Park Chan-Wook presentará Stoker en el FANT

La noticia del día es la confirmación de que el director coreano Park Chan-Wook (autor de la obra maestra Old boy) será el invitado de excepción en la nueva edición del Festival de Cine Fantástico de Bilbao – FANT 19; ya que vendrá a presentar, el próximo viernes 3 de mayo, una semana antes del estreno oficial en las salas de cine, su primer trabajo en Hollywood, el largometraje Stoker, un pertubador thriller protagonizado por Mia Wasikowska, Matthew Goode y por, nada menos que, Nicole Kidman.

Además de que es una excepcional noticia y una primicia en toda regla (estrenos de este calibre suelen hacerse únicamente en Madrid o en Barcelona), también hay que ser conscientes de la importancia que tiene traer a gente del prestigio y reconocimiento internacional de Park Chan-Wook (en la foto junto a Nicole Kidman) a Bilbao.

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No en vano, esta misma mañana he leído lo siguiente en twitter, y espero que a su autor, Fernando Iradier, no le moleste que lo cite: “¿Soy el único que ha sentido una punzada en su orgullo donostiarra al enterarse de que Park Chan-Wook presenta Stoker en el Fant de Bilbao?”. Aparte de la gracia que pueda tener la vieja rivalidad localista, que siempre está dominada por el fútbol, en la frase de Fernando hay un honesto reconocimiento al trabajo bien hecho.

No sé quién dijo que la villa de Bilbao, además de exportar el talento propio (salir fuera), debería poner el mismo ahínco en importar el talento de fuera. Pues bien, este es uno de esos casos.

Para los que trabajamos en Cultura, y más con los tiempos de crisis y desesperación que corren, esta noticia representa mucho más que la visita de un exótico director de culto que ha trabajado con Nicole Kidman. Es mucho más que eso. Para nosotros supone un espaldarazo para que continuemos en la brecha, trabajando en lo que creemos y en lo que nos gusta.

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Tan solo he visto del director surcoreano Old Boy (2003) y Thirst (2009), ambas en París. La primera con cómo no Asier Guerricaechebarria, que se compró el DVD  y pudimos ver la historia de Oh-Dae Su; aquel entrañable borrachín por el que, gracias a la interpretación del actor Min-Sik Choi y a la dirección de Chan-Wook, no podemos sentir más que simpatía e identificación; y solo deseamos que pueda cumplir su venganza hasta el fin.

La segunda, Thirst (sed), la vi en los cines MK2 Odeon con Andrea Castillo. Al enterarme de la noticia de Park Chan-Wook, he tenido un momento revelador, proustiano, que me ha hecho rememorar los prolegómenos de aquella tarde y pensar en Andrea, y no en la provocadora riada de sangre que era Thirst, que no me gustó nada. Acaso tan solo una sensación de picor por todo el cuerpo que me hizo estar incómodo en la butaca durante la proyección.

 

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Diario de un festival: Jean-Claude Carrière

Este es el artículo que escribí para el catálogo del Zinebi sobre el guionista francés Jean-Claude Carrière (su último guión llevado al cine es El artista y la modelo de Fernando Trueba) que, de la mano de la Asociación de Guionistas Vascos y del propio Festival Zinebi, vendrá este martes 20 de noviembre a presentar a las 20:00 en el Museo Guggenheim la película Reencarnación (de Jonathan Glazer y con Nicole Kidman).

EL DISCRETO ENCANTO DE JEAN-CLAUDE CARRIÈRE

“Un guión es el camino que va de la oruga a la mariposa; un estado transitorio, una forma pasajera destinada a metamorfosearse y a desaparecer. Lo más normal es que al final de un rodaje tiremos el guión a la basura.” De esta forma tan honesta comienza Jean-Claude Carrière (Colombières-sur-Orb, Hérault, Francia) su libro Exercice du Scénario (La Fémis, 1990). Dramaturgo, historiador, novelista y guionista desde hace más de 60 años; escritor erudito y accesible a todo el mundo, Carrière ha firmado guiones para cineastas de la talla de Luis Buñuel, Pierre Étaix, Jacques Deray, Louis Malle, Jean-Luc Godard, Milos Forman, Peter Brook, Volker Schlöndorff, Andrzej Wajda, Wayne Wang  o Fernando Trueba.

Miembro de una modesta familia de agricultores, en su casa no había ni un solo libro, cuadro o fotografía; Carrière se mantendrá fiel a una divisa toda su vida: escribir y leer mucho. Siendo estudiante, debido a una enfermedad, escribe durante ocho meses su primera novela, que vería la luz años más tarde (1957) con el título de Lézard (Lagarto). Un día su editor le propone hacer una prueba para novelizar Las vacaciones del señor Hulot (Les Vacances de Monsieur Hulot) de Jacques Tati, lo que le supone entrar de lleno en el universo burlesco del gran cómico y en el del cine en general.

Durante el Festival de Cannes 1963, recién finalizada la escritura con Pierre Étaix de El pretendiente (Le Soupirant), Jean-Claude Carrière conoce a Luis Buñuel, que buscaba un joven guionista francés para su siguiente proyecto: Diario de una camarera (Journal d’une femme de chambre).

Su colaboración de más de 20 años da como resultado 9 guiones de largometraje de los que 6 fueron llevados a la gran pantalla y figuran entre las más altas cumbres del cine europeo: Bella de día (Belle de jour, 1967), La Vía Láctea (La Voie lactée, 1969), o El discreto encanto de la burguesía (Le Charme discret de la bourgeoisie, 1972), por ejemplo. Hay que destacar también otras colaboraciones con maestros como Volker Schlöndorff en El tambor de hojalata (Die Blechtrommel, 1979) y El amor de Swann (Swann in Love, 1984); o Milos Forman en Valmont (1989) y Los fantasmas de Goya (Goya’s Ghosts, 2002). Obtiene asimismo un notable éxito de crítica y público con las adaptaciones de Cyrano de Bergerac (Jean-Paul Rappeneau, 1990) y La insoportable levedad del ser (The Unbearable Lightness of Being, Philip Kaufman, 1988).

Es responsable del guión, con tintes autobiográficos, de Reencarnación (Birth, Jonathan Glazer, 2004), la historia de un niño de 10 años que, por el más terrorífico de los misterios, parece acordarse de todo lo que un hombre (Sean) y su mujer (Anna) han vivido. “Si perdiera a mi mujer y al día siguiente un pájaro se posara en mi ventana, me mirara fijamente y dijera: ‘Sean, soy Anna, he vuelto’, yo le creería y viviría con él”.  Es la primera frase de la película, extrañamente poética y premonitoria, pronunciada por el personaje de Sean, al que nunca veremos después de su muerte en la majestuosa secuencia de inicio.

En el 2011, Carrière publica Para matar el recuerdo. Memorias españolas, un libro sobre la idiosincrasia de la sociedad española. Al contrario que en Francia, en donde se sitúa la razón y la claridad por encima de todo, en España predomina lo irracional, la oscuridad y el despropósito. Se trata de una relación distinta con la realidad y el mundo. El dispositivo narrativo utilizado por Carrière es el siguiente: muestra los clichés, los aísla y los analiza para ver qué es lo que se esconde detrás de ellos. Lo que hay en nosotros, en definitiva, de oscuro, profundo e inextricable.

Por último, en el documental Carrière, 250 metros (Juan Carlos Rulfo, 2011), una incursión en su vida a través de los siete países en los que ha vivido, escribe varias cartas a sus hijos sobre su experiencia en estos países, y su forma de ver el cine y la vida.

250 metros es la distancia que separa su casa de Colombières-sur-Orb del cementerio…