25 años de un Athletic – Barcelona

Al día siguiente del partido de ida de octavos final de la Copa del Rey entre Athletic y Barça (cuyo resultado fue un esperanzador 0-0), Peru Fernández Gamboa, productor de Misión Lipdub, me hizo un regalo navideño difícil de olvidar: prestarme su carné de socio y poder asistir al partido de vuelta que se disputa esta noche en San Mamés, la catedral del fútbol, a las 22h.

Me he pasado estas dos últimas semanas con una ansiedad propia de las grandes citas. Como el histórico partido de vuelta contra el Sevilla el 3 de marzo del 2009. Es verdad que son unos malditos octavos de final (ya podrían ser unas semis) y que de pasar no significaría absolutamente nada, pero nada de nada, ya que si algo nos ha demostrado este Athletic es que es capaz de los mayores logros y de las derrotas más dañinas y que se le tienen que dar muy mal dadas para que reaccione. Un poco como les pasa a los niños (y a los que no lo somos tanto) que sólo reaccionan ante la adversidad. Como dice Javier Ibarretxe, el Athletic encuentra su posibilidad dentro de lo imposible.

Mi primer recuerdo de un Athletic – Barcelona en San Mamés (y en semifinales de Copa, además), se remonta a la temporada 1985-86, habíamos perdido 1-0 en la ida y caímos 1-2 en casa en la vuelta. Fue una de las mayores injusticias deportivas que he visto en la televisión ya que el único protagonista del partido, el árbitro, Raúl García de Loza, completó uno de los arbitrajes más desastrosos de la historia del fútbol. Recuerdo a Zubizarreta yendo hasta el medio del campo para protestar una acción, a De Andrés expulsado, los numerosos incidentes entre los espectadores y la madera (policía nacional), la persecución a un espectador cojo y con muletas de madera… Todo terminó con el primer cierre de San Mamés en sus, por aquel entonces, 73 años de historia. Aquella eliminación copera, me pareció tan injusta que creí, iluso de mí, que iban a repetir el partido. En la foto la alineación de los nuestros del partido de ida en el Camp Nou.

25 años después, el Barcelona llega con el mejor equipo del mundo y el Athletic con uno de lo más normalito. Si hay algo que me gusta de este deporte es que es impredecible, en el que no siempre gana el que mejor ha jugado, el fútbol es injusto como la vida misma. Puede que pase algo de eso esta noche, que el árbitro no sea el protagonista y nos quitemos las espinas de la final de Copa del 2009 y de aquel día de abril de 1986. Veremos.

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