada gala de entrega de los Premios de la Academia, se alzara con 10 premios Goya (entre ellos a Mejor Película y Guión Original).

'Blancanieves', Dirigida Por Pablo Berger

Conocí a Pablo Berger en la escuela de cine La Femis de París, en la primavera del 2005. Una amiga en común, María Larrea, también directora de cine, me dijo que acababa de conocer al director de Torremolinos 73 en la escuela y que hablaron, sobre todo, de Bilbao (ella es tan de París, donde nació, como del barrio de Irala).

Quedé con Pablo en el despacho que la escuela francesa les había cedido a los profesores de la New York Film Academy, entre los que se encontraba él. Me presentó a su compañero de despacho, como This is Joseba, a film maker (cineasta); que me llenó de orgullo, a pesar de que tan solo había estado en dos cortos auto producidos hasta entonces, y era a todas luces una carta de presentación muy inmerecida. Pero, qué coño, me hizo ilusión.

Después estuve hablando con él y le conté que estaba buscando distribución francesa para la película Muertos Comunes (Norberto Ramos del Val, 2003) producida por los Hermanos Ibarretxe, y él con gran generosidad me dio buenos consejos y los contactos de Epicentre Films (que con muy poquitas copias había cosechado una gran acogida de público en el mercado francés con Torremolinos 73) y de Colifilms Diffusion (distribuidora de Mima Fleurent, donde meses después realizaría unas prácticas). Y todo esto, sin conocerme de nada.

Por último, me quedo con con lo que dice en esta entrevista y que suscribo al 100%:  “El hecho de que un director vasco con una productora catalana haga una película que tenga elementos taurinos y flamencos parece un poco surrealista, y puede que lo sea, pero creo que no podemos estar acomplejados de una realidad.”

Athletic: Zu zara nagusia

Ayer estuve pensando en Zu zara nagusia, aquel primer documental que dirigí y que retrataba a una cuadrilla de aficionados del Athletic Club (arriba en la foto) durante las últimas jornadas de la temporada 2007-2008, mostrando la historia, las instalaciones y la actualidad del club.

La génesis de este proyecto eran las sensaciones que fui experimentando como aficionado durante el llamado bienio negro, aquellas dos temporadas de infarto de 2005-2006 y 2006-2007, en el que el Athletic sufrió mucho por mantener la categoría (es el único equipo que siempre ha jugado en Primera División junto al FC Barcelona y Real Madrid).

Fue un día soleado de junio del 2007, en un Athletic – Levante en el que se logró la salvación. Gracias al compromiso de gente como Ismael Urzaiz, que se echó el equipo a la espalda durante las últimas jornadas, logramos que se evitara la tragedia.

El último partido de Primera División que se juega en el viejo San Mamés, en La Catedral, será también un Athletic – Levante. Y de nuevo hay indicios de que el final va a ser muy apretado para finales de mayo. Digo todo esto con el ánimo tranquilo, tratando de quitarle importancia y pensando que el Athletic conseguirá la tranquilidad pero, quién sabe, igual tendrán que colocarse de nuevo los desfibriladores en San Mamés para los aficionados (que se cuenta que se pusieron pero yo no vi ninguno).

Siempre he pensado que lo que pasa con el Athletic (la pasión desmedida por el club) era algo digno de contárselo a alguien de fuera. Y por eso organicé una primera proyección de Zu zara nagusia en París, precisamente en la escuela de cine más reputada, La Fémis, auténtica cuna del cine de autor y de donde han salido autores de la talla de Costa-Gavras o François Ozon, por poner solo dos ejemplos.

Es más, preparamos una degustación de sangría y un concurso de tortilla de patata. Imagínate, la sala Jean Renoir (debajo en la foto) de la escuela proyectando una película sobre una cuadrilla de amigos y futboleros del Casco Viejo; y luego a la salida pintxos de tortilla, sidra y sangría. La sala se llenó y fue un puntazo. Hasta se apuntó el director de la escuela, Marc Nicolas.

Tortilla femis2